12-02-2026, 10:30 PM
Era como si su corazón se hubiese caído al suelo y tragó saliva, con sus manos temblorosas aferrándose al borde de su vestido gris, buscando llamar lo menos posible la atención. Con su largo cabello recogido en una trenza, asomó la cabeza detrás de una casa, repitiendo más de una vez que lo que estaba haciendo era para su bien. Ahora, formando parte de la Revolución, Seraphine buscaba enfrentarse a sus miedos, siendo el principal volver a aquella isla, solo pisarla, dar un paseo y alejarse lo más pronto posible de allí, no queriendo que aquel bastardo que en el pasado fue su amo siguiera teniendo tanto control sobre ella; no obstante, le estaba resultando cada vez más difícil el poner un pie tras otro.
Soltó un suspiro e inhaló, sin importarle el mal olor; de hecho, resultó casi como volver a casa, no era nada nuevo para ella, recordando a veces las malas condiciones en las que estuvo encerrada en aquella celda y, ante ese recuerdo, miró sus manos en búsqueda de la marca de los grilletes que desaparecieron con el paso de los años.
—Imagínate que Kazan está en la otra punta de aquella calle— Cerró sus ojos, sin saber qué diablos pensaría el gigante. —Y cuando llegues, te esperará con un enorme abrazo— Hizo puños con las manos. —Qué Miyori te tocará otra canción para bailar— Abrió y cerró sus puños, escuchando sus huesos tronar. —Que podrás tocar el pelaje de Moja— Se mordió el labio inferior. —Serás cada vez más libre.
Sería caminar directo a la Hamaca Dormida, pasar tiempo allí y volver.
Así que respiró bien, dando un paso hacia delante, buscando meterse con el ambiente; sin embargo, no pudo pasar por alto la apariencia del gigante, aunque aprendió con el paso del tiempo a no mirar o la gente crearía problemas de la nada, manteniendo un simple paso atento, saludando a la niña con una sonrisa, metiendo una mano en su bolsillo para extraer un dulce con sabor de fresa con la intención de entregárselo y seguir caminando.
Soltó un suspiro e inhaló, sin importarle el mal olor; de hecho, resultó casi como volver a casa, no era nada nuevo para ella, recordando a veces las malas condiciones en las que estuvo encerrada en aquella celda y, ante ese recuerdo, miró sus manos en búsqueda de la marca de los grilletes que desaparecieron con el paso de los años.
—Imagínate que Kazan está en la otra punta de aquella calle— Cerró sus ojos, sin saber qué diablos pensaría el gigante. —Y cuando llegues, te esperará con un enorme abrazo— Hizo puños con las manos. —Qué Miyori te tocará otra canción para bailar— Abrió y cerró sus puños, escuchando sus huesos tronar. —Que podrás tocar el pelaje de Moja— Se mordió el labio inferior. —Serás cada vez más libre.
Sería caminar directo a la Hamaca Dormida, pasar tiempo allí y volver.
Así que respiró bien, dando un paso hacia delante, buscando meterse con el ambiente; sin embargo, no pudo pasar por alto la apariencia del gigante, aunque aprendió con el paso del tiempo a no mirar o la gente crearía problemas de la nada, manteniendo un simple paso atento, saludando a la niña con una sonrisa, metiendo una mano en su bolsillo para extraer un dulce con sabor de fresa con la intención de entregárselo y seguir caminando.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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