12-02-2026, 10:47 PM
La visión del terreno no es la más sencilla, el camino es disparejo, y cualquier despiste puede terminar en un tropiezo poco fortuito para los dos Marines. Dimitri ha vivido muchos años en aquella isla, y ese terreno no le resulta del todo desconocido. Las distintas patrullas y actividades le mantienen la memoria despierta, pero su actual condición le justifica la poca concentración que puede poner por el terreno, y es por eso que a pesar de lo que debería ser tan solo un paseo de trámite hasta los cuerpos o cualquier pista hacia los alrededores, termina siendo un viaje tortuoso en el que, para desgracia de ambos, no obtenéis ningún indicio sobre el paradero de los piratas que tiempo atrás abandonaron estos lares.
Aún así, tras unos cuantos minutos avanzando, finalmente conseguís visualizar los primeros restos del campo de batalla. Pólvora usada esparcida por el viento y un sombrero pirata totalmente destrozado y agujereado son las primeras pistas que encontráis hasta, finalmente, encontrar los cadáveres cercanos los unos de los otros. A simple vista sois capaces de observar cinco de ellos, cuatro de los cuáles, por la distancia en la que se encuentran entre los mismos, consideráis que son de la misma banda, a pesar de la falta de un símbolo que los identifique como tal. Dos están prácticamente al lado el uno del otro, mientras que el tercero mantiene una distancia de cuatro metros a la derecha de estos, y el cuarto, de tres un poco más adelantado al resto, con una espada algo mellada justo a su lado.
El quinto cadáver, por otro lado, se encuentra a unos siete metros del más adelantado, con un arma de fuego en mano parecida a la del joven con migrañas, y varios agujeros de bala que atraviesan su vestimenta. Si os habéis fijado con atención, podéis percataros que, a excepción de la espada y el arma de este último cuerpo, no hay ni un solo arma entre las pertenencias de los sujetos. Desconocéis si se han llevado las pertenencias de los cuerpos, pero está claro que no se han tomado la molestia de enterrar a su compañero en caso de ser este uno de ellos.
El sonido del viento no os alerta con ninguna presencia indeseada. No hay animales salvajes por la zona, y todo el terreno está completamente en calma. Podéis observar perfectamente que a varios metros a vuestro alrededor no debería haber ni un solo alma, pero la altura a la que os encontráis actualmente tampoco es la más adecuada para confirmarlo por encima de los cien metros a la redonda. Ahora solo os queda decidir que paso queréis tomar a continuación.
Por ahora estáis a salvo, pero quién sabe si eso podría no terminar sucediendo si no tenéis el suficiente cuidado.
Aún así, tras unos cuantos minutos avanzando, finalmente conseguís visualizar los primeros restos del campo de batalla. Pólvora usada esparcida por el viento y un sombrero pirata totalmente destrozado y agujereado son las primeras pistas que encontráis hasta, finalmente, encontrar los cadáveres cercanos los unos de los otros. A simple vista sois capaces de observar cinco de ellos, cuatro de los cuáles, por la distancia en la que se encuentran entre los mismos, consideráis que son de la misma banda, a pesar de la falta de un símbolo que los identifique como tal. Dos están prácticamente al lado el uno del otro, mientras que el tercero mantiene una distancia de cuatro metros a la derecha de estos, y el cuarto, de tres un poco más adelantado al resto, con una espada algo mellada justo a su lado.
El quinto cadáver, por otro lado, se encuentra a unos siete metros del más adelantado, con un arma de fuego en mano parecida a la del joven con migrañas, y varios agujeros de bala que atraviesan su vestimenta. Si os habéis fijado con atención, podéis percataros que, a excepción de la espada y el arma de este último cuerpo, no hay ni un solo arma entre las pertenencias de los sujetos. Desconocéis si se han llevado las pertenencias de los cuerpos, pero está claro que no se han tomado la molestia de enterrar a su compañero en caso de ser este uno de ellos.
El sonido del viento no os alerta con ninguna presencia indeseada. No hay animales salvajes por la zona, y todo el terreno está completamente en calma. Podéis observar perfectamente que a varios metros a vuestro alrededor no debería haber ni un solo alma, pero la altura a la que os encontráis actualmente tampoco es la más adecuada para confirmarlo por encima de los cien metros a la redonda. Ahora solo os queda decidir que paso queréis tomar a continuación.
Por ahora estáis a salvo, pero quién sabe si eso podría no terminar sucediendo si no tenéis el suficiente cuidado.
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