13-02-2026, 05:44 AM
La información era vital, en muchas ocasiones podía salvar la vida de las personas envueltas en un conflicto, o ayudar a emitir algún prejuicio lo suficientemente preciso como para directamente evitar cualquier tipo de problemas, ¿el asunto en esta cuestión? Complejo, porque Hasegawa no tenía opción de retirarse por considerar que se estaba metiendo con una presencia presuntamente hostil con la cual no valía la pena batallar.
Estaba obligado a ejercer una orden precisa, coherente con su función de marine en activo y completamente inofensiva para cualquier vida existente en los alrededores. No debía haber nadie para una descarga segura, y bajo el entendimiento del albino no era una indicación muy complicada de obedecer, o de la cual deban prestarse demasiadas explicaciones, al menos era la idea de Shin.
Observa su collar, el mazo gigante reposándole en el hombro y el humo esfumarse con la brisa marina, no pasan demasiados segundos tras su irrupción hasta que Kazan decidió hablar, y justo como esperaba, la voz resuena a una frecuencia bastante más elevada que la suya propia. Semejante exhibición de presencia no lo intimida, manteniendo su sonrisa prácticamente presumida intacta en sus labios, dispuesto a validar y poner en tela de juicio lo que respondiera, con mucha más serenidad y raciocinio del que aparentaba.
Y es ahí, en ese preciso instante, que la información sobre la cual tanto había pensado florece, pues el gigante se pronuncia como alguien no perteneciente a la terminología civil. Incluso aunque le estuviese anunciando indirectamente que es un terrorista en potencia, ya sea por ser pirata o pertenecer a la revolución, el albino no emite reacción, como si no hubiese dicho nada extraño, mirándolo fijamente a los ojos desde su posición, manteniendo los 15 metros de distancia con bastante cautela.
La presencia indeseable sigue hablando, y bajo la lógica del marine comenta hechos tan inconexos como carentes de lógica o sentido común, pero es algo que no tardaría en expresarle. ¿Lo preocupante? Ajusta el agarre sobre el mango de su arma, detalle que no le agrada, y adicionalmente exige explicaciones, más allá de que Hasegawa se había quedado estático en un único argumento, lo bueno es que ahora era su turno de hablar, y elevaría el tono de voz lo suficiente como para que las palabras llegasen con extrema claridad a los oídos del de piel azul.
—No pareces un sujeto desagradable, grandullón. Me temo que escuché algo que no es de mi completo agrado, pero vayamos por partes... —choca sus palmas, como intentando desarticular las tensiones en un único aplauso, y reorganizar todo aquello que tenía para decirle.
—Soy un simple soldado raso. Si tuviesen que detallarme cada orden que viene de arriba, muy seguramente la filtración de información convertiría a la Marina en un auténtico desastre, ¿no crees? ¡Y no me mal interpretes! A mí también me encantaría saber qué es lo que traen, sobre todo porque no estoy a favor de que tener jodidos esclavos sea legal, es delirante. —cuestionó al aire. Sí, a algo tan normalizado en las altas esferas elitistas, incluso aunque varios de sus superiores fuesen a verlo mal por ello, no le importaba.
—Si traen algo malo, de alguna forma me enteraré, y voy a encargarme de ello, ¿sabes por qué? —entrecierra los ojos, frunciendo el ceño, aunque manteniendo la sonrisa —Porque eso hacemos quienes de verdad queremos cambiar el mundo. Jugar con las reglas que se proponen y torcerlas en favor de la justicia de todos. —la explicación estaba siendo extensa, pero quería asegurarse de algo, si ese hombre de verdad era un criminal, no iba a contenerse.
No obstante, tampoco se perdonaría el haber atacado a alguien inocente.
—Y en otras circunstancias insistiría en que te marchases, pero como te dije, hay algo que no me gustó, y que debí suponer por el arma que cargas en tu hombro. —se cruzó de brazos, sintiendo la tensión elevarse —Si no te identificas como un civil, ¿qué eres? —ladeó la cabeza hacia un costado.
—Cuida tus palabras, porque en caso de representar a algún grupo criminal, tu retirada pacífica ya no será posible, y tendré que exigirte que arrojes esa arma tuya lejos de ti, lo suficiente para que dejes de representar un peligro tan absurdo. —finiquitó, manteniendo no sólo la postura, sino, la distancia prudencial en comparación de la bestia física.
Ambos mostraron ser seres racionales, con la diferencia de intereses que podría guiar la situación a algo genuinamente hostil. Ninguno quería pelear realmente, ¿pero cuán seguro era dejar libre a un enemigo con semejante trozo de metal en su poder? Especialmente cuando la orden era mantener los alrededores despejados de seres como quien tiene delante.
Shin chasqueó la lengua, listo para desarmarlo a la fuerza si era necesario.
Estaba obligado a ejercer una orden precisa, coherente con su función de marine en activo y completamente inofensiva para cualquier vida existente en los alrededores. No debía haber nadie para una descarga segura, y bajo el entendimiento del albino no era una indicación muy complicada de obedecer, o de la cual deban prestarse demasiadas explicaciones, al menos era la idea de Shin.
Observa su collar, el mazo gigante reposándole en el hombro y el humo esfumarse con la brisa marina, no pasan demasiados segundos tras su irrupción hasta que Kazan decidió hablar, y justo como esperaba, la voz resuena a una frecuencia bastante más elevada que la suya propia. Semejante exhibición de presencia no lo intimida, manteniendo su sonrisa prácticamente presumida intacta en sus labios, dispuesto a validar y poner en tela de juicio lo que respondiera, con mucha más serenidad y raciocinio del que aparentaba.
Y es ahí, en ese preciso instante, que la información sobre la cual tanto había pensado florece, pues el gigante se pronuncia como alguien no perteneciente a la terminología civil. Incluso aunque le estuviese anunciando indirectamente que es un terrorista en potencia, ya sea por ser pirata o pertenecer a la revolución, el albino no emite reacción, como si no hubiese dicho nada extraño, mirándolo fijamente a los ojos desde su posición, manteniendo los 15 metros de distancia con bastante cautela.
La presencia indeseable sigue hablando, y bajo la lógica del marine comenta hechos tan inconexos como carentes de lógica o sentido común, pero es algo que no tardaría en expresarle. ¿Lo preocupante? Ajusta el agarre sobre el mango de su arma, detalle que no le agrada, y adicionalmente exige explicaciones, más allá de que Hasegawa se había quedado estático en un único argumento, lo bueno es que ahora era su turno de hablar, y elevaría el tono de voz lo suficiente como para que las palabras llegasen con extrema claridad a los oídos del de piel azul.
—No pareces un sujeto desagradable, grandullón. Me temo que escuché algo que no es de mi completo agrado, pero vayamos por partes... —choca sus palmas, como intentando desarticular las tensiones en un único aplauso, y reorganizar todo aquello que tenía para decirle.
—Soy un simple soldado raso. Si tuviesen que detallarme cada orden que viene de arriba, muy seguramente la filtración de información convertiría a la Marina en un auténtico desastre, ¿no crees? ¡Y no me mal interpretes! A mí también me encantaría saber qué es lo que traen, sobre todo porque no estoy a favor de que tener jodidos esclavos sea legal, es delirante. —cuestionó al aire. Sí, a algo tan normalizado en las altas esferas elitistas, incluso aunque varios de sus superiores fuesen a verlo mal por ello, no le importaba.
—Si traen algo malo, de alguna forma me enteraré, y voy a encargarme de ello, ¿sabes por qué? —entrecierra los ojos, frunciendo el ceño, aunque manteniendo la sonrisa —Porque eso hacemos quienes de verdad queremos cambiar el mundo. Jugar con las reglas que se proponen y torcerlas en favor de la justicia de todos. —la explicación estaba siendo extensa, pero quería asegurarse de algo, si ese hombre de verdad era un criminal, no iba a contenerse.
No obstante, tampoco se perdonaría el haber atacado a alguien inocente.
—Y en otras circunstancias insistiría en que te marchases, pero como te dije, hay algo que no me gustó, y que debí suponer por el arma que cargas en tu hombro. —se cruzó de brazos, sintiendo la tensión elevarse —Si no te identificas como un civil, ¿qué eres? —ladeó la cabeza hacia un costado.
—Cuida tus palabras, porque en caso de representar a algún grupo criminal, tu retirada pacífica ya no será posible, y tendré que exigirte que arrojes esa arma tuya lejos de ti, lo suficiente para que dejes de representar un peligro tan absurdo. —finiquitó, manteniendo no sólo la postura, sino, la distancia prudencial en comparación de la bestia física.
Ambos mostraron ser seres racionales, con la diferencia de intereses que podría guiar la situación a algo genuinamente hostil. Ninguno quería pelear realmente, ¿pero cuán seguro era dejar libre a un enemigo con semejante trozo de metal en su poder? Especialmente cuando la orden era mantener los alrededores despejados de seres como quien tiene delante.
Shin chasqueó la lengua, listo para desarmarlo a la fuerza si era necesario.
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![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
