13-02-2026, 09:15 AM
El silencio que siguió a la respuesta de Kazan se extendió el tiempo suficiente para que cualquier persona que estuviera viendo la escena se pusiera nerviosa, un tiempo mas que aceptable en el que Kazan procresaria toda la información que le llegaba para utilizarla a su favor. La sonrisa presumida del marine no flaqueó, le ponia nervioso tanta floritura, sus ojos permanecieron ocultos tras las gafas de sol, pero había algo que no podía esconder, su postura olía a preparació, cuidado y cautela. Shin no retrocedió pese a la actitud desafiante del azulado, y eso comunicó más que cualquier palabra. "No es cobarde. Bien. Odio cuando los que visten uniforme huyen apenas muestras los dientes. Veamos hasta donde llega esto"
Entonces el muchacho habló, y Kazan escuchó, le encantaba escuchar. Cada palabra dicha por aquel individuo fue pesada y medida al extremo, se notaba que detrás de tanta parafernalia había una razón aparente detrás de todo esto. "No pareces un sujeto desagradable, grandullón." "Una simple puntualización inicial, no me ve solo como amenaza, al menos no por ahora." Kazan no interrumpió le gustaba escuchar las ideas de los demas. Todo en el discurso puso a Kazan algo nervioso, el tono que oscilaba entre profesional y lo que podria considerarse como apasioado, la confesión sobre esclavitud que hizo que los dedos del wotan se cerraran imperceptiblemente alrededor del mango de Kurogane. "no estoy a favor de que tener jodidos esclavos sea legal, es delirante." Algo se movió en los ojos entrecerrados de Kazan, un tintineo de rojo fuego. Kazan mostraba ahora el tipo de reconocimiento que uno siente cuando escucha sus ideas en boca ajena. "Cambiar el sistema desde dentro, no sabe de que habla."
Pero entonces llegó la pregunta inevitable, la que Kazan había estado esperando desde que identificó el uniforme blanco. "Si no te identificas como un civil, ¿qué eres?" Y la amenaza que siempre iba tras ella "tendré que exigirte que arrojes esa arma tuya lejos de ti" El chasquido de lengua del marine hizo que Kazan despejara las neblinas de su mente. Permaneció inmóvil y sus pulmones se expandieron, llenándose de aire salado mezclado con su última calada, ese gesto hizo incluso que se viera mas grande que de costumbre.
-Ga-ha-ha-ha-ha!- La risa saldría preparando lo que venia. -Por las profundidades, chico... eres honesto. Demasiado honesto para tu propio bien, cuidado con eso.- Kazan bajó lentamente a Kurogane de su hombro, plantando el extremo del kanabo verticalmente contra el suelo del muelle con un THUCprofundo que hizo crujir la madera. La posición de Kazan no cambió ,seguía al extremo sur del muelle, Shin a quince metros al norte. Su mano izquierda se elevó hacia el collar de cuentas. -Me preguntas qué soy y honesta la pregunta debe corresponder con respuesta honesta.-
Hizo una pausa para asentar lo siguiente.
-Soy Kazan, Marea Azul. Revolucionario de la Armada. Ex-gladiador del Circo de Sangre del West Blue. Pasé treinta años, TREINTA, siendo forzado a matar para entretenimiento de aristócratas que compraban y vendían vidas como tú comprarías fruta en el mercado. Porque la marina estaba demasiado ocupada haciendo ¿nada?.- Su voz descendió -Así que cuando hablas de esclavitud siendo delirante y de cambiar las cosas desde dentro, chico... ¿En serio?. La diferencia entre tú y yo es que yo dejé de creer que el sistema que permite esa delicia pueda arreglarse desde dentro, prefiero quebrarlo a golpes.- La mano alrededor del collar de cuentas se apretó más. Recuerdo físico. Ancla. Juramento. -Este collar- lo alzó ligeramente, dejando que Shin pudiera verlo con claridad -me lo dio el primer esclavo que liberé. Se interpuso entre mí y cazadores del circo que querían devolverme a las cadenas, a la diversion de los ricos. Murió para que yo pudiera permanecer libre.- Kazan soltó el collar, dejándolo caer pesadamente contra su pecho. Su mano derecha nunca abandonó a Kurogane, pero tampoco lo movió de su posición vertical. -Así que sí, marine. Soy criminal según tus leyes y las de la institucion que defiendes. Pero según mis leyes, según el código que tallé en mi alma después de décadas quebrando huesos por diversión ajena.. soy libre. Y uso esa libertad para liberar a otros y arrasar con todo lo que permite esto.-
Hizo una pausa, evaluando la reacción de Shin. Buscando signos de ataque inminente, de llamada por den den mushi, de cualquier movimiento táctico. -Ahora bien, sobre tu exigencia de que arroje mi arma...- Los ojos de Kazan se afilaron y soltaria una unica frase simple. -Por las profundidades, no.- Agarraria fuertemente a Kurogane haciendo que la madera aun mas se quejara -Kurogane es extensión de mi voluntad, mi herramienta en mi cruzada. La última vez que me desarmaron fue cuando tenía seis años y acababan de comprarme, la ultima vez que no pude defenderme. -
Quince toneladas de músculo tensándose imperceptiblemente.
-Pero escucha esto, soldado raso que cree en justicia. No vine aquí a pelear, a menos que lo amerite. Vine a aprender carpintería, es mi oficio secreto. A ayudar a pescadores, porque me gusta ayudar. Y a romper cadenas y como dije al sistema que defienden a aristocratas sadicos.-
Una ultima calada antes de llenar sus pulmones en lo que sabia iba a ser la ultima vez en ese encuentro
-Si me atacas por mis ideales, lo entendere. Solo dejame decirte algo. Mi sangre de exgladiador una vez empieza a circular no se puede contener.- "Ga-ha-ha... el chico tiene fuego. Código de honor. Pero códigos chocan. Siempre chocan. La pregunta es: ¿Cuál de los dos está dispuesto a quebrarse primero?"
Entonces el muchacho habló, y Kazan escuchó, le encantaba escuchar. Cada palabra dicha por aquel individuo fue pesada y medida al extremo, se notaba que detrás de tanta parafernalia había una razón aparente detrás de todo esto. "No pareces un sujeto desagradable, grandullón." "Una simple puntualización inicial, no me ve solo como amenaza, al menos no por ahora." Kazan no interrumpió le gustaba escuchar las ideas de los demas. Todo en el discurso puso a Kazan algo nervioso, el tono que oscilaba entre profesional y lo que podria considerarse como apasioado, la confesión sobre esclavitud que hizo que los dedos del wotan se cerraran imperceptiblemente alrededor del mango de Kurogane. "no estoy a favor de que tener jodidos esclavos sea legal, es delirante." Algo se movió en los ojos entrecerrados de Kazan, un tintineo de rojo fuego. Kazan mostraba ahora el tipo de reconocimiento que uno siente cuando escucha sus ideas en boca ajena. "Cambiar el sistema desde dentro, no sabe de que habla."
Pero entonces llegó la pregunta inevitable, la que Kazan había estado esperando desde que identificó el uniforme blanco. "Si no te identificas como un civil, ¿qué eres?" Y la amenaza que siempre iba tras ella "tendré que exigirte que arrojes esa arma tuya lejos de ti" El chasquido de lengua del marine hizo que Kazan despejara las neblinas de su mente. Permaneció inmóvil y sus pulmones se expandieron, llenándose de aire salado mezclado con su última calada, ese gesto hizo incluso que se viera mas grande que de costumbre.
-Ga-ha-ha-ha-ha!- La risa saldría preparando lo que venia. -Por las profundidades, chico... eres honesto. Demasiado honesto para tu propio bien, cuidado con eso.- Kazan bajó lentamente a Kurogane de su hombro, plantando el extremo del kanabo verticalmente contra el suelo del muelle con un THUCprofundo que hizo crujir la madera. La posición de Kazan no cambió ,seguía al extremo sur del muelle, Shin a quince metros al norte. Su mano izquierda se elevó hacia el collar de cuentas. -Me preguntas qué soy y honesta la pregunta debe corresponder con respuesta honesta.-
Hizo una pausa para asentar lo siguiente.
-Soy Kazan, Marea Azul. Revolucionario de la Armada. Ex-gladiador del Circo de Sangre del West Blue. Pasé treinta años, TREINTA, siendo forzado a matar para entretenimiento de aristócratas que compraban y vendían vidas como tú comprarías fruta en el mercado. Porque la marina estaba demasiado ocupada haciendo ¿nada?.- Su voz descendió -Así que cuando hablas de esclavitud siendo delirante y de cambiar las cosas desde dentro, chico... ¿En serio?. La diferencia entre tú y yo es que yo dejé de creer que el sistema que permite esa delicia pueda arreglarse desde dentro, prefiero quebrarlo a golpes.- La mano alrededor del collar de cuentas se apretó más. Recuerdo físico. Ancla. Juramento. -Este collar- lo alzó ligeramente, dejando que Shin pudiera verlo con claridad -me lo dio el primer esclavo que liberé. Se interpuso entre mí y cazadores del circo que querían devolverme a las cadenas, a la diversion de los ricos. Murió para que yo pudiera permanecer libre.- Kazan soltó el collar, dejándolo caer pesadamente contra su pecho. Su mano derecha nunca abandonó a Kurogane, pero tampoco lo movió de su posición vertical. -Así que sí, marine. Soy criminal según tus leyes y las de la institucion que defiendes. Pero según mis leyes, según el código que tallé en mi alma después de décadas quebrando huesos por diversión ajena.. soy libre. Y uso esa libertad para liberar a otros y arrasar con todo lo que permite esto.-
Hizo una pausa, evaluando la reacción de Shin. Buscando signos de ataque inminente, de llamada por den den mushi, de cualquier movimiento táctico. -Ahora bien, sobre tu exigencia de que arroje mi arma...- Los ojos de Kazan se afilaron y soltaria una unica frase simple. -Por las profundidades, no.- Agarraria fuertemente a Kurogane haciendo que la madera aun mas se quejara -Kurogane es extensión de mi voluntad, mi herramienta en mi cruzada. La última vez que me desarmaron fue cuando tenía seis años y acababan de comprarme, la ultima vez que no pude defenderme. -
Quince toneladas de músculo tensándose imperceptiblemente.
-Pero escucha esto, soldado raso que cree en justicia. No vine aquí a pelear, a menos que lo amerite. Vine a aprender carpintería, es mi oficio secreto. A ayudar a pescadores, porque me gusta ayudar. Y a romper cadenas y como dije al sistema que defienden a aristocratas sadicos.-
Una ultima calada antes de llenar sus pulmones en lo que sabia iba a ser la ultima vez en ese encuentro
-Si me atacas por mis ideales, lo entendere. Solo dejame decirte algo. Mi sangre de exgladiador una vez empieza a circular no se puede contener.- "Ga-ha-ha... el chico tiene fuego. Código de honor. Pero códigos chocan. Siempre chocan. La pregunta es: ¿Cuál de los dos está dispuesto a quebrarse primero?"
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