13-08-2023, 05:30 PM
(Última modificación: 13-08-2023, 11:03 PM por Mihasy Junsho.)
Cuando me senté pude notar la incisiva mirada de aquél tipo taladrándome. Que pesadez, no captó que no quería hablar con él directamente, y tenía pinta de que era precisamente lo que iba a pretender él. Solo en ese momento que lo comprendí me quedé mirándole, esa cara, tan aparentemente perfecta, rasgos suaves. Este tipo no sabía lo que era el sufrimiento, esa sonrisa solo indicaba que no tenía ni la más remota idea de lo que era una verdadera vida de dolor y desesperación. No entendía ni siquiera un mínimo lo que significaba la vida, un pijo de esa calaña jamás me caería bien sin lugar a dudas.
Con esa asquerosa sonrisa soltó un comentario devolviendo mi ataque verbal hacia su persona, al parecer inquirió que no me veía mejor que aquellos piratas escandalosos que se encontraban armando tal tremendo alboroto, tal vez se pensaba que me importaba algo las palabras que un pobre pijo ignorante pudiera decirme, mi anterior comentario tan solo iba destinado a hacerle sentir incómodo y tratar que se marchase, pero parecía que había dado lugar a una pequeña disputa o combate verbal, por lo menos esos confrontamientos no me suponen problemas mayores. Aunque eso no signifique que se me den mejor.
Estaba a punto de responderle con otro comentario bastante sarcástico, pero se adelantó con unas palabras que, debo reconocer, me sorprendieron. Al contrario de continuar aquella disputa, tan solo pareció halagar mi arrojo al saltar de esa forma directamente, también dijo que estaría dispuesto a olvidar lo ocurrido. No le di mayor importancia, tampoco quería ni siquiera un duelo verbal con él, principalmente por que me daba pereza, y en segundo lugar por que había cosas más importantes de las que estar atento en aquél lugar, nada de ahí me daba buena espina, además que Legan ya se había puesto a responderle, les dejaría a ellos hablar, que se nota que les gusta más. Después de aquello inquirió de una forma bastante lógica que no ocurrirá nada, solo quieren darse a conocer esos estúpidos ruidosos, los cuales no hacían más que tentar a los marines, uno de ellos estaba en estos momentos encima de la mesa a grito pelado narrando cómo le cortó la oreja a un perro marine, tan solo para observar la reacción del otro grupo confrontado. Por suerte los responsables del restaurante le hicieron bajar de donde estaban sus jarras de cerveza.
No tardó mucho aquella mujer en volver a traernos lo servido. Al pijo le trajo un plato lleno de fruta con algún tipo de salsa roja, no me lo esperaba, me habría esperado algún tipo de chuletón o algo más cárnico que denotase un mayor poder adquisitivo, pues este tipo de gente tan solo quiere que se sepa cuán ricos son, y suele ser una forma de demostrarlo sin decir absolutamente nada, en cambio había pedido un playo bastante sencillo y humilde, no me cuadraba nada con el tipo de persona que se le veía. También le posó un pequeño vaso y a mí una jarra casi del mismo tamaño que la de Legan. Miré de reojo a la mujer, al parecer me había entendido que le pedía exactamente lo mismo, y no tengo ningún problema, pero eso tardaré en bebermelo, no tengo tanto cuerpo como el cornudo aquí a mi lado sentado. Procedí a tomar un trago mientras este hombre volvía a hablar. ¡Dios santo! ¿Puede dejar de ser tan pesado? Solo le gusta hablar y hablar, tal ves en una especie de declaración de intenciones donde dice formas correctas de subir la recompensa a tu cabeza por parte del gobierno mundial. ¿Por qué iba a querer alguien eso? Tan solo provoca convertirte en el objetivo de muchas personas, y de ser así, adiós tranquilidad.
Legan y aquél tipo, cuyo nombre ni sabía ni me importaba lo más mínimo parecían mantener una conversación, el cornudo estaba a cada rato riéndose, intentando cogerme desprevenido para hacerme saltar o tratar de que me riese yo también, el pobre parecía que todavía no había comprendido que esas cosas no eran para mí. De hecho desde mi punto de vista se le veía bastante patético, pero no se le puede culpar, se le ve una persona bastante feliz. En serio, ¿qué hago navegando con una persona como él?
Estaba pegando otro trago cuando una voz a mis espaldas nos interrumpió la tranquilidad de nuevo, una voz que se me antojó bastante molesta, más incluso que la del pijo que estaba pegando un bocado en estos momentos, se nos presentó como un tal "Peche nosequé boquerón". No le di importancia, de hecho ni siquiera le miré, pero estaba empezando a cansarme, esto parecía la mesa de las reuniones, y comenzaba a ponerme nervioso, miré de reojo a Legan, este estaba observando al tipo, me giré un instante hacia él y era otro gyojin. ¿Tal vez algún compañero de aquella mujer? Tendría más sentido si fuese así por lo que ya había pensado antes, nunca suele haber un solo gyojin a solas, o al menos eso había escuchado siempre. El racismo que siempre se ha tenido por su especie les ha llevado a tomar siempre esas medidas preventivas.
El calamar detrás de mí no paraba de hablar de su vida, como si nos importase, me volví a girar, dándole la espalda, mostrándole que no me importaba absolutamente nada, me quedé mirando a la mujer gyojin que estaba al otro lado, se le veía actuar igual que todo el tiempo. Legan volvía a hacer de las suyas, haciendo el payaso nuevamente, aunque parecía que esta vez estaba asombrado de verdad. También pude notar que al pijo le cambiaba la cara conforme el pulpo andante iba hablando, parecía mostrar unos claros síntomas de enfado.
El gyojin volvió a presentarse e hizo una pregunta, ante la cual el trajeado se levantó adelantándose a todos y comenzó a decirle unas cosas bastante curiosas, no pensé que llegaría a pensar eso, pero estaba diciendo en parte lo que yo mismo querría transmitirle, nadie le había preguntado nada y ese calamar había venido a molestarnos y a presentarse por que si con un sermón que, francamente, a nadie le importaba. Aunque tal vez incluso se había pasado, había resultado más agresivo de lo esperado. Tal vez es eso a lo que se refieren cuando hablan de racismo incontrolable hacia alguien, aunque tampoco me importaba.
Pero tal vez tenía algún tipo de defecto auditivo aquél calamar, no solamente pareció ignorar lo que le habían dicho, sino que siguió hablando, finalmente le tendió una hoja en blanco al trajeado y se marchó. Por un momento le agradecí al racista sus palabras, había conseguido que se fuera de ahí el pulpo. Me quedé mirándole, efectivamente iba hacia la otra Gyojin, debían de conocerse, me dispuse a pegar otro trago de mi gran jarra a la vez que Legan preguntaba si era alguien conocido.
-Ni lo se, ni me importa. -Dije tajante.
Me quedé observando la escena, cuando se aproximó a la mesa de la otra gyojin fue rechazado también, lo cual me resultó curioso, pude ver una rostro extraño en aquella mujer. Me dejó pensando, aquella chica tenía todo el rato una extraña sonrisa en el rostro, pero no se le veía feliz. Feliz estaba mi madre, cuando se la llevaban, sabiendo que no me habían encontrado.
Llevé mi mano derecha a la cabeza, solo de recordar aquella escena me invadió un ligero dolor de cabeza. Era incapaz de perdonarme por no haber intentado nada a tiempo, debí de haber salido y ayudarla a escapar de aquellos desgraciados que se la llevaron. Todavía no sabía absolutamente nada de ella, no había logrado encontrar a ningún esclavista por ninguna parte ni sabía nada de ellos ni como buscarlos. ¿Por qué había venido a mí esos recuerdos ahora? Traté de no darle importancia.
Legan entonces soltó otra frase, inquiriendo si todos los gyojin eran así. Debo admitir que es el segundo en mi vida que conozco, y el que mejor impresión me ha dado hasta ahora. Con la mirada puesta en aquella gyojin no respondí a Legan, no obstante una pregunta rondaba mi mente, y necesitaba confirmación.
-Es extraño. Se supone que nunca van solos. Pero el pulpo y esa no se parecen conocer. ¿No lo veis extraño?
Me quedé mirando la escena, el pulpo se dirigía hacia la salida, los piratas seguían a lo suyo y la mujer gyojin con aquél tipo seguían quietos como si nada.
Con esa asquerosa sonrisa soltó un comentario devolviendo mi ataque verbal hacia su persona, al parecer inquirió que no me veía mejor que aquellos piratas escandalosos que se encontraban armando tal tremendo alboroto, tal vez se pensaba que me importaba algo las palabras que un pobre pijo ignorante pudiera decirme, mi anterior comentario tan solo iba destinado a hacerle sentir incómodo y tratar que se marchase, pero parecía que había dado lugar a una pequeña disputa o combate verbal, por lo menos esos confrontamientos no me suponen problemas mayores. Aunque eso no signifique que se me den mejor.
Estaba a punto de responderle con otro comentario bastante sarcástico, pero se adelantó con unas palabras que, debo reconocer, me sorprendieron. Al contrario de continuar aquella disputa, tan solo pareció halagar mi arrojo al saltar de esa forma directamente, también dijo que estaría dispuesto a olvidar lo ocurrido. No le di mayor importancia, tampoco quería ni siquiera un duelo verbal con él, principalmente por que me daba pereza, y en segundo lugar por que había cosas más importantes de las que estar atento en aquél lugar, nada de ahí me daba buena espina, además que Legan ya se había puesto a responderle, les dejaría a ellos hablar, que se nota que les gusta más. Después de aquello inquirió de una forma bastante lógica que no ocurrirá nada, solo quieren darse a conocer esos estúpidos ruidosos, los cuales no hacían más que tentar a los marines, uno de ellos estaba en estos momentos encima de la mesa a grito pelado narrando cómo le cortó la oreja a un perro marine, tan solo para observar la reacción del otro grupo confrontado. Por suerte los responsables del restaurante le hicieron bajar de donde estaban sus jarras de cerveza.
No tardó mucho aquella mujer en volver a traernos lo servido. Al pijo le trajo un plato lleno de fruta con algún tipo de salsa roja, no me lo esperaba, me habría esperado algún tipo de chuletón o algo más cárnico que denotase un mayor poder adquisitivo, pues este tipo de gente tan solo quiere que se sepa cuán ricos son, y suele ser una forma de demostrarlo sin decir absolutamente nada, en cambio había pedido un playo bastante sencillo y humilde, no me cuadraba nada con el tipo de persona que se le veía. También le posó un pequeño vaso y a mí una jarra casi del mismo tamaño que la de Legan. Miré de reojo a la mujer, al parecer me había entendido que le pedía exactamente lo mismo, y no tengo ningún problema, pero eso tardaré en bebermelo, no tengo tanto cuerpo como el cornudo aquí a mi lado sentado. Procedí a tomar un trago mientras este hombre volvía a hablar. ¡Dios santo! ¿Puede dejar de ser tan pesado? Solo le gusta hablar y hablar, tal ves en una especie de declaración de intenciones donde dice formas correctas de subir la recompensa a tu cabeza por parte del gobierno mundial. ¿Por qué iba a querer alguien eso? Tan solo provoca convertirte en el objetivo de muchas personas, y de ser así, adiós tranquilidad.
Legan y aquél tipo, cuyo nombre ni sabía ni me importaba lo más mínimo parecían mantener una conversación, el cornudo estaba a cada rato riéndose, intentando cogerme desprevenido para hacerme saltar o tratar de que me riese yo también, el pobre parecía que todavía no había comprendido que esas cosas no eran para mí. De hecho desde mi punto de vista se le veía bastante patético, pero no se le puede culpar, se le ve una persona bastante feliz. En serio, ¿qué hago navegando con una persona como él?
Estaba pegando otro trago cuando una voz a mis espaldas nos interrumpió la tranquilidad de nuevo, una voz que se me antojó bastante molesta, más incluso que la del pijo que estaba pegando un bocado en estos momentos, se nos presentó como un tal "Peche nosequé boquerón". No le di importancia, de hecho ni siquiera le miré, pero estaba empezando a cansarme, esto parecía la mesa de las reuniones, y comenzaba a ponerme nervioso, miré de reojo a Legan, este estaba observando al tipo, me giré un instante hacia él y era otro gyojin. ¿Tal vez algún compañero de aquella mujer? Tendría más sentido si fuese así por lo que ya había pensado antes, nunca suele haber un solo gyojin a solas, o al menos eso había escuchado siempre. El racismo que siempre se ha tenido por su especie les ha llevado a tomar siempre esas medidas preventivas.
El calamar detrás de mí no paraba de hablar de su vida, como si nos importase, me volví a girar, dándole la espalda, mostrándole que no me importaba absolutamente nada, me quedé mirando a la mujer gyojin que estaba al otro lado, se le veía actuar igual que todo el tiempo. Legan volvía a hacer de las suyas, haciendo el payaso nuevamente, aunque parecía que esta vez estaba asombrado de verdad. También pude notar que al pijo le cambiaba la cara conforme el pulpo andante iba hablando, parecía mostrar unos claros síntomas de enfado.
El gyojin volvió a presentarse e hizo una pregunta, ante la cual el trajeado se levantó adelantándose a todos y comenzó a decirle unas cosas bastante curiosas, no pensé que llegaría a pensar eso, pero estaba diciendo en parte lo que yo mismo querría transmitirle, nadie le había preguntado nada y ese calamar había venido a molestarnos y a presentarse por que si con un sermón que, francamente, a nadie le importaba. Aunque tal vez incluso se había pasado, había resultado más agresivo de lo esperado. Tal vez es eso a lo que se refieren cuando hablan de racismo incontrolable hacia alguien, aunque tampoco me importaba.
Pero tal vez tenía algún tipo de defecto auditivo aquél calamar, no solamente pareció ignorar lo que le habían dicho, sino que siguió hablando, finalmente le tendió una hoja en blanco al trajeado y se marchó. Por un momento le agradecí al racista sus palabras, había conseguido que se fuera de ahí el pulpo. Me quedé mirándole, efectivamente iba hacia la otra Gyojin, debían de conocerse, me dispuse a pegar otro trago de mi gran jarra a la vez que Legan preguntaba si era alguien conocido.
-Ni lo se, ni me importa. -Dije tajante.
Me quedé observando la escena, cuando se aproximó a la mesa de la otra gyojin fue rechazado también, lo cual me resultó curioso, pude ver una rostro extraño en aquella mujer. Me dejó pensando, aquella chica tenía todo el rato una extraña sonrisa en el rostro, pero no se le veía feliz. Feliz estaba mi madre, cuando se la llevaban, sabiendo que no me habían encontrado.
Llevé mi mano derecha a la cabeza, solo de recordar aquella escena me invadió un ligero dolor de cabeza. Era incapaz de perdonarme por no haber intentado nada a tiempo, debí de haber salido y ayudarla a escapar de aquellos desgraciados que se la llevaron. Todavía no sabía absolutamente nada de ella, no había logrado encontrar a ningún esclavista por ninguna parte ni sabía nada de ellos ni como buscarlos. ¿Por qué había venido a mí esos recuerdos ahora? Traté de no darle importancia.
Legan entonces soltó otra frase, inquiriendo si todos los gyojin eran así. Debo admitir que es el segundo en mi vida que conozco, y el que mejor impresión me ha dado hasta ahora. Con la mirada puesta en aquella gyojin no respondí a Legan, no obstante una pregunta rondaba mi mente, y necesitaba confirmación.
-Es extraño. Se supone que nunca van solos. Pero el pulpo y esa no se parecen conocer. ¿No lo veis extraño?
Me quedé mirando la escena, el pulpo se dirigía hacia la salida, los piratas seguían a lo suyo y la mujer gyojin con aquél tipo seguían quietos como si nada.
