Las cronicas de Mizuki Pt.1 [Autonarración Tier 1]
#1
Día 88 de Primavera, Año 17 . Localización: Sur del Reino Sorbet.
[u]Posada "Almohada borracha" en la región Sur del Reino Sorbet.[/u]

Era una noche de primavera, una figura recogía sus cosas preparándose para dar fin a su estadía en aquella isla donde había pasado más tiempo del que hubiera deseado -A veces esto de llevar una doble vida es realmente intenso, tiene sus ventajas e inconvenientes como todo en la vida, pero que los jefes me enviaran aquí a hacer recados durante tanto tiempo fue un tedio.- pensó la gran figura que se encontraba entre las sombras de una habitación iluminada únicamente por una vela en una mesita de noche.
 
Un estuche para algún instrumento como un contrabajo de alrededor de dos metros de altura, el instrumento era solo una fachada para el fondo hueco y los compartimentos ocultos -Gracias querida armada Revolucionaria por ayudarme a conseguir una forma de llevar con disimulo mi disfraz a todas partes.- pensó mientras guardaba una máscara de madera dentro de un compartimiento oculto, estuches con tintes y maquillaje así como otro implementos de disfraz.
 
En el fondo oculto del contrabajo la figura cubierta por las sombras comenzó a guardar metódicamente cada una de sus armas y herramientas que pudieran identificarla como "El Lagarto", la identidad alternativa que utilizaba para cometer sus crímenes personales y los que hacía a pedido del ejército revolucionario. Por un momento la mujer miró sus manos, eran las grandes manos de una gyojin, su gran boca se extendió en una sonrisa dentada mientras recordaba la adrenalina del último asalto que "El lagarto" había realizado.
 
El simple hecho de rememorar aquel combate la hacía sentirse viva, sin embargo no era lo único que recordaba, en sus muñecas llevaba ahora convertidos en accesorios los que anteriormente fueran sus últimos grilletes como esclava, eran un recordatorio más bien físico para que constantemente pudiera volver a ver aquello por lo que había pasado y sobrevivido, una memoria que en momentos de necesidad podía ayudarla a regresar a la realidad en lugar de dejarse llevar por los impulsos del momento.
 
Con una vez que los objetos que ocultarían su identidad ya estuvieron guardados de forma segura para evitar la posibilidad de que la asociaran con "El Lagarto", la mujer dejo salir un suspiro profundo antes de cerrar el estuche de contrabajo y empezar a guardar sus cosas en la mochila de forma más enérgica y despreocupada -Listo, con eso fuera de la agenda ya puedo dedicar los últimos días que me quedan en esta posada a ser una buena viajera.- Pensó mientras sus músculos se relajaban.
 
Habiendo guardado todos los objetos importantes y de los que debía tener cuidado la joven de tan solo veinticinco años, una vez que terminó de empacar la mayor parte de las cosas dejando en la parte de arriba de la mochila, listas para ser usadas aquellas cosas durante los últimos días de estadía en Sorbet. Con eso listo la joven gyojin se sentó en la cama junto a la mesa ratona que tenía la vela que servía como única fuente de luz en aquel lugar durante aquellas horas de la noche.
 
La luz de la vela iluminaba con calidez la piel de Mizuki, un tono entre amarillo y marrón claro característico de los tiburones tigre, buena parte de su espalda, hombros, piernas y cola estaban cubiertos con aquellas marcas  que al resto de la gente podrían recordarle al tiburón tigre o al mamífero del cual se inspira su nombre, era también un recordatorio del hogar donde no había estado ya hacia casi una década cuando fuera convertida en esclava por culpa de su propia imprudencia.
 
Los ojos de esclerosa negra y pupilas azules se posaron en el libro que tenía junto a la vela que iluminaba el lugar, no era una erudita ni una amante de los estudios, pero durante su rutina como una buena ciudadana tenía que entretenerse de alguna forma cuando estaba sola y a esas horas no podía practicar con el contrabajo, podría hacer  ejercicio pero prefería usar las horas que le quedaban bajo la luz de la vela para aprender sobre la siguiente isla que sería el objetivo de su viaje, la Isla de Baterilla donde estaría de paso.
 
El silencio en la habitación era denso, solo interrumpido por el chisporroteo ocasional de la mecha consumiéndose y el suave siseo de la respiración de la gyojin. Mizuki pasó la yema de sus dedos por el lomo del libro, sintiendo la textura del cuero desgastado, mientras su mente, siempre un paso por delante de sus movimientos, comenzaba a procesar la logística del inminente traslado. Aunque su postura denotaba una relajación aparente tras el cierre del estuche del contrabajo, había una rigidez residual en sus hombros, una tensión muscular que no respondía al cansancio físico, sino a la naturaleza del próximo destino.
 
—Baterilla... de todos los lugares posibles en el South Blue, tenía que ser precisamente ese nido de gaviotas.— El pensamiento cruzó su mente con un matiz de amargura que ni siquiera la calidez de la vela lograba suavizar. Para alguien que operaba en las fisuras de la legalidad bajo la piel de "El Lagarto", la idea de aproximarse voluntariamente a una de las bases más activas de la Marina era, en el mejor de los casos, un ejercicio de audacia innecesaria.
 
Abrió el libro por la página marcada, dejando que la luz amarillenta revelara los detalles técnicos de la pequeña isla tropical. Según los mapas, Baterilla no era más que un fragmento de tierra de reducidas dimensiones que lograba albergar, de forma casi contradictoria, las cuatro estaciones convencionales bajo una atmósfera predominantemente tropical. Mizuki leyó sobre el pueblo de Baquella; una humilde comunidad costera que subsistía gracias a la pesca. Las ilustraciones mostraban edificios de paredes blancas y tejados naranjas, una estética uniforme que a sus ojos resultaba monótona, casi sospechosa en su pulcritud.
 
—Paredes blancas y tejados naranjas... parece el escenario perfecto para que cualquier movimiento fuera de lo común destaque como una mancha de sangre en la nieve.— Pensó con fastidio. Sus dedos recorrieron la descripción del Faro de Baquella, un símbolo de esperanza para los pescadores locales, y luego se detuvieron en la mención del volcán inactivo de 2000 metros de altura que dominaba el centro de la isla, rodeado de palmeras. Un gigante dormido que, a diferencia de ella, llevaba siglos sin causar problemas.
 
Sin embargo, lo que realmente tensó su mandíbula fue el dato sobre la afiliación y el desarrollo económico del lugar. Baterilla no era solo un puesto pesquero; era el hogar de una sede del Banco de Goldreich, un complejo que empleaba a más de 3350 trabajadores. Aquella mole de finanzas en una isla tan pequeña era una señal clara de por qué la Marina se empeñaba tanto en custodiarla. Donde había bancos de ese calibre, había intereses que proteger, y donde había intereses de Goldreich, la justicia solía ser más ciega de lo habitual para con los poderosos y más despiadada con los "intrusos".
 
Mizuki se recostó levemente contra el cabezal de la cama, dejando que su cola se acomodara en el espacio reducido. La eficiencia teórica de la Marina en la isla era algo que conocía bien; una vigilancia que se pretendía absoluta. Para ella, esa estructura no representaba orden, sino una arquitectura de opresión que le recordaba demasiado a los días en que el metal de sus muñecas no era un accesorio estético.
 
—Estar rodeada de uniformes blancos y burócratas bancarios durante días... es como nadar en aguas demasiado poco profundas.— Un gruñido sordo escapó de su garganta. Sabía que cada gesto, cada nota que hiciera vibrar en su fachada de contrabajista, tendría que ser medida para no despertar el letargo de los guardias que, aunque a menudo sumidos en la autocomplacencia, poseían un instinto animal para detectar lo que no encajaba en su paisaje cotidiano.
 
Cerró el libro con un golpe seco, apagando la vela de un soplo. En la oscuridad, la imagen de Baquella y su gran volcán inactivo permanecieron grabadas en su mente. Odiaba la isla, odiaba la base y, sobre todo, odiaba la vigilancia impuesta por Goldreich, pero si algo había aprendido, es que incluso en las aguas más vigiladas, siempre había una corriente profunda por la que una depredadora paciente podía deslizarse.
 
La luz de la vela comenzó a mermar, no sabía exactamente cuántas horas había pasado leyendo sobre Baterilla, sus lugares turísticos, su buena gente y lo que se podía encontrar en un libro como aquel, todo conocimiento bastante accesible y público, las aletas que sobresalían de sus codos se apoyaron en la cama mientras ella se acomodaba en la misma antes de extinguir la vela. La joven de ojos azules cerró los mismos y apoyó su cabeza en la almohada mientras exhalaba con irritación, demasiado tiempo estudiando la había dejado con un principió de dolor de cabeza aunque tal vez fuera algo auto inducido para simplemente dejar de pensar en su próxima localización, con suerte no pasaría demasiado tiempo allí, pero debía realizar algún deber allí antes de poder marcharse, con suerte su próximo objetivo sería algún lugar que le trajera menos dolores de cabeza y donde pudiera moverse más libremente.
 
La joven desarmó la cola de caballo en la que habitualmente llevaba su rubio cabello y empezó a alistarse para dormir, la cama era pequeña y sus pies caían fuera de la misma, pero estaba acostumbrada a aquella clase de cosa, después de todo mientras habitara lugares hechos para humanos era normal que todo estuviera construido para gente de tamaños más convencionales. Los humanos que fueran igual de grandes que ella o más grandes, pues los había visto de proporciones descomunales, probablemente tuvieran que mandarse a hacer camas a la medida de forma individual, un lujo que ella no podría darse a menos de que tuviera algún lugar fijo donde dormir y pasar tiempo libre. Al recordar la idea del tiempo libre la joven recordó que aún tenía entre sus asuntos pendientes ir a visitar la famosa Isla Karate, lamentablemente para ella, eso tendría que esperar hasta que cubriera una cierta cuota de trabajo para la armada revolucionaria.
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Las cronicas de Mizuki Pt.1 [Autonarración Tier 1] - por Mizuki - 13-02-2026, 06:53 PM

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