14-02-2026, 12:14 AM
Al comienzo, Yuuki creyó que todo iba a irse a peor. Pero no. O al menos no de la forma en que esperaba. La carroza terminó siendo nada menos que el transporte de la señora que estaba dándole de porras al probe empleado.
Lo que sí pasó es que alguien más llegaría. Esta vez desde dentro del barco. Y acompañada de varios de los marineros. Resultó ser, nada menos, que la capitana del barco. Ella llegó y se hizo cargo de la situación, hizo que se llevaran al hombre que lloraba y se disculpaba y ahora parecía poner orden a las cosas. Un orden que a Yuuki no le parecía del todo justo. Pues ahora se habían llevado a su querido mozo -que ni conocía- lejos de ella.
La mujer grande y pesada refunfuñó y dijo algo sobre irse en otro barco que no estuviera lleno de locos. Se subió a su carroza y se largó de allí. Y así como así, todo volvía a donde empezó.
Pero Yuuki no iba a simplemente dejar pasar la oportunidad. Así que avanzó hacia la mujer que los demás habían presentado como la capitana y se paró frente a ella.
—Parece que tienes un puesto libre en el barco. Y yo quisiera irme pronto de aquí, ¿Sabes? Dime, ¿A bordo de tu navío sirven el té a horas? Detestaría perderme mi té antes de dormir. No ha sido precisamente un día cómodo...ciertamente.
Miraba a la mujer de arriba a abajo y le sonreía. Su voz era suave y sonaba amable. El que se fijara en Yuuki creería que se trataba de alguna princesita de aquellas que se van de viaje solas. Aunque las dos pistolas en su espalda podían decir lo contrario. Lo bueno es que no se veían por sus alas, que plegaba elegantemente en momentos precisos como aquél.
Su postura frente a la capitana era relajada, poniendo el peso sobre la pierna izquierda y distribuyéndolo hacia ese lado. Su mano izquierda se posaba sobre la cadera y mantenía la cabeza inclinada hacia la izquierda. El brazo derecho estaba relajado.
—También quisiera ir en el barco porque, bueno, estas ofreciendo un viaje lleno de vistas preciosas y aventuras. Y yo no puedo negarme a eso. Además... esto... el mozo al que hiciste que se llevaran dentro es mi novio. Y este es su primer trabajo, ¿Sabes?
Ya no sabía qué más inventarse. En el juego de confundir con toda la información que se le viniera a la cabeza también la confundía a ella. Pero siempre era gracioso cerrar cualquier estupidez que decía con una sonrisita bien puesta.
Lo que sí pasó es que alguien más llegaría. Esta vez desde dentro del barco. Y acompañada de varios de los marineros. Resultó ser, nada menos, que la capitana del barco. Ella llegó y se hizo cargo de la situación, hizo que se llevaran al hombre que lloraba y se disculpaba y ahora parecía poner orden a las cosas. Un orden que a Yuuki no le parecía del todo justo. Pues ahora se habían llevado a su querido mozo -que ni conocía- lejos de ella.
La mujer grande y pesada refunfuñó y dijo algo sobre irse en otro barco que no estuviera lleno de locos. Se subió a su carroza y se largó de allí. Y así como así, todo volvía a donde empezó.
Pero Yuuki no iba a simplemente dejar pasar la oportunidad. Así que avanzó hacia la mujer que los demás habían presentado como la capitana y se paró frente a ella.
—Parece que tienes un puesto libre en el barco. Y yo quisiera irme pronto de aquí, ¿Sabes? Dime, ¿A bordo de tu navío sirven el té a horas? Detestaría perderme mi té antes de dormir. No ha sido precisamente un día cómodo...ciertamente.
Miraba a la mujer de arriba a abajo y le sonreía. Su voz era suave y sonaba amable. El que se fijara en Yuuki creería que se trataba de alguna princesita de aquellas que se van de viaje solas. Aunque las dos pistolas en su espalda podían decir lo contrario. Lo bueno es que no se veían por sus alas, que plegaba elegantemente en momentos precisos como aquél.
Su postura frente a la capitana era relajada, poniendo el peso sobre la pierna izquierda y distribuyéndolo hacia ese lado. Su mano izquierda se posaba sobre la cadera y mantenía la cabeza inclinada hacia la izquierda. El brazo derecho estaba relajado.
—También quisiera ir en el barco porque, bueno, estas ofreciendo un viaje lleno de vistas preciosas y aventuras. Y yo no puedo negarme a eso. Además... esto... el mozo al que hiciste que se llevaran dentro es mi novio. Y este es su primer trabajo, ¿Sabes?
Ya no sabía qué más inventarse. En el juego de confundir con toda la información que se le viniera a la cabeza también la confundía a ella. Pero siempre era gracioso cerrar cualquier estupidez que decía con una sonrisita bien puesta.

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)