[Presente absoluto] ¿Es este el lugar?
#19
Todas las propuestas de Alzeid cayeron en saco roto, ya que ninguna fue aceptada. Pero daba igual, porque estaba siendo extremadamente feliz con aquella situación. Llevaba un par de días perdido en Ohara, solo, utilizando la compañía de civiles del pueblo de Ohara, y encontrar a otros miembros del Cipher Pol tan atractivos como este dúo le había subido el ánimo (y alguna otra emoción). Fue consciente cuando comenzaron a correr, esa imagen de tres personas apurando su paso para comenzar una cacería era algo que le estaba fascinando. Aunque finalmente todo quedó en nada, porque ese día nada había sucedido. Ningún barco pareció llegar al puerto y mucho menos el que el grupo estaba esperando. Pero Irina tuvo una muy buena iniciativa: alquilar una habitación para Alzeid cerca del puerto. Aunque separados. - Aw, con lo bien que podríamos dormir las tres... juntitas, juntitas. Nuestras almas rozándose... ¡de emoción! - No le había gustado que lo separasen, pero era lo que había. Tarde o temprano, acabarían sucumbiendo a sus encantos y a sus manías. Por lo de ahora, tanto Irina como Daryl se habían despedido, proponiendo quedar a la mañana siguiente para continuar con la misión. Pero Alzeid no quería ir a dormir. - Perfecto, nos veremos mañana entonces para desayunar juntos, queridos compañeros. - Tenía una gran sonrisa en el rostro. Alzó la mano para despedirse y desapareció de su lado. La noche era demasiado joven para él, así que se coló en alguna que otra taberna para tomar un par de zumos. - ¿No te apetece un chupito, bonita? - Un hombre, joven y bastante corpulento, aunque con un pelo de color rosa bastante pasado de moda, se acercó a Alzeid. Supuso que su género era femenino, pero no le importó. Alzeid continuó con lo que aquel sujeto había comenzado. - Si tú me invitas, me tomo dos. - Para cuando respondió, el joven ya había pedido un par de chupitos. Lo que vino después sólo lo saben ellos. La cuestión es que Alzeid no durmió en la habitación que habían alquilado para él, sino que había pasado la noche con aquel joven y con sus compañeros de piso, que se quedaron enamorados de la katana de Alzeid. Tuvo el instinto de comprobar a qué sabían sus almas, pero vio un outfit colgado en la puerta del armario que le llamó la atención. - ¿Y esto? - Preguntó interesado, mientras lo toqueteaba. - Es de mi novia. Puedes llevártelo, porque la voy a dejar después de lo de hoy. - A Alzeid le había dado igual, porque para cuando aquel chico había acabado de hablar, Alzeid ya lo tenía puesto y ya había guardado su ropa en una mochila negra que había robado de la habitación. Le quedaba verdaderamente genial. Agarró su katana y abandonó aquel lugar, no sin antes decir... - Sois unos afortunados. Vuestras almas me han conocido y siguen aquí. - Guiño un ojo y se fue. - ¿Me podría quedar mejor? - Esta situación era rara porque, por primera vez, el día no había acabado con ninguna muerte. Pero es que Alzeid estaba enormemente satisfecho y contento con su nueva vestimenta, que realzaba todavía más su androginia,a así que ignoró por completo las vidas de aquellos seres que dejaba atrás. Y comenzó a caminar hacia el bar en el que había quedado. 
 
 
Abrió la puerta del bar y allí estaba Irina. La verdad es que le pegaba eso de ser la más madrugadora y responsable, a pesar de tener una apariencia de maníaca. - Buenos días, querida compañera. - Dijo con cierta sorna para después sentarse frente a ella, recogiendo la parte inferior del vestido con cuidado para no pisarlo. - ¿Te gusta mi outfit para continuar con la cacería? - Alzó la mano para pedir un zumo de naranja, un café solo y una pieza de fruta. - ¿Qué estás comiendo? ¿Es eso... alma? - En una clara alusión por la sustancia roja que cubría las tostadas. Sabía que Irina le entendería. - Tienes buen gusto, Irina. Mañana me pedirá unas. - Sonrió mientras se mordía el labio y se separó de la mesa, pues le estaban sirviendo lo que había ordenado. Aprovechó para ajustar bien sus coletas y colocarlas encima de su hombro derecho. Aquel vestido sacaba a relucir toda su belleza y dejaba a la luz todas las cicatrices que recorrían y cubrían su cuerpo. De arriba, abajo. - ¿No está Daryl? - Mencionó, con cierto tono de coqueteo mientras se colocaba en el asiento. Parecía otra persona. Pero así era él, no tenía términos medio. O un lunático de las almas o una belleza imparable. 
 
El lugar parecía tranquilo. No había mucha gente. Un par de hombres todavía ebrios en la barra, un joven desayunando con cientos de papeles en la mesa y una muchacha, sola, bastante interesante. Y, como podéis observar... Alzeid se había olvidado por completo de su misión.
 
Karmas
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RE: [Presente absoluto] ¿Es este el lugar? - por Alzeid - 07-11-2023, 11:51 PM

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