15-02-2026, 06:15 PM
No hacer nada y solo buscar algo que le diera algo de chisme, o algo para hacer. Es todo lo que pedía. Pero el destino decidió enviarle a un marinero que había sido lanzado volando desde el barco un puñetazo. Y a tal velocidad que Yuuki apenas si pudo reaccionar y dar un aleteo violento con sus alas para, de todas maneras, no evadir el impacto y terminar amortiguando la caída del marinero sobre los barriles. Se rompieron algunos. Y lo peor, eran de los que cargaban encurtidos.
Ahora bañada en salmuera, con un marinero encima y a la vista de todos, la pelirrosa observaba lo que había pasado. Por lo visto al marinero ahora lo habían despedido. Y mientras todos volvían a lo suyo y el chico se disculpaba, ella le sonreía de manera amable. Más que amable. El pobre se veía tan patético en ese momento. Yuuki se mordió las mejillas por dentro y se puso de pie junto con él.
Tenía algunas astillas de los barriles encima, y goteaba salmuera, pero ella se preocupó de hacer que el chico luciera un poco más digno que ella, acomodándole la ropa y luego sobando con aire maternal el golpe en la cara.
—No te preocupes, tesoro. Se que no ha sido tu culpa... ciertamente. —Si los ángeles hablaran, tendrían la voz de la dama en ese instante. Pero allí no terminaba la cosa.
Hizo a un lado al marinero y de inmediato su rostro se transformó. Ya no se veía como la princesita que no rompía un plato. ¿Era eso un pepinillo en su cabeza? Se lo quitó y lo arrojó al suelo y luego gritó con toda la falta de educación de cualquier marinero.
—¡EL DEL BARCO! —Unos cuantos marineros se asomaron y también el capitán mismo que había golpeado al marinero. Yuuki apuntaba con la mano derecha, como si sostuviera una pistola invisible—. ¡¿MUY MACHITO GOLPEANDO NIÑOS, EH?! ¡BAJA AQUÍ PARA QUE YO TE DE UNA PALIZA! ¡ME DEBES ROPA NUEVA! ¡Y UN CARGAMENTO DE TE! ¡Y UNA DISCULPA!
Gritaba encolerizada. Incluso parecía estar echando vapor por las orejas. El rostro lo tenía totalmente colorado y la posición en la que estaba parada era la de un niño berrinchudo. Le faltaba dar saltitos.
—¿QUÉ ES ESO, BARALD? YA TE CONSEGUISTE UNA NOVIECITA? ¡Y APESTA IGUAL QUE TU! SHIUSHIUSHIUSHIUSHIU
La cólera de Yuuki entonces empeoró, al punto en que sacó su Quicksilver y disparó hacia el sujeto. Pero su precisión a esa distancia no era la mejor. Falló terriblemente el disparo y la bala terminó dando en la madera cerca de la cara del sujeto. La muy loca había tirado a matar. Pero al notar el fallo, simplemente se quedó fingiendo que había sido a propósito y sonrió de manera confiada. La actuación hasta parecía convincente.
El capitán aquél miró el agujero de bala en la madera. No sonreía. Para nada. Simplemente movía los ojos mientras el resto de su cuerpo estaba como piedra.
—Mátenlos... —Dio la orden y los marineros de inmediato dejaron de hacer lo que estuvieran haciendo para obedecer la orden de su capitán, arrancando a correr en dirección del marinero desafortunado y de la loca de Yuuki.
—...yo creo que... —Dijo Yuuki dándose media vuelta y agarrando al marinero del codo—. ¡A CORRER, QUE NOS VAN A DESPLUMAR!
Y se dirigió hacia una esquina del puerto mientras se movía con toda la velocidad que podía, y aunque no tenía mucha fuerza, se aferraba lo que más podía para llevarse al marinero a rastras con ella de ese lugar. Obviamente no iba a dejar que al nuevo tesorito le hicieran ningún daño. Aunque la muy tonta ni se fijó en si el marinero tenía algo de valor encima para aprovecharse después... lo que pasaba cuando actuaba hormonada y enojada.
Ahora bañada en salmuera, con un marinero encima y a la vista de todos, la pelirrosa observaba lo que había pasado. Por lo visto al marinero ahora lo habían despedido. Y mientras todos volvían a lo suyo y el chico se disculpaba, ella le sonreía de manera amable. Más que amable. El pobre se veía tan patético en ese momento. Yuuki se mordió las mejillas por dentro y se puso de pie junto con él.
Tenía algunas astillas de los barriles encima, y goteaba salmuera, pero ella se preocupó de hacer que el chico luciera un poco más digno que ella, acomodándole la ropa y luego sobando con aire maternal el golpe en la cara.
—No te preocupes, tesoro. Se que no ha sido tu culpa... ciertamente. —Si los ángeles hablaran, tendrían la voz de la dama en ese instante. Pero allí no terminaba la cosa.
Hizo a un lado al marinero y de inmediato su rostro se transformó. Ya no se veía como la princesita que no rompía un plato. ¿Era eso un pepinillo en su cabeza? Se lo quitó y lo arrojó al suelo y luego gritó con toda la falta de educación de cualquier marinero.
—¡EL DEL BARCO! —Unos cuantos marineros se asomaron y también el capitán mismo que había golpeado al marinero. Yuuki apuntaba con la mano derecha, como si sostuviera una pistola invisible—. ¡¿MUY MACHITO GOLPEANDO NIÑOS, EH?! ¡BAJA AQUÍ PARA QUE YO TE DE UNA PALIZA! ¡ME DEBES ROPA NUEVA! ¡Y UN CARGAMENTO DE TE! ¡Y UNA DISCULPA!
Gritaba encolerizada. Incluso parecía estar echando vapor por las orejas. El rostro lo tenía totalmente colorado y la posición en la que estaba parada era la de un niño berrinchudo. Le faltaba dar saltitos.
—¿QUÉ ES ESO, BARALD? YA TE CONSEGUISTE UNA NOVIECITA? ¡Y APESTA IGUAL QUE TU! SHIUSHIUSHIUSHIUSHIU
La cólera de Yuuki entonces empeoró, al punto en que sacó su Quicksilver y disparó hacia el sujeto. Pero su precisión a esa distancia no era la mejor. Falló terriblemente el disparo y la bala terminó dando en la madera cerca de la cara del sujeto. La muy loca había tirado a matar. Pero al notar el fallo, simplemente se quedó fingiendo que había sido a propósito y sonrió de manera confiada. La actuación hasta parecía convincente.
El capitán aquél miró el agujero de bala en la madera. No sonreía. Para nada. Simplemente movía los ojos mientras el resto de su cuerpo estaba como piedra.
—Mátenlos... —Dio la orden y los marineros de inmediato dejaron de hacer lo que estuvieran haciendo para obedecer la orden de su capitán, arrancando a correr en dirección del marinero desafortunado y de la loca de Yuuki.
—...yo creo que... —Dijo Yuuki dándose media vuelta y agarrando al marinero del codo—. ¡A CORRER, QUE NOS VAN A DESPLUMAR!
Y se dirigió hacia una esquina del puerto mientras se movía con toda la velocidad que podía, y aunque no tenía mucha fuerza, se aferraba lo que más podía para llevarse al marinero a rastras con ella de ese lugar. Obviamente no iba a dejar que al nuevo tesorito le hicieran ningún daño. Aunque la muy tonta ni se fijó en si el marinero tenía algo de valor encima para aprovecharse después... lo que pasaba cuando actuaba hormonada y enojada.

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)