15-02-2026, 06:49 PM
Ante la presencia del nuevo lápiz, la mujer alada casi se derrite, asomándose una sonrisa en sus labios y, con cuidado, lo sostuvo entre sus dedos, no queriendo romperlo por accidente, cosa que le sucedía a menudo, no tardando demasiado en expandir las cosas delante de ella, buscando una buena superficie donde escribir.
—Muchas gracias— Sonrió, mirando a Miyori. —Mi nombre es Seraphine, lo siento mucho por caerte encima— Hizo una pequeña mueca; el nerviosismo era palpable en su rostro y tocó este para asegurarse de no tener alguna herida extra, resaltando de pronto el dedo que le faltaba, tranquilizándose al ver que la parte más fea se la llevó su rostro y fijó su atención en Miyor. —¿Tú estás bien?— Miró en dirección a los instrumentos, hacia donde la recién conocida fue y se dio cuenta de que, sin querer, impactó contra uno de los músicos.
—¿No te heriste las manos? ¿¡Puedes tocar todavía!?
No se lo perdonaría jamás si por accidente acabó quitándole la capacidad de volver a tocar; no podía evitar compararlo con lo mucho que a la pelirosa le gustaba bailar, si alguien le arrebata aquello, para la skypean, la vida perdería su brillo. También buscó el instrumento con sus ojos, la sola idea de romper eso le produjo un escalofrío, tragó saliva y buscó calmarse, contando hasta diez, primero lo primero; debía aclarar un par de puntos, señaló la cicatriz en su cuello.
—No puedo hablar— Sonrió con cierta amargura. —Lo siento mucho si te manché con sangre— Dejó escapar un suspiro, peinando sus mechones hacia atrás, esparciendo aún más sangre por doquier, e hizo una mueca al ver su mano ensangrentada. —¿Me podrías ayudar a limpiarme?— Se señaló. —Creo que voy a acabar haciendo un desastre enorme— Los engranajes de su mente giraron, hasta que sus ojos se iluminaron. —No tengo mucho dinero conmigo ahora mismo, hace poco recuperé mi libertad de mi esclavitud, pero… ¿que te parece bailar conmigo?— De la emoción de ser libre, se le escapó por completo que sus palabras podían ser algo… extrañas.
—Muchas gracias— Sonrió, mirando a Miyori. —Mi nombre es Seraphine, lo siento mucho por caerte encima— Hizo una pequeña mueca; el nerviosismo era palpable en su rostro y tocó este para asegurarse de no tener alguna herida extra, resaltando de pronto el dedo que le faltaba, tranquilizándose al ver que la parte más fea se la llevó su rostro y fijó su atención en Miyor. —¿Tú estás bien?— Miró en dirección a los instrumentos, hacia donde la recién conocida fue y se dio cuenta de que, sin querer, impactó contra uno de los músicos.
—¿No te heriste las manos? ¿¡Puedes tocar todavía!?
No se lo perdonaría jamás si por accidente acabó quitándole la capacidad de volver a tocar; no podía evitar compararlo con lo mucho que a la pelirosa le gustaba bailar, si alguien le arrebata aquello, para la skypean, la vida perdería su brillo. También buscó el instrumento con sus ojos, la sola idea de romper eso le produjo un escalofrío, tragó saliva y buscó calmarse, contando hasta diez, primero lo primero; debía aclarar un par de puntos, señaló la cicatriz en su cuello.
—No puedo hablar— Sonrió con cierta amargura. —Lo siento mucho si te manché con sangre— Dejó escapar un suspiro, peinando sus mechones hacia atrás, esparciendo aún más sangre por doquier, e hizo una mueca al ver su mano ensangrentada. —¿Me podrías ayudar a limpiarme?— Se señaló. —Creo que voy a acabar haciendo un desastre enorme— Los engranajes de su mente giraron, hasta que sus ojos se iluminaron. —No tengo mucho dinero conmigo ahora mismo, hace poco recuperé mi libertad de mi esclavitud, pero… ¿que te parece bailar conmigo?— De la emoción de ser libre, se le escapó por completo que sus palabras podían ser algo… extrañas.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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