15-02-2026, 09:34 PM
Vestimenta de Bai en Samba
Lo primero que atrapó su mirada una vez la distancia entre ambas mujeres disminuyó, no fue el rostro de la mujer sino la superficie que lo precedía y que parecía asfixiarla como una segunda piel o la muda de una serpiente. Y es que, a decir verdad, aquella delimitación textil, lejos de ocultar la privadez del cuerpo, subrayaba cada contorno con la precisión de un corsé como si la carne necesitara ser expuesta ante el campo visual de los otros.
Tsk.
Bai chasqueó la lengua mientras sostenía la mirada sobre su cuerpo durante unos segundos más de lo que cualquiera hubiera juzgado como aceptable.
Y es que, inevitablemente para ella, Lana —bajo aquellas condiciones— era pura contradicción. ¡Qué distinto era para su propia estirpe, donde el cuerpo no era un una vergüenza, sino una naturalidad!
Pero, ¿y si aquella era, precisamente, la función de la ropa en su mundo?
¿Vender una imagen sin conceder la totalidad?
¿Ofrecer sin llegar a entregar ?
Tal vez no se trataba de cubrir el cuerpo, sino de administrarlo; de convertirlo en un discurso medido o una negociación entre lo visible y lo reservado.
—Hmm —entre sus labios escapó un murmullo en forma de vibración que pronto se perdió en el rumor del aire. Al mismo tiempo, levantó la mirada hacia los ojos ajenos y la hipótesis comenzó a desplegarse en su mente.
Sin embargo, aquel momento apenas se extendió en el tiempo. Y es que, sin quererlo, la otra mujer la interrumpió.
Bai regresó entonces al presente con un parpadeo casi imperceptible y, atrapada en su propio mutismo, ladeó la cabeza con una curiosidad lenta y animamesca; mas no se trataba de un gesto instintivo, sino de una forma de escucha total, como si con aquel inocente gesto pudiera descifrar el verdadero significado de aquellos sonidos tan extraños para ella.
—Bai —articuló al fin, llevando su mano hacia el centro de su pecho repitiendo un gesto que le había enseñado uno de sus compañeros y que, en realidad, quería decir: «yo soy».
Después, con cuidado y gran medida en sus gestos, hincó una rodilla en la tierra húmeda para mitigar el abismo que las separaba. Y, aunque todavía era notoriamente grande para Lana, al menos, ahora, su mirada era mucho más cercana.
—¿Tú? —inquirió entonces, extendiendo su mano con delicadeza y traspasando el espacio privado de la otra —¿Cómo te llamas? —terminó preguntando mientras sus dedos rozaban el centro del pecho de la muchacha, justo bajo el nacimiento de la clavícula, deseando que aquello sirviera de puente sobre el vacío de sus lenguas.
En ese instante, el viento cobró fuerza para jugar con ellas.
Reptó por debajo de su chaqueta de cuero y la agitó con una mano invisible, haciéndola ondear con un siseo sibilante. Después jugueteó con su cabello, enredando los mechones blancos con los oscuros en un desorden cromático.
—Bai — volvió a tocarse a sí misma intentando reafirmar su nombre.
Y, mientras tanto, sus alas, molestas por la intrusión del aire, se quejaron con un leve crujido de plumas y se replegaron con firmeza contra su espalda, buscando refugio en sí mismas para evitar ser alborotadas por la brisa.
Bai Mudan
PROCESAMIENTO DEL VACÍO
⚖️ Capitana del Wu Wei
฿105,000,000
Nv.23 — Silogista
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Vicios

