15-02-2026, 10:04 PM
Año 17
Primavera
Día 45 Hora 10:00
La humedad de la selva de Little Garden se adhería al aire con una densidad casi líquida, como si cada respiración obligara a tragar fragmentos invisibles de un mundo anterior a la historia humana, un mundo donde la vida no pedía permiso para existir ni mostraba la menor intención de adaptarse a la presencia de intrusos civilizados. La vegetación crecía en múltiples alturas superpuestas, raíces del grosor de columnas retorcidas emergían de la tierra negra y caliente mientras en lo alto los árboles se perdían en una bóveda verde interminable, atravesada ocasionalmente por la sombra fugaz de alguna criatura alada que nunca descendía lo suficiente como para ser reconocida, y en ese ecosistema brutal el sonido predominante no era el rugido de los dinosaurios que dominaban la isla sino el constante latido orgánico de millones de insectos y animales invisibles que parecían vigilar cada movimiento.
Kibai avanzaba entre helechos del tamaño de embarcaciones menores realizando su ronda de exploración sin más testigo que el crujir de hojas aplastadas bajo sus pasos y el ocasional temblor del suelo provocado por algo demasiado grande como para preocuparse por su presencia, manteniendo el ritmo constante de quien ya ha aceptado que en aquel lugar la vigilancia no se trataba de encontrar enemigos concretos sino de sobrevivir al entorno el tiempo suficiente para informar que nada extraordinario había ocurrido. El sudor recorría su uniforme incluso bajo la sombra espesa, y en el silencio intermitente entre rugidos lejanos el único objeto que rompía la monotonía era el Den Den Mushi que colgaba de su equipo, quieto hasta ese instante como una simple extensión inerte del equipamiento marino.
Entonces, de forma abrupta, el caracol abrió sus ojos con violencia, sus antenas se tensaron y la concha vibró con un chillido eléctrico que resultó extrañamente ajeno al ecosistema natural, como si un fragmento del mundo civilizado hubiese perforado la prehistoria para reclamar atención inmediata. La señal era inestable, acompañada por interferencias que imitaban truenos lejanos, y tras unos segundos de estática surgió la voz atropellada de un marine cuya respiración descontrolada competía con gritos distorsionados al fondo y golpes secos que parecían resonar demasiado cerca del transmisor.
-¡Aquí unidad de reconocimiento!… ¡Solicitamos apoyo inmediato!- la transmisión crujió como si algo hubiese impactado contra el aparato antes de continuar -Hemos sido atacados… repito, atacados… no son dinosaurios… no son criaturas registradas… coordenadas transmitidas ahora… ¡por favor, necesitamos refuerzos ya!-
El Den Den Mushi reprodujo un breve pitido repetido, enviando la ubicación codificada mientras el fondo se llenaba de alaridos humanos y ruidos guturales imposibles de identificar, y justo antes de que la señal colapsara por completo se escuchó el sonido inequívoco de algo arrastrando metal sobre piedra seguido de un golpe seco que cortó la comunicación sin despedida, dejando nuevamente a la selva con sus propios sonidos primitivos, como si nada hubiera ocurrido y como si la isla hubiese recuperado el derecho a guardar sus secretos.
Información
*Pienso* -Hablo- Narro
![[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]](https://i.imgur.com/5IZMHzN.jpeg)
