16-02-2026, 02:36 AM
Las llamas del incendio danzaban a lo largo del muelle, devorando sin piedad cuanto encontraba todo a su paso, deshaciendo en minutos la estabilidad mercantil de los comerciantes. Habitantes y visitantes de Baquella hacían lo imposible por contener aquel desastre casi indomable. El baco que debía partir cargado con el mejor aceite se había vuelto ahora en una antorcha gigantesca, visible para cualquiera en alta mar. Una densa capa de humo negro cubría la costa y el aire se impregnaba de un olor agrio y ardiente como azufre. Los gritos no cesaban, no mientras aún quedará algo por salvar…. O, en la pena del dolor de haberlo perdido todo.
El resplandor rojizo de aquel escenario lúgubre iluminaba radiante todo lo que estuviese a su alcance, y a pesar de eso, mis ojos no siguieron la dirección de su dedo apuntando el puerto, no miré el incendio ni el muelle. Lo miré solo a él.
Entre mis brazos lo sentí temblar apenas, distante de la realidad que nos rodeaba, como un prisionero encerrado en un recuerdo del que no encontraba salida, ya no me quedaban dudas, él no huía solo de un incendio, si no, de algo mucho más antiguo que ardía detrás de sus ojos. Y aún así, cuando su voz rompió el aire con un tono pesado, áspero y con todo el deseo de reprochar mis acciones, yo sentí alivio de escucharle hablar. Alivio por que en medio del miedo finalmente encontró la lucidez para notar mi presencia, en medio del caos, lo escuché respirar y solo así supe que ahora estaba conmigo.
Me aferré a él con más firmeza, rodeando su cuello para que su mentón encontrará descanso en mi hombro. Mis dedos se perdieron entre los mechones rebeldes de su nuca. Lo abracé con sumo cariño mezclada con preocupación. No importaba si me odiaba, ni si me lo pedía, no pensaba separarme, no lo abandonaría en el umbral de su propio abismo, no mientras aquella pesadilla tomaba forma frente a sus ojos. —-Lo sé…. —- Susurré flaqueante, casi con miedo, porque también yo comprendía lo que era temer perder a alguien amado. Mi cuerpo también temblaba ante esa posibilidad, pero no me importaba.
—Por favor…. —- Cerré mis ojos para no ver más aquel escenario vuelto en llamas. Y me centré solo en esto, en él, y en su miedo reflejado en su cuerpo que ahora era más que una roca incapaz de moverse. —- No me rechaces…
—- Te prometo que me iré en cuanto pase todo lo malo…. —- Traté de hablarle de manera gentil, para no provocar su molestia, en verdad no quería molestarlo, solo alcanzarlo. — Me iré ,y no te molestaré nunca más ... .pero… —- No me importaba que el agua salina empapa mi vestido ni que pronto el aceite que escapaba del barco hundido lo manchara de rojo, tampoco me importaba respirar aquel humo pesado, áspero que arañaba la garganta, permanecería allí el tiempo que hiciera falta, hasta arrancarlo de ese lugar…. De donde sea que su mente se encontraba atrapado.
—- No me alejes.
El resplandor rojizo de aquel escenario lúgubre iluminaba radiante todo lo que estuviese a su alcance, y a pesar de eso, mis ojos no siguieron la dirección de su dedo apuntando el puerto, no miré el incendio ni el muelle. Lo miré solo a él.
Entre mis brazos lo sentí temblar apenas, distante de la realidad que nos rodeaba, como un prisionero encerrado en un recuerdo del que no encontraba salida, ya no me quedaban dudas, él no huía solo de un incendio, si no, de algo mucho más antiguo que ardía detrás de sus ojos. Y aún así, cuando su voz rompió el aire con un tono pesado, áspero y con todo el deseo de reprochar mis acciones, yo sentí alivio de escucharle hablar. Alivio por que en medio del miedo finalmente encontró la lucidez para notar mi presencia, en medio del caos, lo escuché respirar y solo así supe que ahora estaba conmigo.
Me aferré a él con más firmeza, rodeando su cuello para que su mentón encontrará descanso en mi hombro. Mis dedos se perdieron entre los mechones rebeldes de su nuca. Lo abracé con sumo cariño mezclada con preocupación. No importaba si me odiaba, ni si me lo pedía, no pensaba separarme, no lo abandonaría en el umbral de su propio abismo, no mientras aquella pesadilla tomaba forma frente a sus ojos. —-Lo sé…. —- Susurré flaqueante, casi con miedo, porque también yo comprendía lo que era temer perder a alguien amado. Mi cuerpo también temblaba ante esa posibilidad, pero no me importaba.
—Por favor…. —- Cerré mis ojos para no ver más aquel escenario vuelto en llamas. Y me centré solo en esto, en él, y en su miedo reflejado en su cuerpo que ahora era más que una roca incapaz de moverse. —- No me rechaces…
—- Te prometo que me iré en cuanto pase todo lo malo…. —- Traté de hablarle de manera gentil, para no provocar su molestia, en verdad no quería molestarlo, solo alcanzarlo. — Me iré ,y no te molestaré nunca más ... .pero… —- No me importaba que el agua salina empapa mi vestido ni que pronto el aceite que escapaba del barco hundido lo manchara de rojo, tampoco me importaba respirar aquel humo pesado, áspero que arañaba la garganta, permanecería allí el tiempo que hiciera falta, hasta arrancarlo de ese lugar…. De donde sea que su mente se encontraba atrapado.
—- No me alejes.
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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