16-02-2026, 05:36 AM
No lo podía creer. ¿En realidad era lenta o solo se hacía? Como fuera, a Yuuki le parecía demasiado como para dejarla así sin más. Aquella mujer tan ignorante le parecía patética y... eso no hacía sino despertarle sensaciones que no eran demasiado apropiadas para la situación en la que estaban. Y puede que al final ella solo estuviera fingiendo tener tan pocas luces, cosa que pudo comprobar después.
—Lana, ¿Eh? ¿Sin apellido? Tu y yo no somos nada de lo que dijimos que somos. Así que...
Se acercó a ella. Puso su mejilla izquierda junto con la mejilla derecha de Lana y acercó sus labios al oído derecho de la supuesta capitana. Su voz sonó casi como un susurro, pero cargaba un tono sugerente y poco decoroso.
—Hagamos un trato. Tu me muestras todos tus secretos. Y yo te comparto todos los míos... creo que sabes que nos conviene a ambas ser muy... —Hizo una pausa muy corta, soltando algo de aire por la nariz, sintiéndose un poco nerviosa—. ...cercanas. Piénsalo.
Se apartó de ella, aún manteniendo aquél cerco con las alas. Dio un par de palmadas suaves y provocadoras en la mejilla de Lana y ahí si que se apartó para dejarla respirar su propio aire y recuperar el espacio personal.
Los ojos de Yuuki estaban recorriendo a la mujer aquella de arriba a abajo y después de analizarla lo suficiente, dio un paso atrás y entró más en la habitación. No era nada fuera de lo regular. Parecía uno de los camarotes para los pasajeros de segunda clase, contando con todas las comodidades necesarias, pero sin uno solo de sus lujos. La cama estaba bien tendida y tenía sábanas muy blancas. Había unos zapatos junto a ésta y Yuuki se llevó la mano a la boca mientras seguía revisando el sitio, parecía que ya tenía un pasajero asignado.
La birkaniana abrió entonces el armario y encontró allí un maletín. No sabía si debía abrirlo o no. Pero mientras pensaba en todo eso, ya había dado la espalda a Lana y la había dejado para que hiciera lo que quisiera mientras pensaba en el trato que le había ofrecido. Sabía que podía intentar algo contra ella, era consciente, pero sus alas estaban puestas de manera que pudieran recibir cualquier daño por ella en caso de un asalto sorpresa.
Luego de pensar suficiente en el maletín, se dio media vuelta, esperando poder recibir respuesta a su propuesta por parte de Lana. Esperaba poder contar con un aliado, aunque fuera, en aquella travesía. Llevaba ya mucho tiempo haciendo sola y el avance conseguido era más bien mínimo.
—Lana, ¿Eh? ¿Sin apellido? Tu y yo no somos nada de lo que dijimos que somos. Así que...
Se acercó a ella. Puso su mejilla izquierda junto con la mejilla derecha de Lana y acercó sus labios al oído derecho de la supuesta capitana. Su voz sonó casi como un susurro, pero cargaba un tono sugerente y poco decoroso.
—Hagamos un trato. Tu me muestras todos tus secretos. Y yo te comparto todos los míos... creo que sabes que nos conviene a ambas ser muy... —Hizo una pausa muy corta, soltando algo de aire por la nariz, sintiéndose un poco nerviosa—. ...cercanas. Piénsalo.
Se apartó de ella, aún manteniendo aquél cerco con las alas. Dio un par de palmadas suaves y provocadoras en la mejilla de Lana y ahí si que se apartó para dejarla respirar su propio aire y recuperar el espacio personal.
Los ojos de Yuuki estaban recorriendo a la mujer aquella de arriba a abajo y después de analizarla lo suficiente, dio un paso atrás y entró más en la habitación. No era nada fuera de lo regular. Parecía uno de los camarotes para los pasajeros de segunda clase, contando con todas las comodidades necesarias, pero sin uno solo de sus lujos. La cama estaba bien tendida y tenía sábanas muy blancas. Había unos zapatos junto a ésta y Yuuki se llevó la mano a la boca mientras seguía revisando el sitio, parecía que ya tenía un pasajero asignado.
La birkaniana abrió entonces el armario y encontró allí un maletín. No sabía si debía abrirlo o no. Pero mientras pensaba en todo eso, ya había dado la espalda a Lana y la había dejado para que hiciera lo que quisiera mientras pensaba en el trato que le había ofrecido. Sabía que podía intentar algo contra ella, era consciente, pero sus alas estaban puestas de manera que pudieran recibir cualquier daño por ella en caso de un asalto sorpresa.
Luego de pensar suficiente en el maletín, se dio media vuelta, esperando poder recibir respuesta a su propuesta por parte de Lana. Esperaba poder contar con un aliado, aunque fuera, en aquella travesía. Llevaba ya mucho tiempo haciendo sola y el avance conseguido era más bien mínimo.

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)