16-02-2026, 08:41 AM
Se suponía que era su día libre.
Sin embargo, cuando te encuentras en la marina, esos días ni siquiera son tuyos, era algo de lo que renegaba siempre, hace años, aun siendo una niña que se aferraba con desesperación a las piernas de un Marín que susurraba palabras amables y compasivas, con promesas que cumplía, con sonrisas cansadas pero que aun mantenía un rayo de esperanza, no había entendido en ese entonces, esa dedicación a su trabajo, a tomar misiones cuando sus vacaciones estaban vigentes, una o dos veces había hecho berrinche hasta que le toco a ella, aun se quejaba, era cierto, porque ya no tenía casi total control de su tiempo, sin embargo, cuando comienzas a estar toda la semana ocupada, en mente y cuerpo, cuando tienes ese espacio para pensar, para ti, a veces, deseas no hacerlo y suspiras de alivio cuando de repente te llaman, por lo menos, para Brook, era un suspiro de calma, de alegría de poder ser de ayuda, generalmente lo tomaba una experiencia para aprender algo nuevo, por muy pequeño que fuera, mientras el superior no fuera un hombre con temperamento de hierro e hiciera todo demasiado incomodo.
Ahora mismo, ella junto a un grupo pequeño no eran más que cargadores, una parte de si misma estaba un poco decepcionada, porque cuando su superior le llamo, pensó que aprendería algo nuevo aparte de la paciencia y como acomodar bien un muñeco de práctica, sin embargo, los nuevos reclutas los miraban con anhelo, como pequeñas aves que están aprendiendo a volar y sintió solo un pequeño tirón de ternura, porque apenas superaran este examen, era cuestión de tiempo para que supieran que tan duro era la vida como Marín, que tan peligrosas eran las misiones y que tan decepcionante podía ser la vida, te golpeaba fuerte, ella lo había aprendido desde muy pequeña y no había mejorado mucho hasta hace unos años, su ceño apenas se frunció cuando empujo un poco más profundo el muñeco, apenas visible entre la maleza. Exhalo despacio, saliendo entre el camino de tierra. Tomó una diana que colgó de una rama, se movió al siguiente árbol donde hizo lo mismo. No era algo maravilloso, seguramente tendría más trabajo cuando viniera a recogerlo más tarde y barriera los pedazos rotos, con los gritos de un superior pisándole los talones, pero era algo interesante al final de cuentas.
Pasó el dorso de su mano por su frente, secando un poco del sudor, el sol se encontraba en lo alto y el calor comenzaba a ser sofocante. Cargó dos bolsas más, aún llenas, le habían dado un poco más porque era fácil para ella cargar, más fuerte que un humano masculino, podía llevarlo con facilidad. Quería hacer un puchero, pero decidió que no valía la pena, tomaría todo eso para hacer una carta después y hacer reír a su padre adoptivo, que seguramente se reiría con ánimo. Se movió a un espacio sombreado cuando terminó, recargando su peso contra un árbol mientras los cadetes se movían, siguiendo instrucciones, era entretenido de ver hasta cierto punto. Estaba tan distraída que apenas notó los pasos hacia ella.
— . . . — Su cabeza se movió hacia la voz, cabello rojo profundo, ojos de un dorado imposible y una expresión de perpetuo aburrimiento -o algo más, pero estaba segura que era aburrimiento—. Le miró fijamente, con la sorpresa que no pudo esconder antes de asentir una vez — Todo en orden— Respondió, su tono fue modulado, pero amable, gentil, como tentando el terreno. Con Dashrath a veces era difícil de leer, este hombre, que era más alto que ella, a veces era un caos de emociones.
Como ahora mismo.
Ella pensó que podrían tener una conversación agradable, pero estaba. . . ¿Atacando? ¿Buscaba una pelea? ¿Una reacción? Su cabeza se movió hacia un lado, ligeramente ladeada, un gesto de curiosidad y confusión que hizo que su cabello castaño, abundante de por si, se moviera como una cascada pesada — Que no pudiéramos vernos no era porque tirara la toalla — Hablo, su tono seguía siendo amable, pero había algo más tenso ahora — No soy alguien que se rinde — Su ceño, al final se frunció, un poco ofendida — ¿Estás insinuando algo? Porque si hubiera lanzado la toalla, no quiere decir que buscara algún hombre para lo que sea que dices — Sus labios se movieron en un puchero ligero mientras sus mejillas se coloreaban de un color más intenso, su piel azulada se torno de un color más oscuro — ¡Lo de la peluquería sucedió solo una vez! ¡Y no fue mi culpa! ¡Siempre he tenido demasiado cabello! — Aunque le sorprendía que lo recordara, estaba segura que ese suceso vergonzoso de hace años quedaría oculto con el tiempo, pero Dashrath parecía dispuesto a humillarla con su humor. — ¿Qué hay de ti? ¿Aun sigues siendo igual de dramático o es algo que dejaste ya?— Picarlo era divertido y si iba a venir a molestarla, ella podía hacer lo mismo.
Sin embargo, cuando te encuentras en la marina, esos días ni siquiera son tuyos, era algo de lo que renegaba siempre, hace años, aun siendo una niña que se aferraba con desesperación a las piernas de un Marín que susurraba palabras amables y compasivas, con promesas que cumplía, con sonrisas cansadas pero que aun mantenía un rayo de esperanza, no había entendido en ese entonces, esa dedicación a su trabajo, a tomar misiones cuando sus vacaciones estaban vigentes, una o dos veces había hecho berrinche hasta que le toco a ella, aun se quejaba, era cierto, porque ya no tenía casi total control de su tiempo, sin embargo, cuando comienzas a estar toda la semana ocupada, en mente y cuerpo, cuando tienes ese espacio para pensar, para ti, a veces, deseas no hacerlo y suspiras de alivio cuando de repente te llaman, por lo menos, para Brook, era un suspiro de calma, de alegría de poder ser de ayuda, generalmente lo tomaba una experiencia para aprender algo nuevo, por muy pequeño que fuera, mientras el superior no fuera un hombre con temperamento de hierro e hiciera todo demasiado incomodo.
Ahora mismo, ella junto a un grupo pequeño no eran más que cargadores, una parte de si misma estaba un poco decepcionada, porque cuando su superior le llamo, pensó que aprendería algo nuevo aparte de la paciencia y como acomodar bien un muñeco de práctica, sin embargo, los nuevos reclutas los miraban con anhelo, como pequeñas aves que están aprendiendo a volar y sintió solo un pequeño tirón de ternura, porque apenas superaran este examen, era cuestión de tiempo para que supieran que tan duro era la vida como Marín, que tan peligrosas eran las misiones y que tan decepcionante podía ser la vida, te golpeaba fuerte, ella lo había aprendido desde muy pequeña y no había mejorado mucho hasta hace unos años, su ceño apenas se frunció cuando empujo un poco más profundo el muñeco, apenas visible entre la maleza. Exhalo despacio, saliendo entre el camino de tierra. Tomó una diana que colgó de una rama, se movió al siguiente árbol donde hizo lo mismo. No era algo maravilloso, seguramente tendría más trabajo cuando viniera a recogerlo más tarde y barriera los pedazos rotos, con los gritos de un superior pisándole los talones, pero era algo interesante al final de cuentas.
Pasó el dorso de su mano por su frente, secando un poco del sudor, el sol se encontraba en lo alto y el calor comenzaba a ser sofocante. Cargó dos bolsas más, aún llenas, le habían dado un poco más porque era fácil para ella cargar, más fuerte que un humano masculino, podía llevarlo con facilidad. Quería hacer un puchero, pero decidió que no valía la pena, tomaría todo eso para hacer una carta después y hacer reír a su padre adoptivo, que seguramente se reiría con ánimo. Se movió a un espacio sombreado cuando terminó, recargando su peso contra un árbol mientras los cadetes se movían, siguiendo instrucciones, era entretenido de ver hasta cierto punto. Estaba tan distraída que apenas notó los pasos hacia ella.
— . . . — Su cabeza se movió hacia la voz, cabello rojo profundo, ojos de un dorado imposible y una expresión de perpetuo aburrimiento -o algo más, pero estaba segura que era aburrimiento—. Le miró fijamente, con la sorpresa que no pudo esconder antes de asentir una vez — Todo en orden— Respondió, su tono fue modulado, pero amable, gentil, como tentando el terreno. Con Dashrath a veces era difícil de leer, este hombre, que era más alto que ella, a veces era un caos de emociones.
Como ahora mismo.
Ella pensó que podrían tener una conversación agradable, pero estaba. . . ¿Atacando? ¿Buscaba una pelea? ¿Una reacción? Su cabeza se movió hacia un lado, ligeramente ladeada, un gesto de curiosidad y confusión que hizo que su cabello castaño, abundante de por si, se moviera como una cascada pesada — Que no pudiéramos vernos no era porque tirara la toalla — Hablo, su tono seguía siendo amable, pero había algo más tenso ahora — No soy alguien que se rinde — Su ceño, al final se frunció, un poco ofendida — ¿Estás insinuando algo? Porque si hubiera lanzado la toalla, no quiere decir que buscara algún hombre para lo que sea que dices — Sus labios se movieron en un puchero ligero mientras sus mejillas se coloreaban de un color más intenso, su piel azulada se torno de un color más oscuro — ¡Lo de la peluquería sucedió solo una vez! ¡Y no fue mi culpa! ¡Siempre he tenido demasiado cabello! — Aunque le sorprendía que lo recordara, estaba segura que ese suceso vergonzoso de hace años quedaría oculto con el tiempo, pero Dashrath parecía dispuesto a humillarla con su humor. — ¿Qué hay de ti? ¿Aun sigues siendo igual de dramático o es algo que dejaste ya?— Picarlo era divertido y si iba a venir a molestarla, ella podía hacer lo mismo.
