Treinta años en la arena te enseñan a leer el momento exacto en que la situación cambia de negociación a combate, a fin de cuentas siempre había estado sobre la cuerda floja en un lugar así, entre la incertidumbre de ser atacado o no. No fue la forma de pistola que adquirió la mano del marine, ni sus palabras sobre dioses, fue el brillo. Ese destello dorado que apareció en las yemas de sus dedos extendidos. Kazan no tuvo tiempo de pensar. Solo de recibir, de repente vio el brillo y de repente estaba sintiendo el mismo en su mano. El rayo cruzó los diecisiete metros en una fracción de segundo y golpeó su mano derecha con una precisión devastadora. El impacto perforante del proyectil de luz abrió una herida limpia en la palma. El dolor no fue el de un golpe contundente, era distinto, era mas comparable al disparo producido por una bala pero menos "corpóreo". Los tablones bajo sus pies crujieron cuando sus rodillas cedieron un instante, solo un instante antes de que sus piernas se tensaran de nuevo. "Qué... Por las profundidades..."
Tres segundos fue lo que tardó su mente en procesar que el chico había desaparecido y reaparecido en otro lugar, que la esfera no era una bala y que aquello no era parecido a nada de lo que ya se habia enfrentando con anterioridad. "Esto es..algo sobrenatural... Debo ir a un sitio seguro" Sus dedos se cerraron alrededor del collar de cuentas una vez, apretando hasta que las cuentas de madera se marcaron en su palma herida. Kurogane estaba todavía en su mano derecha, los dedos doloridos pero funcionales o al menos aun podia moverlos y agarrar nuevamente su Kanaboo. El muelle crujió bajo él mientras Kazan enderezaba su cuerpo de diez metros, girando hacia Shin que ahora se encontraba sobre tierra firme, a diecisiete metros, fuera de la estructura de madera. -La arena me enseñó algo útil, marine. Cuando no entiendes el arma del enemigo... cambia el terreno.- Y sin más preámbulo, Kazan daria un paso hacia atrás haciendo que todo su cuerpo quedara sumergido en el agua, al precipitarse por el extremo del muelle hacia el oceano.
El efecto fue inmediato, no se trataba de la fuerza de Kazan; era del propio peso de su cuerpo sumergiendose en el agua generando un ruido que espantaria hasta a las gaviotas cercanas. El agua del puerto de Baquella se trago por completo al Wotan que erupcionó el agua por donde había entrado. "Por las profundidades, un dios dice" Bajo la superficie, el dolor de la mano era pulsante y agudo pero debido a entrar en ese sitio que llamaba hogar; se sentía algo mas seguro. Lo más importante era que su piel azul cerúlea, del mismo tono que las aguas profundas, lo hacía extraordinariamente difícil de rastrear visualmente. Se orientó instintivamente. El pueblo, a treinta metros al oeste. El borde donde había estado el muelle, encima y ligeramente al norte. Shin, sobre tierra firme justo en ese borde.
Empujó con los pies contra el agua, ganando velocidad y moviendose cinco metros rapidamente. En el agua, algo en su herencia de sangre marina se activaba y sus movimientos ganaban una fluidez que en tierra nunca tendría. Kurogane cortaba el agua a su lado cuando Kazan calculó el ángulo, reunió las piernas contra el pecho y empujó hacia arriba con toda la fuerza de sus muslos. Y Emergió, no elegantemente todo hay que decirlo si no como una roca de quince toneladas disparada desde el fondo del mar. El agua que arrastró consigo fue desproporcionada, una cortina de varios metros de altura que cayó hacia adelante en dirección a Shin mientras Kazan ascendía, con Kurogane alzándose sobre su cabeza con una de sus manos mientras con la otra apuntaba al contrario.
-¡¡Oni no ude-uchi!!
El kanabo descendía hacia el suelo frente a Shin y abarcaria los 12 metros que le separaba de su rival en toda su extensión, con el peso del agua todavía cayendo alrededor de esa trayectoria, cuando Kazan se hundió de nuevo antes de que el impacto se completara, desapareciendo bajo la superficie otra vez, dejando solo el estruendo del golpe y la cortina de agua marina cayendo sobre donde había estado el marine.
"Aprende a nadar, palomita."
![[Imagen: Ma4eIVW.jpeg]](https://i.imgur.com/Ma4eIVW.jpeg)
Tres segundos fue lo que tardó su mente en procesar que el chico había desaparecido y reaparecido en otro lugar, que la esfera no era una bala y que aquello no era parecido a nada de lo que ya se habia enfrentando con anterioridad. "Esto es..algo sobrenatural... Debo ir a un sitio seguro" Sus dedos se cerraron alrededor del collar de cuentas una vez, apretando hasta que las cuentas de madera se marcaron en su palma herida. Kurogane estaba todavía en su mano derecha, los dedos doloridos pero funcionales o al menos aun podia moverlos y agarrar nuevamente su Kanaboo. El muelle crujió bajo él mientras Kazan enderezaba su cuerpo de diez metros, girando hacia Shin que ahora se encontraba sobre tierra firme, a diecisiete metros, fuera de la estructura de madera. -La arena me enseñó algo útil, marine. Cuando no entiendes el arma del enemigo... cambia el terreno.- Y sin más preámbulo, Kazan daria un paso hacia atrás haciendo que todo su cuerpo quedara sumergido en el agua, al precipitarse por el extremo del muelle hacia el oceano.
El efecto fue inmediato, no se trataba de la fuerza de Kazan; era del propio peso de su cuerpo sumergiendose en el agua generando un ruido que espantaria hasta a las gaviotas cercanas. El agua del puerto de Baquella se trago por completo al Wotan que erupcionó el agua por donde había entrado. "Por las profundidades, un dios dice" Bajo la superficie, el dolor de la mano era pulsante y agudo pero debido a entrar en ese sitio que llamaba hogar; se sentía algo mas seguro. Lo más importante era que su piel azul cerúlea, del mismo tono que las aguas profundas, lo hacía extraordinariamente difícil de rastrear visualmente. Se orientó instintivamente. El pueblo, a treinta metros al oeste. El borde donde había estado el muelle, encima y ligeramente al norte. Shin, sobre tierra firme justo en ese borde.
Empujó con los pies contra el agua, ganando velocidad y moviendose cinco metros rapidamente. En el agua, algo en su herencia de sangre marina se activaba y sus movimientos ganaban una fluidez que en tierra nunca tendría. Kurogane cortaba el agua a su lado cuando Kazan calculó el ángulo, reunió las piernas contra el pecho y empujó hacia arriba con toda la fuerza de sus muslos. Y Emergió, no elegantemente todo hay que decirlo si no como una roca de quince toneladas disparada desde el fondo del mar. El agua que arrastró consigo fue desproporcionada, una cortina de varios metros de altura que cayó hacia adelante en dirección a Shin mientras Kazan ascendía, con Kurogane alzándose sobre su cabeza con una de sus manos mientras con la otra apuntaba al contrario.
-¡¡Oni no ude-uchi!!
El kanabo descendía hacia el suelo frente a Shin y abarcaria los 12 metros que le separaba de su rival en toda su extensión, con el peso del agua todavía cayendo alrededor de esa trayectoria, cuando Kazan se hundió de nuevo antes de que el impacto se completara, desapareciendo bajo la superficie otra vez, dejando solo el estruendo del golpe y la cortina de agua marina cayendo sobre donde había estado el marine.
"Aprende a nadar, palomita."
![[Imagen: Ma4eIVW.jpeg]](https://i.imgur.com/Ma4eIVW.jpeg)
Resumen
Bélico
