16-02-2026, 04:02 PM
Dia 1 de Verano | Año 16
Ya llevaba unos cuantos días viviendo en Samba. O bueno, "viviendo". Porque no estaba segura de si podía llamarle vida a lo que estaba experimentando. No podía dejar de pensar en lo que había vivido en Baterilla y la forma en que debía irse a la fuga siempre. Pues aunque no era algo que pudiera confirmar, era posible que cualquier pista que dejara por donde pasara podría causar que la siguieran. Eso y tener que ir desde cero en otro sitio, fuera de las comodidades del clan, era una forma de vivir poco propia de alguien que se tenía una alta imagen de sí misma.
En la mañana, se tomó su té, como le era costumbre. Y luego de eso se fue a buscar qué hacer. Lo bueno de Samba, y comparado con Baterilla, es que había mucho más para hacer y más personas con quienes mezclarse o a quienes mentir. Era un recurso renovable que no se agotaba y eso a ella le encantaba.
Apostar. Estafar. Seducir y luego correr. Ya lo había hecho antes. Lo que no había hecho aún era matar a alguien. Esa era una línea que no iba a cruzar. Y no lo haría hasta que no fuera realmente necesario. Yuuki prefería divertirse con las.personas y dar una que otra lección a quien lo mereciera. Seducir y engañar a algún mujeriego desgraciado, robarle a otro ladrón, arreglar apuestas para que los irresponsables lo perdieran todo... todo era una forma de dar justicia, a su manera. Y soñaba con un día poder crear un lugar tan libre y tan justo que se viviera con sus propias reglas. Algún día lo encontraría. Y entonces sería una reina sin igual.
Ese día decidió que buscaría ladronzuelos y recuperaría los bienes perdidos por una recompensa. No lo había hecho antes. Y tenía que probar todas las formas de ingresos... aunque nada se.comparaba con engañar y estafar en el juego.
Así pues, se paró en medio de la plaza y esperó. Y esperó. Y esperó. Cuando se dio cuenta, ya era hora de.comer y nadie se aparecía. ¿Se habían ido todos los carteristas y ladronzuelos a descansar? Había perseguido una vez a uno que otro, pero siempre era porque se le atravesaba durante otras actividades, o porque la robaban a ella directamente. Y, para ser honestos, aunque Yuuki se planteaba pasar por alguien inofensivo, la verdad es que era llamativa y muchos allí tenían memoria.
Después de esperar tanto, decidió que era mejor desistir y se devolvió a la posada de mala muerte en donde estaba quedándose. Había elegido el camino que llevaba entre callejones de Samba. Y estaba en la.zona media entre el río y la zona privilegiada, por lo que el callejón estaba en medio de casas de adobe y ladrillo. Eran construcciones similares a las de Baquella, pero de dos y tres plantas. Incluso de cuatro plantas algunas de ellas. Y conforme andaba, Yuuki no dejaba de sentirse observada. Era una sensación incómoda, pero siempre que se giraba, no notaba a nadie.
Siguió andando.
Y cuando llegó a una parte que parecía ser la más encerrada, tuvo que detenerse. Había dos sujetos, altos. De unos cuatro metros cada uno. Y estaban llevando garrotes consigo. Cuando miraron a Yuuki, cerraron el paso. Y en cuanto ella llevó la mano a sus pistolas, que estaban ocultas bajo su ropa, escuchó que salía uno más desde atrás. De más o menos el mismo tamaño que ella. Y este portaba una espada.
—Finalmente te agarramos, princesita.
Yuuki hizo mala cara y mantuvo el silencio. Iba a ser una pelea bastante desigual. Y aunque ella había entrenado muy duro y era buena, una cosa era disparar contra objetivos estáticos y que no suponían una amenaza, a disparar contra tipos experimentados y que querían hacerle daño.

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)