Seguía con el gorrito de capitán puesto cuando estaba arrodillada frente a ella, todavía con el cuerpo inclinado hacia adelante con la expectativa vibrándome en el interior esperando a que Yuuki me permitirá continuar, que me dejara besar su cuerpo. —Miau. Claro que quiero contigo, te mentiría si digo que no. Eres hermosa y captas todavía más mi atención, me desconcentras de mi plan. Pero también puedo esperar, de verdad puedo hacerlo, sin que esto sea solo un impulso— Le hablaba con honestidad mientras sentía como el rubor volvía a mis mejillas al saber que ella también quería.
Sin embargo, en lugar de eso, ella me tomó para abrazarme y lo encontré inesperado, sentí el calor de su cuerpo me envolvía sin brusquedad y me relajaba, me dio hasta el tiempo suficiente para olerla, para sentir sus pechos contra mi cuerpo, y los míos contra el de ella, como su fuésemos dos nubes. Y su nariz rozaba, entonces acerqué mi rostro para apegarlo contra el suyo, a ver si podía alcanzar sus labios con los míos, pero no.
Luego me separó de ella, y aceptando sus términos sin protestar empecé a recoger la ropa que había tirado antes, agachándome para tomar los pantanos robados y colocármelos con un movimiento torpe y después hice lo mismo con la parte dejándome arriba.
Llevé una mano al gorrito de capitán y me lo quité dejando que mi cabello rubio con su puntas bicolor cayera sobre mis hombros, sin preocuparme si quedaba expuesto. Después me volví a poner el sombrero para seguir siendo la capitana. —Suena rico eso de “jugar con nosotras”, aunque contigo tendré cuidado, pero si me pides que no lo tenga… puedo ser tan loca como cuando se trata de robar, que también es un juego, pero si alguien te quiere atacar hay que darle un gran golpe como se merecen— añadí, dejando claro que mi forma de ver el mundo no siempre era suave.
—¿Qué opinas? ¿Me queda bien?— finalmente después de acomodarme la ropa, pregunté girando sobre mi propio eje como una niña torpe con su baile tonto —Podemos salir de aquí y robarle directamente a los presentes que están en el gran salón, ir de frente… o si no te gusta tanto la locura podemos revisar las habitaciones, aunque sinceramente espero que sea la primera opción— decía al dirigirme a la puerta, pero me detuve —¿Puedes abrirla? no sé hacerlo… Ah ¿cual es tu maldito secreto, señorita misteriosa?— confesé al final.
Sin embargo, en lugar de eso, ella me tomó para abrazarme y lo encontré inesperado, sentí el calor de su cuerpo me envolvía sin brusquedad y me relajaba, me dio hasta el tiempo suficiente para olerla, para sentir sus pechos contra mi cuerpo, y los míos contra el de ella, como su fuésemos dos nubes. Y su nariz rozaba, entonces acerqué mi rostro para apegarlo contra el suyo, a ver si podía alcanzar sus labios con los míos, pero no.
Luego me separó de ella, y aceptando sus términos sin protestar empecé a recoger la ropa que había tirado antes, agachándome para tomar los pantanos robados y colocármelos con un movimiento torpe y después hice lo mismo con la parte dejándome arriba.
Llevé una mano al gorrito de capitán y me lo quité dejando que mi cabello rubio con su puntas bicolor cayera sobre mis hombros, sin preocuparme si quedaba expuesto. Después me volví a poner el sombrero para seguir siendo la capitana. —Suena rico eso de “jugar con nosotras”, aunque contigo tendré cuidado, pero si me pides que no lo tenga… puedo ser tan loca como cuando se trata de robar, que también es un juego, pero si alguien te quiere atacar hay que darle un gran golpe como se merecen— añadí, dejando claro que mi forma de ver el mundo no siempre era suave.
—¿Qué opinas? ¿Me queda bien?— finalmente después de acomodarme la ropa, pregunté girando sobre mi propio eje como una niña torpe con su baile tonto —Podemos salir de aquí y robarle directamente a los presentes que están en el gran salón, ir de frente… o si no te gusta tanto la locura podemos revisar las habitaciones, aunque sinceramente espero que sea la primera opción— decía al dirigirme a la puerta, pero me detuve —¿Puedes abrirla? no sé hacerlo… Ah ¿cual es tu maldito secreto, señorita misteriosa?— confesé al final.
