La danza del acero [AV. T1- Presente Absoluto]
#8
Su cabello se arremolinaba junto con el viento en una noche estrellada ahogada por las ingentes cantidades humo y fuego concentrado en la zona en la que estaba. Sentir la fuerza de sus alas dominando el bajo cielo le daba lo único que echaban en falta para completar su pequeño entretenimiento. Sus ojos se clavaban en su enemigo, sus manos se aferraban con fuerza a su arma. Cortó el aire hasta que finalmente sintió como la carne ajena ofrecía resistencia y lubricación a partes iguales. La sangre brotó desde la cabeza del capataz, fue lo único que pudo ver antes de estrellarse prácticamente contra su enemigo. Dejó el arma en una de sus manos mientras que adelantaba la otra libre para terminar por rodar por el suelo y afianzarse a algún punto que le diese la perspectiva adecuada de arriba y abajo.

Ambos rodaron por el frágil suelo de madera, el lunarian pesaba bastante por su estatura, el capataz por la mole que suponía su cuerpo. Sus ojos, apagados como la noche, buscaron a su contrincante que también se intentaba recomponer, el moreno lo imitaría hincando una de sus rodillas sobre el suelo que parecía sobrevivir a la batalla, su otra pierna si consiguió plantar el pie. Hasta ahí había llegado, no le daba tiempo a levantarse del todo, tendría que jugar desde esa posición.

Su contraparte alcohólica no le quería ofrecer tregua ninguna, pues más colérico que nunca, descargaría otro tajo hacia el pirata quien lo único que podía ofrecer era su propio hombro. Lo adelantó ligeramente, casi como si se tratase de un boxeador cubriendo su cara, y levantó el antebrazo para, tensando sus músculos lo máximo que podía, ofrecer resistencia ante el metal.

El peliblanco se quejó entre dientes. El tajo llegó y su piel y músculos ofrecieron toda la resistencia que pudieron, no llegaba a la altura del acero de una espada por lo que la sangre brotó desde su hombro y antebrazo. La herida estaba abierta y se le escapaban los jugos, como a un pollo trinchado. Al mismo tiempo que detenía la descarga metálica sobre su cuerpo lanzó hacia adelante su propia arma, como un aguijón, sobre los tablones que se hallaban bajo uno, o ambos, de los pies del capataz al caer. El arma atravesó la madera de lado a lado, con el filo hacia arriba, lo justo y suficiente como para liberar parte de su voluntad.

Lo viese el capataz o no aquella madera se convirtió de buenas a primeras en una especie de polvo blanco. Como por arte de magia, la madera parecía desintegrarse casi de sopetón, cualquiera que hubiese recogido un poco de aquel polvo se daría cuenta que era azúcar glass precipitándose al agua bajo la barcaza. El moreno había hecho su jugada con la única intención de hacer caer al menos uno de los pies del trabajador y mientras eso pasaba atacaría. La punta de su arma ya volvía a estar libre para, simplemente, hacer fuerza hacia arriba para lanzar un tajo desde el punto ciego del capataz, mientras él mismo caía. Esperando con ello, no solo hacer tropezar a su enemigo, también intentar provocar el mayor daño posible en aquellas partes más sensibles.

Cositas
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 650 - 15 = 635
Energia: 479 - 13 = 466
Espiritu: 81 + 0 = 81


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RE: La danza del acero [AV. T1- Presente Absoluto] - por Alek - 17-02-2026, 06:05 PM

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