17-02-2026, 08:31 PM
¿Estamos?
Parpadeó con curiosidad ante aquella elección de su palabra, mirando a su alrededor, en búsqueda de alguien más; no vaya a ser que por accidente Seraphine le haya golpeado a alguien más, con la sangre molestando cada vez más con el pasar de los minutos, ya que se estaba secando, volviéndose una enorme mancha de color rojo en mitad de su rostro. Ya estaba demasiado acostumbrado a ello, por eso no le preocupaba demasiado su aspecto.
En algún momento, llegaría el momento donde se limpiase o la ayudasen a limpiar, siendo en ese momento que se percató de las miradas curiosas de los demás y se mordió el labio inferior, nerviosa, colocando ambas manos sobre sus rodillas, amasando, pareciendo de pronto un enorme gato de ridículas proporciones, con intención de mostrar el ser de lo más seguro, de no tener malas intenciones, algo que parecía soler salirle muy bien, pero Seraphine prefería no confiarse demasiado.
Pareció relajarse cuando no vio a otra persona herida. —Menos mal— Sonrió, ladeando un poco la cabeza, casi creyendo que iba a derretirse allí de alivio, y tomó con cuidado las manos ajenas, viendo la diferencia de tamaños, con las suyas siendo más grandes, y pasó un dedo sobre los de Miyori, dándole una pequeña acaricia, queriendo cerciorarse de que en verdad todo estuviese bien. —¡Bien! Me sentiría la peor persona del mundo si por mi culpa se rompió— Dejó escapar una pequeña mueca, peinando unos cuantos mechones hacia atrás. ¿Era su imaginación o la música volvió a sonar? Sintió el ritmo volver a apoderarse de sus venas, animándola de golpe.
Los ojos de Seraphine se abrieron un poco, apartándose de la mano ajena, casi como si estos ardiesen; no obstante, al creer que estaba siendo injusta, volvió a apoyar con cierto nerviosismo contra los dedos de Myori, incluso llegando a olfatear con cuidado sus carnosos labios, rozándolos. Sin duda, la mano de Miyori le parecía muy suaves. —Pero no deberías de mancharte— Arrugó un poco su nariz y cerró sus ojos, dejándole hacer. La pálida piel de Seraphine se volvió algo roja cuando la limpiaron, pero era algo común al ser fácil de marcar.
—¡¿Qué sucede?!
El pánico era visible en su expresión, colocando su dedo pulgar contra el rostro de la pelirroja, buscando quitarle las lágrimas que corrían por su rostro, pareciendo haberse olvidado de que no todos los seres vivos se volvieron esclavos en algún momento, y no tardó demasiado en ponerse de pie, dudando un poco, hasta que de pronto entrelazó una mano con la de ella, otra a la altura de la cintura y mantuvo un ritmo alegre, tras asegurarse de que el lápiz y papel, estuviesen al lado del violín, dando un par de saltitos para alegrarla.
Parpadeó con curiosidad ante aquella elección de su palabra, mirando a su alrededor, en búsqueda de alguien más; no vaya a ser que por accidente Seraphine le haya golpeado a alguien más, con la sangre molestando cada vez más con el pasar de los minutos, ya que se estaba secando, volviéndose una enorme mancha de color rojo en mitad de su rostro. Ya estaba demasiado acostumbrado a ello, por eso no le preocupaba demasiado su aspecto.
En algún momento, llegaría el momento donde se limpiase o la ayudasen a limpiar, siendo en ese momento que se percató de las miradas curiosas de los demás y se mordió el labio inferior, nerviosa, colocando ambas manos sobre sus rodillas, amasando, pareciendo de pronto un enorme gato de ridículas proporciones, con intención de mostrar el ser de lo más seguro, de no tener malas intenciones, algo que parecía soler salirle muy bien, pero Seraphine prefería no confiarse demasiado.
Pareció relajarse cuando no vio a otra persona herida. —Menos mal— Sonrió, ladeando un poco la cabeza, casi creyendo que iba a derretirse allí de alivio, y tomó con cuidado las manos ajenas, viendo la diferencia de tamaños, con las suyas siendo más grandes, y pasó un dedo sobre los de Miyori, dándole una pequeña acaricia, queriendo cerciorarse de que en verdad todo estuviese bien. —¡Bien! Me sentiría la peor persona del mundo si por mi culpa se rompió— Dejó escapar una pequeña mueca, peinando unos cuantos mechones hacia atrás. ¿Era su imaginación o la música volvió a sonar? Sintió el ritmo volver a apoderarse de sus venas, animándola de golpe.
Los ojos de Seraphine se abrieron un poco, apartándose de la mano ajena, casi como si estos ardiesen; no obstante, al creer que estaba siendo injusta, volvió a apoyar con cierto nerviosismo contra los dedos de Myori, incluso llegando a olfatear con cuidado sus carnosos labios, rozándolos. Sin duda, la mano de Miyori le parecía muy suaves. —Pero no deberías de mancharte— Arrugó un poco su nariz y cerró sus ojos, dejándole hacer. La pálida piel de Seraphine se volvió algo roja cuando la limpiaron, pero era algo común al ser fácil de marcar.
—¡¿Qué sucede?!
El pánico era visible en su expresión, colocando su dedo pulgar contra el rostro de la pelirroja, buscando quitarle las lágrimas que corrían por su rostro, pareciendo haberse olvidado de que no todos los seres vivos se volvieron esclavos en algún momento, y no tardó demasiado en ponerse de pie, dudando un poco, hasta que de pronto entrelazó una mano con la de ella, otra a la altura de la cintura y mantuvo un ritmo alegre, tras asegurarse de que el lápiz y papel, estuviesen al lado del violín, dando un par de saltitos para alegrarla.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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