18-02-2026, 02:28 AM
Reino Sobert, Zona Norte, Almacenes
Día 11 de Primavera, Año 17 11:00am
Día 11 de Primavera, Año 17 11:00am
El viento agita suavemente los cultivos de la zona sur con una ligera brisa agradable, no llegando a una fuerza que represente un peligro de cara a destruir la plantación o hacer que los pobres campesinos pierdan su fuente de ingresos, pero lo suficiente para que la gente note una agradable sensación de frescor en un día cálido. La ciudad se sigue moviendo con la misma naturalidad y rutina que todos los días, la gente se centra en sus propias rutinas sin preocuparse por nada más, ni buscar nada nuevo o diferente. Lentamente el día va pasando, con cada minuto del reloj más desesperado se vuelve el responsable del cartel, aunque no se encuentra en el lugar ni a la vista como para que alguien le pueda ver por lo que nadie ve lo desesperado que está por encontrar a alguien que acepte su encargo, y quizás así sea mejor pues entre la zona que eligió para colgar el cartel, lo escueto de la información y el hecho de que es prácticamente imposible saber si realmente el encargo es verídico y no es alguien tratando de usar a un pobre desgraciado que, en la desesperación de conseguir una buena cantidad de dinero para su familia, su negocio o sus vicios, decida aceptar el encargo para poder estar tranquilo por un tiempo.
Tal y como era de esperarse casi nadie pasa por ese lugar, siendo una zona prácticamente desierta e ignorada por la mayoría de los habitantes de la zona por los rumores y las historias que circulan sobre desapariciones y muertes, pasando de una organización criminal que trafica con personas y mata a cualquier testigo si no sirven para vender, hasta historias de bestias oscuras que devoran a todo el despistado o valiente que se adentra en la zona. Mientras el misterioso cliente espera escondido en las sombras, cerca del lugar objetivo, y nuestro amigo hambriento encuentra el cartel y parece meditar sobre la veracidad del trabajo, la inteligencia del que lo colgó y la posibilidad de que sea una estafa, decide ignorar cualquier impulso de sensatez al tomar el cartel y decidir “aceptar” el trabajo, pues nadie más que él mismo sabe sus verdaderas intenciones.
El almacén está aparentemente tranquilo, en el exterior no se ve absolutamente nada, por lo que por mucho que el supuesto dueño del colgante lo vigile no verá nada, a simple vista es eso, un almacén sin mucho que ocultar ni misterios. El camino hacia la zona norte que pasa por el centro de lo que sería la misión es un camino tranquilo y relativamente corto, rodeado por todos lados por campos de cultivos donde se ven varios trabajadores comprobar el estado de la plantación, algunos reparando bayas rotas y un poco más alejado algunos rebaños de diversos animales, desde cabras, ovejas hasta vacas y toros, todos pastando tranquilamente sin acercarse al cultivo, sus respectivos pastores cerca y algunos perros vigilando que ningún animal se disperse. Las migas de la bollería atraen a un pequeño grupo de hormigas que evita el camino del pirata y simplemente se llevan lo poco que encuentran consigo, mientras que conforme caminas a lo lejos ves las figuras de los almacenes elevarse, ni excesivamente grandes y tampoco muy elegantes, no están pensados para mostrar lujo ni destacar, y precisamente por ello es que podría realmente ser el lugar idóneo para esconder material robado o personas secuestradas.
Conforme llegas a la zona de los almacenes notas el ambiente diferente al de los callejones, no se nota tan sombrío como aquella zona donde supuestamente la gente simplemente desaparece, aquí el lugar es tranquilo, casi demasiado tranquilo haciendo que parezca hasta sospechoso tanta tranquilidad. Lejos de ser un par de almacenes se ve una gran cantidad junta, formando un pequeño sistema propio que algunos llaman polígono, otros simplemente zona de almacenamiento, lo importante es que se construyó de una forma peculiar y algo caótica, formando varios pasajes laberínticos, algunos amplios y claramente más utilizados, otros oscuros y estrechos, como si fuesen simplemente usados para depositar basura o guardar algo que se usa a diario sin dejarlo demasiado a la vista. Pero lo que más llama la atención del lugar es, además de los números marcados en rojo y dorado en la puerta de entrega de mercancías de cada almacén, que parece que hay varios espacios esparcidos casi intencionadamente por todo el lugar, como si fuesen cabinas de vigía o zonas de resguardo para una fuerza armada. El silencio de la zona parece inalterable, hasta que de pronto se empiezan a escuchar dos voces hablando en algún lugar de la zona, en un tono relativamente bajo, pero sigue siendo lo bastante alto como para que sea escuchado para alguien con un buen oído. Lo primero que escuchas cuando las voces llegan a ti es
-Espero nadie venga hoy a molestar, estamos a punto de poner en marcha el traslado de la mercancía y lo último que necesitamos es alguien como el pesado del colgante.-
Contenido Oculto
Off
Detalles
