[ P.A| Aventura T3 ] Una historia sin importancia
#4

La buena respuesta mostrada por la amazona de ojos chocolate y el caballero de mirada apagada, hizo sonreír a la pequeña. Lejos de mostrarse reacios o enojados a su intento de venta; aceptaron sus palabras de buena gana e incluso alabaron su gran ambición. Aunque la mujer se rió de más, sin embargo, no llegó a molestarla, podía permitir eso de alguien que posteriormente aceptaba en un futuro comprarle uno de sus invaluables dientes de dragón.

“Heeeeyyyy, no es, ¡no es ninguna estafaaaaa!” Insistió la pequeña con lágrimas manipuladoras en sus ojos, tratando de doblegar las sagaces mentes de los mayores.

Por su parte, la madre y dueña de la taberna, agradeció la amabilidad para con su hija. Insistiendo en la reverencia, para luego ir por otra botella de vino y llenar los vasos de ambos.

“Oh, gracias.” Expreso la pequeña, sentándose junto a ellos y sin ningún remordimiento comenzó a comer del plato que tan amablemente, Runin le había alcanzado. “Ya lo mencionó mamá, lo leí en la libreta que dejó mi padre.” Comentaba sin masticar del todo su comida, haciéndose la fuerte ante un hecho que claramente la dejó un poco más seria de lo habitual.

“Runin y Barald, tengo que agradecerles por su amabilidad.” Expreso la dueña de la taberna, ya con el vino en mano y llenando las copas de ambos hasta el borde. La mujer de hebras sonrosadas les agradeció con la mirada para luego ver a su hija devorándose la comida de la morena. “Antes lo hacía con mi esposo, de hecho, este bar era de su familia.” Comento con un dejo de nostalgia en sus palabras. “Yo solo heredé el lugar y la receta para hacer el vino de él, siempre fue mi sueño tener un lugar donde las personas pudieran llegar a disfrutar un poco de sus apurados días, dar algo de sol a una zona tan carente de ello.” Sonrió para sí misma, tomando la botella en ambas manos y apoyándola contra su pecho.

“Mi difunto marido me regaló eso, aunque su sueño siempre fue salir al mundo para encontrar los restos de las criaturas de sus libros, era un apasionado de la arqueología.”  Al término de sus palabras, la mujer fue llamada por uno de los comensales y con un gesto de disculpa, agachando un poco la cabeza, continuó atendiendo el bar.

“Mi padre anotó todo tipo de historias increíbles en su libreta. Incluida la historia de Ruffus y nuestro ancestro.” Continúo la pequeña, tomando ahora la respuesta que su madre dejó carente de atención. “También dejo un montón de ro… digo, dientes de dinosaurios en un cofre. Él lo llamaba su cofre del tesoro, solo eran cosas que encontraba en sus pequeñas expediciones… solía acompañarlo a ellas.” Sonrió, mitad alegre y mitad triste, como si se esforzara para mantener una imagen fuerte.

“En realidad, antes de morir, sí cumplió parte de su sueño, por eso no me entristece tanto.” Comentó con lágrimas en sus ojos, sonriendo a los dos. “Se enviaban cartas con otros señores de las rocas, siempre se alegraba porque decía que sus hallazgos eran importantes para otros entusiastas y parece que eso fue lo que más le trajo felicidad antes de morir.” Una lágrima solitaria se derramó por su mejilla y la joven rápidamente se secó sus ojos, ignorando el hecho para continuar. 

“Pero bueno, ahora soy yo quien debe cumplir su sueño, pero como excavar me aburre, voy a encontrar los últimos especímenes con los que mi padre soñó alguna vez.” Casi olvidando sus lágrimas anteriores, la pequeña sonrió ampliamente, enseñando una resiliencia pocas veces vista por una menor. “El mundo es gigante y seguro que en el grand lane aún podría encontrar algunos de esos seres maravillosos con los que mi padre tanto soñaba.” Termino de comer, dejando ambos cubiertos a un costado del plato, para levantar su cabeza y liberar su pequeña panza glotona. “Por eso, cuando sea mayor, me convertiré en una domadora de dragones, no tengo ninguna duda.” Expreso esperanzada y segura, con la confianza que solo poseen los niños cuando confían sus sueños más personales a los adultos.


En ese momento, cuando nada podría ser más bello que ver los anhelos de un pequeño y la convicción para lograrlo todo. Las fantasías, el amor y el esfuerzo de quienes luchan día a día por lo que aman… sería quebrado por un solitario grito a las afueras del bar.

“¡PIRATAAAAAAAAAAAAAASSSSSSSSSSS!”

De inmediato la niña quedó sentada abriendo sus ojos como platos. Lo primero que hizo fue girar a ver a su madre, la mujer en consecuencia también se encontraba sorprendida y los comensales no perdieron tiempo en salir a del bar para ver lo que estaba ocurriendo. “Pero, ¿piratas? Es solo una aldea pobre, ¿Por qué?” Se escucharon murmullos afuera del bar, al mismo tiempo que la madre de la niña, decidió ir hasta la mesa y levantarla entre sus brazos.

“Runin, Barald, disculpen, voy a ver qué está pasando.” Informó a la mujer, saliendo de inmediato del bar con la pequeña, para ver junto a los demás pueblerinos qué estaba ocurriendo.


Y la respuesta no fue otra que ver frente a la cosa, un barco con la bandera negra ondeando al viento. “Quizás solo buscan un lugar donde encallar, no quiere decir que sean rufianes…” Expreso la mujer abrazando con fuerza a su pequeña y ver cómo poco más de cincuenta hombres tras saltar al agua,  llegaban a la playa con armas en mano.

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¿Qué estaría por suceder? Y ¿Cuáles serían las consecuencias? ¿Qué querían los piratas llegando de esa forma? Solo el próximo post, lo revelará.

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[Imagen: ELRAliP.png]


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RE: [ P.A| Aventura T3 ] Una historia sin importancia - por Ryota Miyamoto - 18-02-2026, 06:09 AM

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