19-02-2026, 01:09 AM
—Ah…
Todo le daba vueltas y estaba algo mareada; ni se atrevió a levantarse del suelo, por el puro temor de empeorar su mala suerte. No era la primera vez que le pasaba algo así, yendo al extremo de caer tres veces seguidas en un día específico, sorprendiendo un montón no haber sufrido alguna contusión o parecido. Enormes sospechas poseía Seraphine que un montón de neuronas se le habían muerto tras varios accidentes así. —Arde— Un par de lágrimas, más por el susto que otra cosa, corrieron por sus mejillas.
Ni hablar que su ropa se encontraba algo sucia y la trenza envolvía su cuello, pero con algo de sacudirse, tratar la herida y la skypean estaría como nueva; tan ensimismada estaba en sus pensamientos, que tardó en registrar la figura de Moja acercándose, ocasionando que pegase un pequeño brinco, separando sus labios, casi pareciendo el estar gritando, llegando a incluso apartar su brazo; no obstante, fue la voz la que la detuvo, cerrando sus ojos por unos instantes. Alejandro no era él, ahora era libre, el mink solo quería ayudarla, ¿no?
Poco a poco, empezó a calmarse, contando hasta diez mientras se concentraba en su respiración, sin darse cuenta de haberse vuelto algo pálida. Los recuerdos de los golpes no la dejaron en paz durante unos minutos, queriendo que el hombre de pelaje negro la soltase, ya que desde esa cercanía, era muy probable que viese sus cicatrices; las quemaduras eran pocas, pero los látigazos, un montón.
Su cuerpo reaccionó antes que ella pudiese decir algo, buscando reptar lejos e incluso apartó la mirada, algo nerviosa, sus ojos yendo de un lado para otro, haciendo un puño, le tembló una ceja cuando sintió el pañuelo; aquello le dolió. No obstante, parpadeó, mirándolo directo al rostro, con su mano libre, sacó su libreta y lápiz de sabe Dios dónde. —Claro que lo es— Le sacó la lengua. —Al menos en mi cabeza— Sonrió, le era más cómodo estar allí arriba, entre las nubes.
De pie, le dio un pequeño tic en su ceja izquierda.
¿El festival podía esperar? ¡Claro que no!
—¡Curamos y vamos al festival de inmediato!— Infló sus mejillas. —Nunca estuve en uno.
Su expresión se volvió más triste, mirando el suelo.
—¿No tendremos que ir a urgencias, no?— Hizo una pequeña mueca, moviendo sus dedos para asegurarse de que todo estaba bien, podía moverlos. —¿Farmacia?— Tuvo que inclinarse un poco hacia abajo, sintiendo de pronto su presión bajar de golpes, apoyando su frente entre las orejas de Moja. —Tengo un dulce en el bolsillo, ¿podrías dármelo?— Pensó que se trataba de la emoción del momento; los recuerdos solían hacer mella en ella.
Todo le daba vueltas y estaba algo mareada; ni se atrevió a levantarse del suelo, por el puro temor de empeorar su mala suerte. No era la primera vez que le pasaba algo así, yendo al extremo de caer tres veces seguidas en un día específico, sorprendiendo un montón no haber sufrido alguna contusión o parecido. Enormes sospechas poseía Seraphine que un montón de neuronas se le habían muerto tras varios accidentes así. —Arde— Un par de lágrimas, más por el susto que otra cosa, corrieron por sus mejillas.
Ni hablar que su ropa se encontraba algo sucia y la trenza envolvía su cuello, pero con algo de sacudirse, tratar la herida y la skypean estaría como nueva; tan ensimismada estaba en sus pensamientos, que tardó en registrar la figura de Moja acercándose, ocasionando que pegase un pequeño brinco, separando sus labios, casi pareciendo el estar gritando, llegando a incluso apartar su brazo; no obstante, fue la voz la que la detuvo, cerrando sus ojos por unos instantes. Alejandro no era él, ahora era libre, el mink solo quería ayudarla, ¿no?
Poco a poco, empezó a calmarse, contando hasta diez mientras se concentraba en su respiración, sin darse cuenta de haberse vuelto algo pálida. Los recuerdos de los golpes no la dejaron en paz durante unos minutos, queriendo que el hombre de pelaje negro la soltase, ya que desde esa cercanía, era muy probable que viese sus cicatrices; las quemaduras eran pocas, pero los látigazos, un montón.
Su cuerpo reaccionó antes que ella pudiese decir algo, buscando reptar lejos e incluso apartó la mirada, algo nerviosa, sus ojos yendo de un lado para otro, haciendo un puño, le tembló una ceja cuando sintió el pañuelo; aquello le dolió. No obstante, parpadeó, mirándolo directo al rostro, con su mano libre, sacó su libreta y lápiz de sabe Dios dónde. —Claro que lo es— Le sacó la lengua. —Al menos en mi cabeza— Sonrió, le era más cómodo estar allí arriba, entre las nubes.
De pie, le dio un pequeño tic en su ceja izquierda.
¿El festival podía esperar? ¡Claro que no!
—¡Curamos y vamos al festival de inmediato!— Infló sus mejillas. —Nunca estuve en uno.
Su expresión se volvió más triste, mirando el suelo.
—¿No tendremos que ir a urgencias, no?— Hizo una pequeña mueca, moviendo sus dedos para asegurarse de que todo estaba bien, podía moverlos. —¿Farmacia?— Tuvo que inclinarse un poco hacia abajo, sintiendo de pronto su presión bajar de golpes, apoyando su frente entre las orejas de Moja. —Tengo un dulce en el bolsillo, ¿podrías dármelo?— Pensó que se trataba de la emoción del momento; los recuerdos solían hacer mella en ella.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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