19-02-2026, 07:31 AM
El agotamiento proveniente de mantenerse fingiendo lo que uno no es, podía comprenderlo, pero solo hasta cierto punto. En Flevance no debía fingir nada, era un niño además, cuando fue encontrado por su maestro tampoco lo obligaron a participar en eventos sociales así, pese a que no eran poco frecuentes. Él se recluía a sí mismo en su sala de entrenamiento, lejos de las risas y de los festejos, lejos de las charlas y los ojos que podrían juzgarlo. Ahora, como cocinero, no era normal trabajar en lugares así, y tampoco pedían de él que fuera como esos ricachones, solo debía cumplir su trabajo y no mostrarse. - Debe ser difícil -. Palabras que salieron de su boca con sinceridad, pues no podía juzgar la vida de otros sin comprenderla.
Sus manos fueron a su cintura mientras escuchaba la pregunta hecha por la mujer, en un gesto de relajación por su parte. - ¿Me soltaron? -. No había escuchado una frase así en la vida, pero comprendía el significado. - ¿No cree que, si esto hubiera sido mandado por alguien, hubiera sido mejor hacerlo frente a todos? Si le hablo ahora es por voluntad propia, y porque asumo que no tenemos mucho tiempo para charlar antes de que tenga que volver a su papel -. Sonrió, seguro, confiado, manteniendo su mirada en los ojos celestes que también lo observaban a él. ¿Lo estaba evaluando? Tal vez quería asegurarse de que lo que hablaron esa mañana fue real y no inventado.
- Efectivamente, es algo hecho pensando específicamente en usted, no era para que los demás invitados lo degustaran -. Hizo una reverencia exagerada, una pequeña broma entre ellos para liberar un poco de la tensión que se creaba por tener que ser formal con ella. - Solo le di esa alternativa por si usted prefería desligarse de problemas por recibir algo así. No se como se tomarían esto sus padres, por lo que soy precavido -.
Un poco de silencio, ambos necesitaban tomarse un tiempo para volver a ser ellos mismos, alejarse momentáneamente de los roles que debían cumplir. - 5 minutos… -. Eso resonó en su cabeza. Agachó la mirada y llevó su mano a la barbilla, pensativo. Había algo que quería preguntar y no sabía si era el momento adecuado, pero el comentario de la muchacha sobre no desaprovechar la oportunidad lo llevó a no guardarse. - Quisiera saber… el almuerzo, mi platillo. Escuche de los trabajadores que sabía muy bien, a su padre y madre también le agradó mucho -. Volvió a elevar su rostro mientras hablaba, buscando el de ella para no parecer desinteresado. - Pero no supe si fue de su agrado, me gustaría tener su opinión para saber si la elección de sabores es correcta -. Excusas profesionales para hablar con ella, pero era verdad la parte de conocer su opinión.
Por alguna razón, le parecía de suma importancia conocer lo que ella sentía sobre su comida.
Pero no hubo momento para escuchar una respuesta, pues el destino le tenía preparado otra cosa. - Rackham, ¿estas aquí? -. Una voz femenina irrumpió en la tranquilidad de la noche, logrando que el cocinero girara su cabeza hacia la salida de la cocina, aquella por la que había cruzado para llegar a ese patio. Ahí, una de las trabajadoras del lugar asomaba su cabeza por la puerta abierta, buscando con la mirada por la habitación, hasta que dio con él y se acercó con prisa. - ¿Sucede algo? ¿La receta debe cambiar? -. No preguntó si la receta estaba mal, confiaba en su capacidad de hacer bien las cosas, pero tal vez los planes habían cambiado. - No es eso Rackham. Dijeron que tu vives en esta isla, así que debo preguntarte si conoces algún cantante al que podamos llamar -.
El chico dejó que su cabeza cayera un poco hacia un lado, algo sorprendido por la pregunta. - Lo siento, solo hace 3 semanas que vivo en la isla, no conozco a nadie ni sus profesiones -. La respuesta hizo que la mujer se enloqueciera más, comenzando a dar vueltas en círculos y murmurando algo. “cantante”, “música”, “¿qué haremos?”, eso fue lo poco que pudo deducir, por lo que decidió intentar dar una mano en lo que podía. - Yo se cantar bastante bien, ¿acaso necesitan que afine algo o enseñe a…? -.
No hizo falta que terminara la frase antes que la sirvienta se abalanzara de nuevo a hacer preguntas. - ¿En verdad? ¿Puedes cantar? Y dijiste que bien, ¿podrías hacerlo ahora? -. A quien no prestara atención a sus palabras, casi que solo podría escuchar una catarata de letras sin orden ni sentido. - Si, creo… De nuevo, ¿qué es…? -. Su brazo fue tomado ni bien su respuesta fue afirmativa, para en segundos estar siendo arrastrado por la mujer en dirección a la puerta por la que llegó. - Perfecto. Nuestro cantante principal no se presentó y no está atendiendo llamados, así como tampoco otros músicos, por lo que tendrá que cantar en la reunión -.
Los ojos del cocinero se abrieron como platos. Echó la mirada atrás y suplicó con los ojos a Asherah que hiciera algo, pero ya era tarde. En pocos segundos, la puerta que llevaba al patio interior se cerró a sus espaldas, y él se encontraba corriendo, siendo guiado por la mujer hacia quien sabe donde.
- ¿Están seguros que esta camisa está bien? -. Esa era su preocupación, mientras que un par de trabajadores se encargaban de arreglar sus prendas y que no se notara lo rápido del cambio de planes. - Solo es una canción antes de la cena, nadie notará nada con el chaleco por encima -. Si, le habían dado un chaleco negro, uno que iba a juego con los que se encargaban de tocar instrumentos, pero él se diferenciaba al llevar una camisa color granate. Los instrumentistas le dieron palabras de ánimo, incluso le preguntaron si prefería algún estilo de música para cantar, solo recibiendo una respuesta del estilo “me adaptaré”.
En cuanto todos los comensales, o la mayoría, hubieran tomado un lugar en la gran mesa, el espectáculo dio inicio. La banda avanzó hacia sus instrumentos, colocándose en el lugar y esperando a todos para comenzar a tocar. Uker fue quien no avanzó, sólo debía aparecer en cuanto fuera a cantar, y la verdad era que necesitaba escuchar el ritmo de la canción antes de poner una letra en su cabeza.
Los instrumentos comenzaron a sonar y justo ahí fue que el muchacho pudo sonreír un poco. Reconocía esa canción, su hermano la cantaba para su pareja hace muchos años, por lo que podía quitarse un problema de encima.
Dejó que la canción comenzara antes de aparecer frente al publico, solo dejándose ver luego de cantar un par de palabras. Su voz obtuvo un tono relajado, muy diferente al cocinero dando órdenes o al muchacho charlatán que Asherah pudo haber conocido hasta ahora.
Pese a tener que escucharse en una gran sala, podía agradecer a la gran acústica del lugar el no tener que gritar y centrarse en darle sentimiento a la voz.
Parecía otra persona. Un hombre cantándole a ese amor, pidiéndole que no se vaya y que se quede con él, pese a que no existía una persona así para Uker. Lo que si no hacía era bailar, ni nada parecido, pero al menos ocupaba como podía su cuerpo para seguir la letra de la canción (también le ayudaba a adentrarse en un sentimiento que debía expresar y no sentía en verdad)
En ese último verso, su mirada dejó de estar perdida en la pared más alejada de él, viendo al frente solo para demostrar sentimientos. Ahora busco con sus ojos a Asherah, queriendo encontrarla entre la gente, logrando su objetivo y sonriendo con confianza y coquetería al notar que seguramente nadie notaría a donde estaba mirando en verdad, más que ella.
Aprovechó un tiempo de la canción sin canto o instrumentos, solo para asegurar esa mirada sobre la mujer y hacerle entender que esperaba que lo escuchara.
- No se como agradecerle señor Rackham. Nos salvó esta noche -. La mujer de antes lo había acompañado para poder agradecerle lo que hizo, así como para llevarse de nuevo el chaleco que le habían prestado. - No fue nada, en verdad -. El pelinegro terminó de quitarse la prenda prestada y la extendió hacia la mujer, quien agradeció nuevamente antes de marcharse a seguir cumpliendo sus labores.
Uker volvió a quedarse a solas. Ocupó un espejo cercano para reacomodarse el cabello y secarse un poco el sudor de los nervios. Se dio cuenta de que llevaba abotonado el segundo botón superior de la camisa, por lo que aprovecho que no había nadie cerca para desabotonarlo y poder respirar a la vez que sentir algo del frío del ambiente. ¿Lo había hecho bien? La gente no parecía disgustada, así que supuso que sí. De igual manera, no era su trabajo cantar, por lo que no podrían reprocharle nada, ¿verdad?
Asherah ya tenía un conocimiento más sobre él, así como una buena fuente de burlas si quería. Pensar en eso lo hizo reír levemente, para luego hacerlo soltar un suspiro, finalmente calmándose. No iba a verla hasta terminada la reunión, tal vez incluso hasta mañana, por lo que no tenía que preocuparse por eso ahora mismo.
Sus manos fueron a su cintura mientras escuchaba la pregunta hecha por la mujer, en un gesto de relajación por su parte. - ¿Me soltaron? -. No había escuchado una frase así en la vida, pero comprendía el significado. - ¿No cree que, si esto hubiera sido mandado por alguien, hubiera sido mejor hacerlo frente a todos? Si le hablo ahora es por voluntad propia, y porque asumo que no tenemos mucho tiempo para charlar antes de que tenga que volver a su papel -. Sonrió, seguro, confiado, manteniendo su mirada en los ojos celestes que también lo observaban a él. ¿Lo estaba evaluando? Tal vez quería asegurarse de que lo que hablaron esa mañana fue real y no inventado.
- Efectivamente, es algo hecho pensando específicamente en usted, no era para que los demás invitados lo degustaran -. Hizo una reverencia exagerada, una pequeña broma entre ellos para liberar un poco de la tensión que se creaba por tener que ser formal con ella. - Solo le di esa alternativa por si usted prefería desligarse de problemas por recibir algo así. No se como se tomarían esto sus padres, por lo que soy precavido -.
Un poco de silencio, ambos necesitaban tomarse un tiempo para volver a ser ellos mismos, alejarse momentáneamente de los roles que debían cumplir. - 5 minutos… -. Eso resonó en su cabeza. Agachó la mirada y llevó su mano a la barbilla, pensativo. Había algo que quería preguntar y no sabía si era el momento adecuado, pero el comentario de la muchacha sobre no desaprovechar la oportunidad lo llevó a no guardarse. - Quisiera saber… el almuerzo, mi platillo. Escuche de los trabajadores que sabía muy bien, a su padre y madre también le agradó mucho -. Volvió a elevar su rostro mientras hablaba, buscando el de ella para no parecer desinteresado. - Pero no supe si fue de su agrado, me gustaría tener su opinión para saber si la elección de sabores es correcta -. Excusas profesionales para hablar con ella, pero era verdad la parte de conocer su opinión.
Por alguna razón, le parecía de suma importancia conocer lo que ella sentía sobre su comida.
Pero no hubo momento para escuchar una respuesta, pues el destino le tenía preparado otra cosa. - Rackham, ¿estas aquí? -. Una voz femenina irrumpió en la tranquilidad de la noche, logrando que el cocinero girara su cabeza hacia la salida de la cocina, aquella por la que había cruzado para llegar a ese patio. Ahí, una de las trabajadoras del lugar asomaba su cabeza por la puerta abierta, buscando con la mirada por la habitación, hasta que dio con él y se acercó con prisa. - ¿Sucede algo? ¿La receta debe cambiar? -. No preguntó si la receta estaba mal, confiaba en su capacidad de hacer bien las cosas, pero tal vez los planes habían cambiado. - No es eso Rackham. Dijeron que tu vives en esta isla, así que debo preguntarte si conoces algún cantante al que podamos llamar -.
El chico dejó que su cabeza cayera un poco hacia un lado, algo sorprendido por la pregunta. - Lo siento, solo hace 3 semanas que vivo en la isla, no conozco a nadie ni sus profesiones -. La respuesta hizo que la mujer se enloqueciera más, comenzando a dar vueltas en círculos y murmurando algo. “cantante”, “música”, “¿qué haremos?”, eso fue lo poco que pudo deducir, por lo que decidió intentar dar una mano en lo que podía. - Yo se cantar bastante bien, ¿acaso necesitan que afine algo o enseñe a…? -.
No hizo falta que terminara la frase antes que la sirvienta se abalanzara de nuevo a hacer preguntas. - ¿En verdad? ¿Puedes cantar? Y dijiste que bien, ¿podrías hacerlo ahora? -. A quien no prestara atención a sus palabras, casi que solo podría escuchar una catarata de letras sin orden ni sentido. - Si, creo… De nuevo, ¿qué es…? -. Su brazo fue tomado ni bien su respuesta fue afirmativa, para en segundos estar siendo arrastrado por la mujer en dirección a la puerta por la que llegó. - Perfecto. Nuestro cantante principal no se presentó y no está atendiendo llamados, así como tampoco otros músicos, por lo que tendrá que cantar en la reunión -.
Los ojos del cocinero se abrieron como platos. Echó la mirada atrás y suplicó con los ojos a Asherah que hiciera algo, pero ya era tarde. En pocos segundos, la puerta que llevaba al patio interior se cerró a sus espaldas, y él se encontraba corriendo, siendo guiado por la mujer hacia quien sabe donde.
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- ¿Están seguros que esta camisa está bien? -. Esa era su preocupación, mientras que un par de trabajadores se encargaban de arreglar sus prendas y que no se notara lo rápido del cambio de planes. - Solo es una canción antes de la cena, nadie notará nada con el chaleco por encima -. Si, le habían dado un chaleco negro, uno que iba a juego con los que se encargaban de tocar instrumentos, pero él se diferenciaba al llevar una camisa color granate. Los instrumentistas le dieron palabras de ánimo, incluso le preguntaron si prefería algún estilo de música para cantar, solo recibiendo una respuesta del estilo “me adaptaré”.
En cuanto todos los comensales, o la mayoría, hubieran tomado un lugar en la gran mesa, el espectáculo dio inicio. La banda avanzó hacia sus instrumentos, colocándose en el lugar y esperando a todos para comenzar a tocar. Uker fue quien no avanzó, sólo debía aparecer en cuanto fuera a cantar, y la verdad era que necesitaba escuchar el ritmo de la canción antes de poner una letra en su cabeza.
Los instrumentos comenzaron a sonar y justo ahí fue que el muchacho pudo sonreír un poco. Reconocía esa canción, su hermano la cantaba para su pareja hace muchos años, por lo que podía quitarse un problema de encima.
Dejó que la canción comenzara antes de aparecer frente al publico, solo dejándose ver luego de cantar un par de palabras. Su voz obtuvo un tono relajado, muy diferente al cocinero dando órdenes o al muchacho charlatán que Asherah pudo haber conocido hasta ahora.
~~
When marimba rhythms start to play
Dance with me, make me sway
Like a lazy ocean hugs the shore
Hold me close, sway me more
~~
Like a flower bending in the breeze
Bend with me, sway with ease
When we dance, you have a way with me
Stay with me, sway with me
Pese a tener que escucharse en una gran sala, podía agradecer a la gran acústica del lugar el no tener que gritar y centrarse en darle sentimiento a la voz.
Other dancers may be on the floor
Dear, but my eyes will see only you
Only you have that magic technique
When we sway, I go weak
~~
I can hear the sounds of violins
Long before it begins
Make me thrill as only you know how
Sway me smooth, sway me now
Parecía otra persona. Un hombre cantándole a ese amor, pidiéndole que no se vaya y que se quede con él, pese a que no existía una persona así para Uker. Lo que si no hacía era bailar, ni nada parecido, pero al menos ocupaba como podía su cuerpo para seguir la letra de la canción (también le ayudaba a adentrarse en un sentimiento que debía expresar y no sentía en verdad)
Other dancers may be on the floor
Dear, but my eyes will see only you
Only you have that magic technique
When we sway, I go weak
~~
I can hear the sounds of violins
Long before it begins
Make me thrill as only you know how
Sway me smooth, sway me now
~~
When marimba rhythms start to play
Dance with me, make me sway
Like a lazy ocean hugs the shore
Hold me close, sway me more
En ese último verso, su mirada dejó de estar perdida en la pared más alejada de él, viendo al frente solo para demostrar sentimientos. Ahora busco con sus ojos a Asherah, queriendo encontrarla entre la gente, logrando su objetivo y sonriendo con confianza y coquetería al notar que seguramente nadie notaría a donde estaba mirando en verdad, más que ella.
Aprovechó un tiempo de la canción sin canto o instrumentos, solo para asegurar esa mirada sobre la mujer y hacerle entender que esperaba que lo escuchara.
Like a flower bending in the breeze
Bend with me, sway with ease
When we dance, you have a way with me
Stay with me, sway with me
~~
When marimba start to play
Hold me close, make me sway
Like an ocean hugs the shore
Hold me close, sway me more
~~
Like a flower bending in the breeze
Bend with me, sway with ease
When we dance, you have a way with me
Stay with me, sway with me
~~
Extendió su mano en la última frase, acompañando a la invitación que la propia canción significaba, como si le pidiera a alguien que bailara con él. Fue ahí que la música terminó, el silencio se apoderó por un momento del lugar y Uker pudo suspirar levemente, agotado más por los nervios que por el propio acto de cantar. - Espero que todos tengan una noche más que agradable -. Una voz suave pero segura, un pequeño guiño a las personas reunidas y la música volvió. Ahora no se trataba de más que acompañamiento para la comida, ya no le tocaba cantar, por lo que se despidió de todos con una pequeña reverencia y de los músicos con un movimiento de cabeza, para dejarlos trabajar.************
- No se como agradecerle señor Rackham. Nos salvó esta noche -. La mujer de antes lo había acompañado para poder agradecerle lo que hizo, así como para llevarse de nuevo el chaleco que le habían prestado. - No fue nada, en verdad -. El pelinegro terminó de quitarse la prenda prestada y la extendió hacia la mujer, quien agradeció nuevamente antes de marcharse a seguir cumpliendo sus labores.
Uker volvió a quedarse a solas. Ocupó un espejo cercano para reacomodarse el cabello y secarse un poco el sudor de los nervios. Se dio cuenta de que llevaba abotonado el segundo botón superior de la camisa, por lo que aprovecho que no había nadie cerca para desabotonarlo y poder respirar a la vez que sentir algo del frío del ambiente. ¿Lo había hecho bien? La gente no parecía disgustada, así que supuso que sí. De igual manera, no era su trabajo cantar, por lo que no podrían reprocharle nada, ¿verdad?
Asherah ya tenía un conocimiento más sobre él, así como una buena fuente de burlas si quería. Pensar en eso lo hizo reír levemente, para luego hacerlo soltar un suspiro, finalmente calmándose. No iba a verla hasta terminada la reunión, tal vez incluso hasta mañana, por lo que no tenía que preocuparse por eso ahora mismo.
