19-02-2026, 01:49 PM
Justo en el peor momento, ocurre un milagro. Una flecha logra impactar la mano del líder pirata y hace que suelte la espada con la que había apuntado a Yuuki. Y luego del disparo, de entre los árboles emerge una figura que a Yuuki se le hizo tan imponente y hermosa que no tuvo otra reacción que mirar con ojos brillosos. Pero no solo Yuuki miraría a la mujer con el arco y la flecha, listos para disparar. También miraban todos los piratas y también el hermano chico de la birkaniana.
Volviendo en sí pronto y considerando que la distracción no iba a tardar mucho más, sacó rápidamente su Quicksilver y disparó en el hombro del pirata que sostenía al niño, logrando hacer que el sujeto soltara a su hermanito en el acto.
El niño, un pequeño lunarian, cayó al suelo sobre sus pies y empezó a correr directo hacia Yuuki mientras las alas empezaban a agrandarse.
—¡No hacia mi, tonto! —Gritó Yuuki mientras volvía a apuntar con el arma—. ¡Vete a casa! ¡Ahora!
El niño se impresionó al ver el arma apuntarle por un momento, se echó al suelo, derrapando hacia la izquierda del pirata que lo sostenía momentos antes; levantando algo del polvo del camino, extendió sus alas por completo, elevándose por los aires y saliendo de allí ante los ojos de los piratas mientras se quitaba las cuerdas y la mordaza en pleno vuelo.
El líder pirata, harto de que toda iniciativa les fuera arrancada, levanta su puño en el aire y usando una voz bastante fuerte y ensordecedora, dio una orden a los demás piratas.
—¡Atrápenlas a las dos! Si no vamos a tener un rehén, nos llevaremos dos esclavas. ¡A ellas! Y quiero a la morena para mi después...
—Lo único que vas a tener al final del día es un calabozo, ciertamente. —Volvió a decir Yuuki mientras disparaba una segunda ronda de su arma, dando en el muslo a uno de los piratas.
Justo cuando hizo su disparo, corrió a toda velocidad, buscando aproximarse a la mujer que les había salvado antes con su aparición súbita. Su brazo derecho sostenía aún el arma y estaba apuntando aún hacia los piratas. Quicksilver podía hacer seis disparos antes de tener que recargar, por lo que aún le quedaban cuatro disparos más por hacer. Los cuatro piratas, con tres de ellos heridos de alguna manera por las dos mujeres, ahora avanzaban furiosos para atraparlas. Lo más probable es que alguno de ellos recibiera un disparo más de una flecha si la mujer aquella decidía darles.
La birkaniana miró a la mujer a los ojo, asintió en silencio tan pronto como llegó a su lado y tomó algo de aire. Luego de haber corrido, su puntería no iba a ser la mejor, pero se preparó para hacer un nuevo disparo. Esperaba que los piratas se dieran cuenta de la inferioridad táctica al enfrentar dos enemigos armados y a distancia estando ellos sin defensa y sin enemigos al alcance.
—¡Ríndanse y tendremos piedad!
Volviendo en sí pronto y considerando que la distracción no iba a tardar mucho más, sacó rápidamente su Quicksilver y disparó en el hombro del pirata que sostenía al niño, logrando hacer que el sujeto soltara a su hermanito en el acto.
El niño, un pequeño lunarian, cayó al suelo sobre sus pies y empezó a correr directo hacia Yuuki mientras las alas empezaban a agrandarse.
—¡No hacia mi, tonto! —Gritó Yuuki mientras volvía a apuntar con el arma—. ¡Vete a casa! ¡Ahora!
El niño se impresionó al ver el arma apuntarle por un momento, se echó al suelo, derrapando hacia la izquierda del pirata que lo sostenía momentos antes; levantando algo del polvo del camino, extendió sus alas por completo, elevándose por los aires y saliendo de allí ante los ojos de los piratas mientras se quitaba las cuerdas y la mordaza en pleno vuelo.
El líder pirata, harto de que toda iniciativa les fuera arrancada, levanta su puño en el aire y usando una voz bastante fuerte y ensordecedora, dio una orden a los demás piratas.
—¡Atrápenlas a las dos! Si no vamos a tener un rehén, nos llevaremos dos esclavas. ¡A ellas! Y quiero a la morena para mi después...
—Lo único que vas a tener al final del día es un calabozo, ciertamente. —Volvió a decir Yuuki mientras disparaba una segunda ronda de su arma, dando en el muslo a uno de los piratas.
Justo cuando hizo su disparo, corrió a toda velocidad, buscando aproximarse a la mujer que les había salvado antes con su aparición súbita. Su brazo derecho sostenía aún el arma y estaba apuntando aún hacia los piratas. Quicksilver podía hacer seis disparos antes de tener que recargar, por lo que aún le quedaban cuatro disparos más por hacer. Los cuatro piratas, con tres de ellos heridos de alguna manera por las dos mujeres, ahora avanzaban furiosos para atraparlas. Lo más probable es que alguno de ellos recibiera un disparo más de una flecha si la mujer aquella decidía darles.
La birkaniana miró a la mujer a los ojo, asintió en silencio tan pronto como llegó a su lado y tomó algo de aire. Luego de haber corrido, su puntería no iba a ser la mejor, pero se preparó para hacer un nuevo disparo. Esperaba que los piratas se dieran cuenta de la inferioridad táctica al enfrentar dos enemigos armados y a distancia estando ellos sin defensa y sin enemigos al alcance.
—¡Ríndanse y tendremos piedad!

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)