20-02-2026, 12:36 AM
(Última modificación: 20-02-2026, 12:47 AM por Onizuka Jin.)
No... La mente de Jin se llenó de absoluto terror. “Cliente” no era la palabra que debió elegir, él lo sabía. Sintió un nudo en la garganta, el terror invadiéndolo, la imagen en su mente que se formaba de un disparo inevitable, la sangre corriendo frente a su rostro, el cuerpo del rubio cayendo en el suelo. Abrió la boca, buscando cualquier excusa, palabra... No obstante, era consciente de que interrumpir ese momento solo empeoraría las cosas. Tenía que calmarse, si era como creía que era, quizás, solo quizás...
El mayor de los tres apretaba más el arma, con la mirada fija en Tezca. No había vacilación, temor, para él Tezca no era más que otro peón más. Los ojos se volvieron a Jin por un momento y luego a Tezca. La seguridad que emanaba ese hombre era alarmante. —Está claro que los negocios son algo a lo que está acostumbrado. — La pistola bailoteaba bajo su mentón, ahora descendiendo por su cuello, descendiendo hasta la nuez del hombre. El recorrido lo seguía con la mirada, para luego elevar su mirada, acercando su rostro peligrosamente al contrario. —Me pregunto si esa seguridad también existe dentro de una cama, o entre las piernas de otra persona.
Descendió el arma, pero esta vez la acomodó a un lateral de la frente del hombre de largo cabello. —Un hombre menos me importa poco y nada. Yo puedo conseguirle personas a Jin con mejores capacidades, experiencia. ¿qué tienes tú que valga la pena? Si no estás dispuesto a verlo como nada más que un mero “cliente”, ¿cómo esperas que gane tu confianza? Creo que no entiendes cómo funcionan las cosas aquí.
El dedo de Raigo comenzó a apretar el gatillo. Jin se acercó, sus manos en los bolsillos, aunque estas estaban comenzando a temblar violentamente. ¿Cómo podía frenar ese momento? ¿Cómo evitar el disparo? ¿Siquiera sería lo suficientemente rápido? Se le pasó por la mente adelantar sus planes, estropearlo todo, sacar su katana y degollar a ese hombre... Si no fuera porque la fuerza y velocidad eran mayores. El dedo de Raigo se apretó todavía más, hasta que...
El ruido del seguro cerrándose de nuevo. No porque hubiera reculado, desde luego que no, el disparo había sido perfectamente efectuado desde el lado del cráneo, donde sabía que sería una muerte instantánea. No. Era la falta de balas. El cargador, aparentemente, estaba vacío por lo que, al disparar, no existió amenaza, no existió bala. Nada más que aire.
El alivio cayó en Jin. La probabilidad que había creído había resultado ser cierta. La duda lo había desbordado por un momento, creyendo que aquello no era otra prueba más. En cambio, el mayor solo rió. —Tiene agallas, Norova, no puedo pasar eso por alto. — El arma se levantó, apartándose del cuerpo de Tezca, volviendo su mirada hacia Jin, quien ahora se encontraba justo a su lado.
Raigo elevó la mirada para encontrarse con la de Jin. Su risa llenaba la habitación en forma de burla. —Cierto. Hakes parece que estaba equivocado contigo. — El cuerpo retrocedió, acomodando la espalda en el asiento. —Igualmente, sigo creyendo que necesita algo más para demostrarlo. Averigüe quién pudo dar el chivatazo, si es que hay alguien, y tráigamelo. Luego quiero ver cómo le rebanas la cabeza delante de mí. Si es capaz de eso, podré darle el voto de confianza que necesita, Norova. — Elevó su arma, ahora apuntando directamente hacia el abdomen de Jin, en la zona superior de su pelvis. —Por ahora probemos un juego más. ¿Qué cree que pasará si vuelvo a apretar el gatillo con él? — No esperó, volvió a quitar el seguro del arma. Jin descendió la mirada.
Eso no lo había calculado. El resultado, por suerte o desgracia, él lo conocía. Miró a Tezca, quedándose quieto, ahora siendo ambos hombres quienes lo observaban. No hubo pausa dramática, no hubo respiro, solo... apretó el gatillo sin esperar una respuesta, queriendo ver una nueva reacción y, esta vez, lo que sonó era un...
Si no se movía, Jin recibiría el balazo y la sangre caería por su traje...
Pero la probabilidad era tan baja siendo Raigo...
El mayor de los tres apretaba más el arma, con la mirada fija en Tezca. No había vacilación, temor, para él Tezca no era más que otro peón más. Los ojos se volvieron a Jin por un momento y luego a Tezca. La seguridad que emanaba ese hombre era alarmante. —Está claro que los negocios son algo a lo que está acostumbrado. — La pistola bailoteaba bajo su mentón, ahora descendiendo por su cuello, descendiendo hasta la nuez del hombre. El recorrido lo seguía con la mirada, para luego elevar su mirada, acercando su rostro peligrosamente al contrario. —Me pregunto si esa seguridad también existe dentro de una cama, o entre las piernas de otra persona.
Descendió el arma, pero esta vez la acomodó a un lateral de la frente del hombre de largo cabello. —Un hombre menos me importa poco y nada. Yo puedo conseguirle personas a Jin con mejores capacidades, experiencia. ¿qué tienes tú que valga la pena? Si no estás dispuesto a verlo como nada más que un mero “cliente”, ¿cómo esperas que gane tu confianza? Creo que no entiendes cómo funcionan las cosas aquí.
El dedo de Raigo comenzó a apretar el gatillo. Jin se acercó, sus manos en los bolsillos, aunque estas estaban comenzando a temblar violentamente. ¿Cómo podía frenar ese momento? ¿Cómo evitar el disparo? ¿Siquiera sería lo suficientemente rápido? Se le pasó por la mente adelantar sus planes, estropearlo todo, sacar su katana y degollar a ese hombre... Si no fuera porque la fuerza y velocidad eran mayores. El dedo de Raigo se apretó todavía más, hasta que...
CLIC
El ruido del seguro cerrándose de nuevo. No porque hubiera reculado, desde luego que no, el disparo había sido perfectamente efectuado desde el lado del cráneo, donde sabía que sería una muerte instantánea. No. Era la falta de balas. El cargador, aparentemente, estaba vacío por lo que, al disparar, no existió amenaza, no existió bala. Nada más que aire.
El alivio cayó en Jin. La probabilidad que había creído había resultado ser cierta. La duda lo había desbordado por un momento, creyendo que aquello no era otra prueba más. En cambio, el mayor solo rió. —Tiene agallas, Norova, no puedo pasar eso por alto. — El arma se levantó, apartándose del cuerpo de Tezca, volviendo su mirada hacia Jin, quien ahora se encontraba justo a su lado.
—No contrato a cualquiera, viejo.
Raigo elevó la mirada para encontrarse con la de Jin. Su risa llenaba la habitación en forma de burla. —Cierto. Hakes parece que estaba equivocado contigo. — El cuerpo retrocedió, acomodando la espalda en el asiento. —Igualmente, sigo creyendo que necesita algo más para demostrarlo. Averigüe quién pudo dar el chivatazo, si es que hay alguien, y tráigamelo. Luego quiero ver cómo le rebanas la cabeza delante de mí. Si es capaz de eso, podré darle el voto de confianza que necesita, Norova. — Elevó su arma, ahora apuntando directamente hacia el abdomen de Jin, en la zona superior de su pelvis. —Por ahora probemos un juego más. ¿Qué cree que pasará si vuelvo a apretar el gatillo con él? — No esperó, volvió a quitar el seguro del arma. Jin descendió la mirada.
Mierda...
Eso no lo había calculado. El resultado, por suerte o desgracia, él lo conocía. Miró a Tezca, quedándose quieto, ahora siendo ambos hombres quienes lo observaban. No hubo pausa dramática, no hubo respiro, solo... apretó el gatillo sin esperar una respuesta, queriendo ver una nueva reacción y, esta vez, lo que sonó era un...
¡BANG!
Si no se movía, Jin recibiría el balazo y la sangre caería por su traje...
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
