20-02-2026, 12:33 PM
Grupo A (Mahou y Kayseira)
Grupo A
En el preciso instante en que el Sargento Blue Tidy había echado a correr hacia Mahou, como si un muro se hubiese levantado inesperada y repentinamente contra él mismo, algo lo había golpeado de lleno. Una enorme corriente de hielo se había generado aparentemente de la nada, golpeándolo con dureza y deteniendo su movimiento desde antes incluso de poder llegar a ejecutarlo. No fue enormemente doloroso, pero el impacto resultó demoledor, como sumergirse de la nada en algún tipo de colosal vórtice ártico. Todo su cuerpo se sentía pesado; pese al dolor, era como si no estuviese allí, como si no estuviese del todo. La herida no era grave, pero sentía un frío que le quemaba la piel, como si se le fuese a despegar. ¿De dónde había salido aquel poder? Las palabras de Kayseira resolvieron rápidamente cualquier atisbo de duda, pero poco le importó a él, aún desonrientado e incapaz de reaccionar con propiedad, a duras penas consciente de qué había sido lo que lo había golpeado.
Le dolía todo. Movió su cuerpo con dificultad, y de la superficie de su piel enrojecida cayeron lascas y fragmentos de hielo, algunos a medio camino de fundirse al contacto con su temperatura corporal. Su cuerpo pareció emitir mil pequeños crujidos en cada micromovimiento, a medida que se llevaba una mano a la cabeza, recuperando la compostura. Comprobó con disgusto que le había apagado el cigarrillo. Con cuidado, y temblando de frío, exhalando vaho helado en aquel calurosísimo clima, extrajo su mechero de gas del bolsillo de la chaqueta, volviendo a encender el cigarrillo ennegrecido con dificultad. La llama tardó un instante en salir, y otro instante en ser capaz de prender el extremo del cigarro, que comenzó a humear con visible dificultad. Blue Tidy exhaló una mezcla de humo y vaho, su cara torcida en un gesto de furia muda. El hielo continuó desprendiéndose de su cuerpo a pedacitos. Poco a poco, su vista volvía a la normalidad, todo iba dejando de dar vueltas, a medida que retomaba el contacto con la realidad. Aquel había sido un poder temible.
Sin embargo, justo cuando aquella sensación espantosa empezaba a desvanecerse, y notando cómo disminuía el amoratamiento de su piel (si bien aún permanecía una dificultad enorme a la hora de mover sus músculos con normalidad y la flexibilidad que lo caracterizaba), vio cómo aquella criatura, aquella especie de mona, echaba a correr entre los árboles, alejándose del lugar. ¿Pensaba huir? ¿Iba a dejar atrás a su compañera? Ja, había que tener valor. Debido a su entumecimiento, no fue capaz de notar un nuevo temblor de la tierra, de intensidad creciente, que pareció venir del mismo lugar que el anterior. Con su cigarrillo dejando una estela detrás de sí, Blue Tidy tomó impulso una vez más y echó a correr tras Mahou, culminando su movimiento con un potente salto entre los árboles que la situó a escasos 8 metros de ella. Se encontraban en un lugar lleno de árboles por todas partes, frondoso, y Mahou se había acorralado a sí misma frente a un pequeño precipicio. No le importaba que la que debía de ser la mujer de hielo quedase atrás; ya se ocuparía de ella más tarde, o, con suerte, no se la volvería a encontrar jamás. Ahora lo de esa mona era personal.
"Tienes ganas de correr, ¿eh?," inquirió, torciendo su mueca en una sonrisa. "Pues se acabó," dijo, haciendo un ademán hacia el precipicio que descendía a apenas unos metros de Mahou, y que actuaba como pared final entre ellos dos. Volvió a deslizar su bate entre sus manos, agarrándolo con firmeza. Era hora de terminar con aquel molesto animal. Justo mientras sus mirabas se cruzaban, se oyó un rugido en la distancia, desde la profundidad de la jungla.
Le dolía todo. Movió su cuerpo con dificultad, y de la superficie de su piel enrojecida cayeron lascas y fragmentos de hielo, algunos a medio camino de fundirse al contacto con su temperatura corporal. Su cuerpo pareció emitir mil pequeños crujidos en cada micromovimiento, a medida que se llevaba una mano a la cabeza, recuperando la compostura. Comprobó con disgusto que le había apagado el cigarrillo. Con cuidado, y temblando de frío, exhalando vaho helado en aquel calurosísimo clima, extrajo su mechero de gas del bolsillo de la chaqueta, volviendo a encender el cigarrillo ennegrecido con dificultad. La llama tardó un instante en salir, y otro instante en ser capaz de prender el extremo del cigarro, que comenzó a humear con visible dificultad. Blue Tidy exhaló una mezcla de humo y vaho, su cara torcida en un gesto de furia muda. El hielo continuó desprendiéndose de su cuerpo a pedacitos. Poco a poco, su vista volvía a la normalidad, todo iba dejando de dar vueltas, a medida que retomaba el contacto con la realidad. Aquel había sido un poder temible.
Sin embargo, justo cuando aquella sensación espantosa empezaba a desvanecerse, y notando cómo disminuía el amoratamiento de su piel (si bien aún permanecía una dificultad enorme a la hora de mover sus músculos con normalidad y la flexibilidad que lo caracterizaba), vio cómo aquella criatura, aquella especie de mona, echaba a correr entre los árboles, alejándose del lugar. ¿Pensaba huir? ¿Iba a dejar atrás a su compañera? Ja, había que tener valor. Debido a su entumecimiento, no fue capaz de notar un nuevo temblor de la tierra, de intensidad creciente, que pareció venir del mismo lugar que el anterior. Con su cigarrillo dejando una estela detrás de sí, Blue Tidy tomó impulso una vez más y echó a correr tras Mahou, culminando su movimiento con un potente salto entre los árboles que la situó a escasos 8 metros de ella. Se encontraban en un lugar lleno de árboles por todas partes, frondoso, y Mahou se había acorralado a sí misma frente a un pequeño precipicio. No le importaba que la que debía de ser la mujer de hielo quedase atrás; ya se ocuparía de ella más tarde, o, con suerte, no se la volvería a encontrar jamás. Ahora lo de esa mona era personal.
"Tienes ganas de correr, ¿eh?," inquirió, torciendo su mueca en una sonrisa. "Pues se acabó," dijo, haciendo un ademán hacia el precipicio que descendía a apenas unos metros de Mahou, y que actuaba como pared final entre ellos dos. Volvió a deslizar su bate entre sus manos, agarrándolo con firmeza. Era hora de terminar con aquel molesto animal. Justo mientras sus mirabas se cruzaban, se oyó un rugido en la distancia, desde la profundidad de la jungla.
Grupo B (Lan y Bai)
Grupo B
El extraño hombre perruno, fuera cual fuese su nombre, pareció aliviado por la educación de las dos señoritas que se había encontrado en plena jungla. Sus hombres lo miraban con estupor, para luego volver a contemplar a las dos mujeres, para luego volver a contemplarlo a él, alternando sus estupefactas miradas. El hombre perro no parecía saber muy bien qué decir. ¿Nunca se había encontrado una situación como aquella?
"¿Especie? ¿Quién ha hablado de ninguna especie?," inquirió con catastrófico disimulo. Le faltó ponerse a silbar mientras miraba a los lados. Sin embargo, en aquel instante, pareció darse cuenta de que sus hombres lo estaban mirando, y rectificó, cambiando repentinamente su actitud a una, si bien visiblemente más vacilante, también más beligerante. Con dedos temblorosos, apuntó la pistola de su ¿mano, zarpa? hacia el cielo. "¡En nombre de la Real Revolution, apártense de nuestro camino y déjennos continuar con nuestra labor revolucionaria, por favor!," exclamó, justo antes de dar un disparo al aire. En el preciso instante en que lo hizo, sin embargo, el suelo comenzó a temblar desde el oeste una vez más. Su atención fue directamente desde las dos piratas de la Mano Vacía hasta algo detrás de ellas, y no tardaron en poner pies en polvorosa, desapareciendo por donde habían venido.
La enorme formación rocosa que otrora hubiese estado al oeste de Lan y Bai no había sido tal. La jungla había estado en silencio demasiado tiempo, un silencio denso y espeso. Incluso los perennes insectos parecían haber dejado de zumbar alrededor del grupo. A unos cincuenta metros, entre enormes raíces y colosales helechos, se alzaba aquella "formación rocosa" que a nadie le había parecido fuera de lugar en ningún momento. Una mole gris, cubierta de líquenes, con salientes angulosos como crestas, que casi parecía parte del paisaje... hasta que respiró con pesadez. Una expansión lenta, como si la roca misma se hinchase; el suelo vibró con profundidad subterránea. La pared gris comenzó a descascarillarse, con placas de escamas secas. Una grieta se abrió donde antes solo había una sombra: un párpado. El ojo detrás del mismo era amarillento, inmenso, con una pupila vertical que observaba con atención al grupo.
El Carcharodontosaurus se incorporó lentamente, con templanza deliberada. La tierra, el polvo y las plantas que cubrían su rocosa piel se desprendió en cascadas suaves, revelando un cuerpo descomunal y gris surcado por sutiles vetas más oscuras. Y entonces llegó el olor, cuando la criatura abrió sus fauces: un calor rancio, de humedad sellada durante años. La cabeza descendió apenas unos grados, mientras el ojo se contraía ligeramente. Permaneció inmóvil por un instante, observando a los pequeños visitantes que habían venido a verlo.
Finalmente, rugió, desgarrando el aire. El aire pareció colapsar sobre sí mismo, las ramas mismas de los árboles se estremecieron. Los pechos de los presentes vibraron por dentro.
"¿Especie? ¿Quién ha hablado de ninguna especie?," inquirió con catastrófico disimulo. Le faltó ponerse a silbar mientras miraba a los lados. Sin embargo, en aquel instante, pareció darse cuenta de que sus hombres lo estaban mirando, y rectificó, cambiando repentinamente su actitud a una, si bien visiblemente más vacilante, también más beligerante. Con dedos temblorosos, apuntó la pistola de su ¿mano, zarpa? hacia el cielo. "¡En nombre de la Real Revolution, apártense de nuestro camino y déjennos continuar con nuestra labor revolucionaria, por favor!," exclamó, justo antes de dar un disparo al aire. En el preciso instante en que lo hizo, sin embargo, el suelo comenzó a temblar desde el oeste una vez más. Su atención fue directamente desde las dos piratas de la Mano Vacía hasta algo detrás de ellas, y no tardaron en poner pies en polvorosa, desapareciendo por donde habían venido.
La enorme formación rocosa que otrora hubiese estado al oeste de Lan y Bai no había sido tal. La jungla había estado en silencio demasiado tiempo, un silencio denso y espeso. Incluso los perennes insectos parecían haber dejado de zumbar alrededor del grupo. A unos cincuenta metros, entre enormes raíces y colosales helechos, se alzaba aquella "formación rocosa" que a nadie le había parecido fuera de lugar en ningún momento. Una mole gris, cubierta de líquenes, con salientes angulosos como crestas, que casi parecía parte del paisaje... hasta que respiró con pesadez. Una expansión lenta, como si la roca misma se hinchase; el suelo vibró con profundidad subterránea. La pared gris comenzó a descascarillarse, con placas de escamas secas. Una grieta se abrió donde antes solo había una sombra: un párpado. El ojo detrás del mismo era amarillento, inmenso, con una pupila vertical que observaba con atención al grupo.
El Carcharodontosaurus se incorporó lentamente, con templanza deliberada. La tierra, el polvo y las plantas que cubrían su rocosa piel se desprendió en cascadas suaves, revelando un cuerpo descomunal y gris surcado por sutiles vetas más oscuras. Y entonces llegó el olor, cuando la criatura abrió sus fauces: un calor rancio, de humedad sellada durante años. La cabeza descendió apenas unos grados, mientras el ojo se contraía ligeramente. Permaneció inmóvil por un instante, observando a los pequeños visitantes que habían venido a verlo.
Finalmente, rugió, desgarrando el aire. El aire pareció colapsar sobre sí mismo, las ramas mismas de los árboles se estremecieron. Los pechos de los presentes vibraron por dentro.
Notas grupo A
Información
Resumen
Blue Tidy es alcanzado de lleno por el ataque de Kayseira, y se dispone entonces a correr detrás de Mahou, siguiendo sus instintos cazadores.
Bélico
Stats del NPC
Nivel: 11
Stats:
Fuerza: 150
Resistencia: 120
Destreza: 119/140
Precisión: 29/34
Agilidad: 91/121
Reflejos: 100
Inteligencia: 34
Voluntad: 70
CH: 0
CA: 0
Vitalidad: 2028/2581
Energía: 1659/1767
Espíritu: 210
Inventario:
Bate Blue Tidy
Creaciones propias
2
Especificaciones
Requisitos: 45 FUE / 30 DES
Resistencia: 1000
Daño: 90
Escalado: 1,2 FUE / 0,1 DES
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 0
Descripción: Bate de aspecto desgastado empleado por uno de los sargentos de la R. R.
batebluerr001
Desplazamientos
Dado que Kayseira ha interrumpido la acción de Blue Tidy en cuanto esta ha comenzado, este ha quedado a los 12 metros que le separaban originalmente de la macaca al recibir el ataque de hielo.
Con los debuffos que le suponen los efectos de Frío y Entumecimiento causados por el ataque de Kayseira, vemos que su desplazamiento total pasa a ser 9 (dado que su Agilidad actual es 91), y su distancia de salto queda en 12 metros (dado que su Fuerza es de 150. (150 + 91) / 20 = 12).
Mahou se ha desplazado un total de 17 metros "hacia atrás". No ha quedado excesivamente claro a dónde te refieres exactamente, pero voy a interpretar que te refieres a lo que sería la zona inferior del mapa, el sur, esencialmente.
De esta forma, en el momento en que Mahou ha finalizado su desplazamiento, la separa un total de 29 metros del punto en que Blue Tidy ha sido atacado por Kayseira.
Blue Tidy emplea tanto su desplazamiento como su salto para aproximarse de nuevo a ella (recordemos, 9 + 12 = 21), situándose finalmente a 8 metros de distancia de nuestra Ukiki favorita.
Gastos y daños recibidos
Turno 1/2 de efecto Frío (-15% a Precisión y a Destreza)
Turno 1/1 de Entumecimiento (-25% a Agilidad)
Turno 1/5 de Congelación I (-50 PV)
Su desplazamiento ahora pasa a ser 9 (por Agilidad), y su distancia de salto pasa a ser 12.
Daños recibidos: 503 VIT por el ataque de Kayseira, que a su vez provoca efecto Frío durante dos turnos, Entumecimiento durante uno, y daño de Congelación I, consistente en 50 PV cada turno durante 5 turnos.
Al encontrarse en combate, recupera 11 de Energía.
Notas grupo B
Información
Resumen
El hombre lobo de la R. R. se dispone a amenazar a Lan y Bai para que salgan de ahí, pero algo ha despertado, y los observa. Los NPCs de la R. R. echan a correr, despavoridos, desvaneciéndose del lugar.
Hides revelados
Se revela el hide de este post, que podéis encontrar en la caja de Contenidos ocultos en las Notas para el grupo B.
Bélico
Todos los presentes entran en estado Terror (a excepción de Bai, que lo ve reducido a Miedo por el estado Coraje).
Off
Corred.

![[Imagen: 7oac6oR.gif]](https://i.imgur.com/7oac6oR.gif)
![[Imagen: pDWijAU.png]](https://i.imgur.com/pDWijAU.png)