[Pasado] Litmus Test | [Social] [Priv. Tezca]
#13
Jin apretó los puños dentro del pantalón de su traje cuando vio el humo salir de la mano de Tezca. Sus ojos descendieron lentamente hasta el arma, como si no fuera más que un simple dedo índice, pese a que el humo seguía saliendo de la misma. Se mantuvo calmado, cerrando los ojos por unos segundos. 

—¿Era necesario usarme de cebo?

—Oh, desde luego que sí. — Los ojos de Raigo se elevaron, apartando el arma y, esta vez sí, reacomodándola en el bolsillo interior de su abrigo, del mismo lugar del que lo había retirado. —Tenía que comprobarlo todo, ¿o acaso tú no lo has hecho ya? — Jin volteó la mirada, ahora alejándose del lado de Raigo, posicionándose detrás de Tezca. 

—Si no lo hubiera hecho, el señor Norova no estaría aquí ahora mismo. 

Se quedó quieto, manteniendo su propia presencia al momento que el rubio de cabello largo comenzaba a hablar. Raigo, con sus ojos dorados, siendo fácilmente confundidos por su cabello, lo contemplaba seriamente, prestando clara atención a Tezca y no pudo hacer más que mantener su sonrisa de oreja a oreja, llena de satisfacción. 

—Bien, veo que no es un idiota cualquiera, sabe bien dónde está, en qué se mete y cómo poner en su lugar sin faltar al respeto. — Hizo una pausa, retirando un paquete de tabaco del bolsillo exterior de su abrigo, abriéndolo, haciendo una veloz sacudida y atrapando uno de los cigarrillos con sus propios labios. 

—Tiene mis respetos, Norova.

Elevó la mirada, buscando la de Jin, quien chasqueó la lengua para retirar del bolsillo de su pantalón el mechero y lanzándolo hacia el hombre. La comprensión sin palabras era palpable entre ellos dos. —Admito que le he estado poniendo a prueba desde que ha entrado aquí. También escuché estupideces de que debilitaba a Jin, y es algo que no tolero, pero está claro que no hay más de lo que se ve. — El mechero iluminó el rostro del hombre al hablar con una calma imperturbable, ahora elevando la mirada hacia Tezca. —Lo trataré no como un empleado más, sino como a un cliente. Con eso será más que suficiente. Y créame, no trato mal a mis clientes del mismo modo que usted no lo hace.

Jin podía sentirlo, posiblemente incluso Raigo, la ira, el nerviosismo de Tezca. Retiró su otra mano, colocando ambas sobre los hombros del que tenía frente a él, cuidando de no tirar accidentalmente de ninguno de sus cabellos. Apretó el toque, en un intento de hacerle ver que estaba allí sin palabras y, quizás, también para calmarse él mismo, aunque el alivio ya comenzaba a ganar terreno en Jin. —Como ves, viejo, no es malo. Su trabajo también es excelente. Perder a alguien como él sería un desperdicio. 

Raigo se puso en pie, con los ojos fijos en el de cabellos largos. —Cierto, no sé cómo se conocieron, pero es listo. — Los pasos de Raigo ahora fueron hasta su escritorio, de vuelta al asiento donde se encontraba inicialmente. —Bienvenido a la familia Onizuka, querido Norova. Si quiero sus servicios, pagaré el precio que sea necesario. No bromeaba respecto a encontrar ese estúpido topo. Iniciaremos con dos millones. Si lo trae con vida, claro y le saca toda la información, podré sumárselo cuando cumpla el matarlo. Quiero ver qué tanta sangre fría tiene, o si solo sabe hablar e imponerse. 

Las manos de Jin se mantuvieron en él apretando sus hombros, con cuidado y seguridad. —Buen trabajo a los dos. Cuando ponga el precio que quiere, joven Norova, puede irse con Jin... Después de una pequeña conversación privada. — Los ojos dorados de Raigo ahora fueron a Jin, quien estaba igual de calmado, apartando, ahora sí, las manos de los hombros de Tezca, despacio. 

—¿Qué quieres esta vez?

No hubo palabras, solo miradas entre los dos hombres. Suspiró largamente, cerrando los ojos, comprendiendo que si era privado, sería algo más allá de lo que podía conversar. —Debo admitir igualmente que me parece decepcionante que me hayas tomado por un débil. 

—Hakes habló de una relación amorosa. — La mandíbula de Jin se apretó, observando a su jefe fijamente. —Si hubiera sido cierto, sabes bien que nada de esto habría terminado de esta forma. Claro que, después de defenderlo de ese modo en vez de alejarse, pudo ponerte en riesgo.

—No puedo dejar morir a alguien que tiene tan buenas capacidades, sería un desperdicio, Norova te lo ha demostrado de sobra. Por eso fui a ayudarlo. — Los ojos fueron al de cabellos largos, dejando caer los hombros con desgana. —No puedo negar encuentros en la cama, sería mentirte, pero todo tiene un precio, viejo. 

—No me sorprende con semejante bellezón. Es raro que te molestes en rescatar a alguien, tenía que verificarlo antes de sacar conclusiones. Te eduqué, entrené, enseñé todo lo que sabes a día de hoy, no puedo permitir que un pequeño amorío lo eche todo a perder. — Ahora la mirada fue dirigida hacia Tezca, el humo del tabaco de Raigo cubriendo parte de su rostro. —No solo es duro usted, Norova, también elegante. Me gustará probarlo alguna vez. — Rebuscó en un cajón algo, no mencionó el qué, solo lo observó unos segundos y lo volvió a cerrar, volviendo la mirada a Tezca. —Lo dicho, ¿acepta el trabajo, Norova? Ponga el precio, le doy el adelanto ahora mismo. Encuentre al topo, hágalo hablar y tráigamelo. Si es necesario que Jin esté con usted, el precio será inferior, como comprenderá. Lo que quiero son sus servicios, no los de alguien que ya conozco bien cómo trabaja.
[Imagen: bTjgVIr.png]
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RE: [Pasado] Litmus Test | [Social] [Priv. Tezca] - por Onizuka Jin - 20-02-2026, 04:12 PM

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