21-02-2026, 02:26 AM
Sandy murmura, pero al mismo tiempo incluso yo dudo de que vaya a terminar diciendo realmente algo. Estaba encogida sobre sí misma, sin saber qué hacer. Normal… ¿cómo iba a estar?
—¿Estás embarazada?
Mis ojos se abrieron de par en par y me inclino un poquito más sobre el escritorio para poder verla mejor. Con la mesa no había notado aquel gesto, pero enseguida mi mirada se dirigió hacia su rostro, y ella hizo lo mismo.
—¿Qué debo hacer? No tengo a nadie…
Mis manos se movieron solas de inmediato para agarrar las de ella.
—Sí tienes a alguien —afirmé con rotunda seriedad, sin apartar mis pupilas de las suyas—. Me tienes a mí. Te prometí que te ayudaría, y eso pienso hacer.
Mantuve mi zurda unida a su diestra, y con la mano libre preparé papel y pluma y comencé a escribir su versión de los hechos conforme continué hablando.
—Lo primero que vamos a hacer va a ser registrar todo bien. Con el informe completo, puedo conseguir que Greg esté tres noches aquí. Con eso ganaremos tiempo. Luego vamos a salir de aquí y vamos a ir a tu casa. Vamos a recoger todas tus cosas, y luego iremos con alguien que te ayudará. Lo importante, Sandy —remarco, mirándola de nuevo brevemente a los ojos antes de seguir escribiendo—, es que pienses en tu hijo. Eres la única que puede protegerlo, ¿comprendes? Y si quieres asegurarte de que nazca, sano y salvo por lo menos, ya sabes lo que tienes que hacer. El hecho de que estés hablando hoy aquí ya te hace valiente, pero eso no va a significar que tengas que luchar sola. No lo permitiré.
Mi vista se dirigió entonces al joven, completamente decidida.
—Dimitri, cuéntame tu versión de los hechos y tomaré nota conforme hables.
—¿Estás embarazada?
Mis ojos se abrieron de par en par y me inclino un poquito más sobre el escritorio para poder verla mejor. Con la mesa no había notado aquel gesto, pero enseguida mi mirada se dirigió hacia su rostro, y ella hizo lo mismo.
—¿Qué debo hacer? No tengo a nadie…
Mis manos se movieron solas de inmediato para agarrar las de ella.
—Sí tienes a alguien —afirmé con rotunda seriedad, sin apartar mis pupilas de las suyas—. Me tienes a mí. Te prometí que te ayudaría, y eso pienso hacer.
Mantuve mi zurda unida a su diestra, y con la mano libre preparé papel y pluma y comencé a escribir su versión de los hechos conforme continué hablando.
—Lo primero que vamos a hacer va a ser registrar todo bien. Con el informe completo, puedo conseguir que Greg esté tres noches aquí. Con eso ganaremos tiempo. Luego vamos a salir de aquí y vamos a ir a tu casa. Vamos a recoger todas tus cosas, y luego iremos con alguien que te ayudará. Lo importante, Sandy —remarco, mirándola de nuevo brevemente a los ojos antes de seguir escribiendo—, es que pienses en tu hijo. Eres la única que puede protegerlo, ¿comprendes? Y si quieres asegurarte de que nazca, sano y salvo por lo menos, ya sabes lo que tienes que hacer. El hecho de que estés hablando hoy aquí ya te hace valiente, pero eso no va a significar que tengas que luchar sola. No lo permitiré.
Mi vista se dirigió entonces al joven, completamente decidida.
—Dimitri, cuéntame tu versión de los hechos y tomaré nota conforme hables.
