21-02-2026, 03:26 AM
—Seraphine.
Le dio un pequeño golpecito a la e final, con paciencia, ya no siendo la primera vez que alguien pronunciaba su nombre así; incluso en otras ocasiones utilizaron otra versión de su nombre y, aunque se hubiese acostumbrado, a veces no podía evitar sentir un pequeño tic en su ceja izquierda. Por impulso, la skypean frotó un poco sus nudillos entre sí, relajándose. Y al ver la reverencia, negó de inmediato con su cabeza, confundida por aquello, buscando colocar una mano debajo de su mentón con la intención de levantar su cabeza un poco. —Reverencias no son necesarias— Tampoco era alguien de la realeza o había hecho algo para merecer aquello.
Su siguiente respuesta le dio para pensar, formándose unos signos de interrogación sobre su cabeza, su largo cabello flotando en parte a su alrededor. —¿Puede ser?— La señaló. —Para ti— Alzó una ceja y se señaló a sí misma después. —Yo no puedo hacer eso, ni respirar debajo del agua; ocasionó más burbujas que otra cosa— No pudo evitar sentir algo de envidia e hizo un puño, con su atención fija en el mar. Sus alas no le servían de mucho, ni siquiera podía volar y solo eran un adorno más; si pudiese respirar y controlar el agua, como Kazan, quizás podía apoyar más a la revolución de alguna manera.
No pudo evitar inflar un poco sus mejillas al sentirse de lo más inútil; incluso ni con su música o flechas sentía que iba a cometer algún cambio y sentirse así desde nacimiento era algo que le causaba un montón de impotencia… ¿Desde nacimiento? Parpadeó confundida, ¿de verdad lo hacía desde el nacimiento? ¿Por qué y cuándo? Llevó una mano a su corazón, sintiendo latir con la palma, buscando cobrar sentido, pero mientras más intentaba seguir por aquella línea de memoria, Seraphine no encontró nada y lo que hizo, aquella emoción, no le gustó para nada.
Se sentía vacía.
Otra vez.
Cerró sus ojos, buscando no llorar allí mismo, y se mordió el labio inferior.
Buscó anclarse en lo siguiente que llamó su atención. —¿Me podrías enseñar esas señas?— Sonrió. —Quizás así podríamos hablar sin la necesidad de lápiz y papel— Los ojos de Seraphine brillaron ante la oferta, tomando de las manos a Mizuki, asintiendo con energía. Y de pronto, el alma casi se le escapa del cuerpo al ver el saludo que cometía, no pudiendo evitar sentirse estúpida al devolverlo, sus mejillas sonrojadas y sonrió. —¿Revo?
Le dio un pequeño golpecito a la e final, con paciencia, ya no siendo la primera vez que alguien pronunciaba su nombre así; incluso en otras ocasiones utilizaron otra versión de su nombre y, aunque se hubiese acostumbrado, a veces no podía evitar sentir un pequeño tic en su ceja izquierda. Por impulso, la skypean frotó un poco sus nudillos entre sí, relajándose. Y al ver la reverencia, negó de inmediato con su cabeza, confundida por aquello, buscando colocar una mano debajo de su mentón con la intención de levantar su cabeza un poco. —Reverencias no son necesarias— Tampoco era alguien de la realeza o había hecho algo para merecer aquello.
Su siguiente respuesta le dio para pensar, formándose unos signos de interrogación sobre su cabeza, su largo cabello flotando en parte a su alrededor. —¿Puede ser?— La señaló. —Para ti— Alzó una ceja y se señaló a sí misma después. —Yo no puedo hacer eso, ni respirar debajo del agua; ocasionó más burbujas que otra cosa— No pudo evitar sentir algo de envidia e hizo un puño, con su atención fija en el mar. Sus alas no le servían de mucho, ni siquiera podía volar y solo eran un adorno más; si pudiese respirar y controlar el agua, como Kazan, quizás podía apoyar más a la revolución de alguna manera.
No pudo evitar inflar un poco sus mejillas al sentirse de lo más inútil; incluso ni con su música o flechas sentía que iba a cometer algún cambio y sentirse así desde nacimiento era algo que le causaba un montón de impotencia… ¿Desde nacimiento? Parpadeó confundida, ¿de verdad lo hacía desde el nacimiento? ¿Por qué y cuándo? Llevó una mano a su corazón, sintiendo latir con la palma, buscando cobrar sentido, pero mientras más intentaba seguir por aquella línea de memoria, Seraphine no encontró nada y lo que hizo, aquella emoción, no le gustó para nada.
Se sentía vacía.
Otra vez.
Cerró sus ojos, buscando no llorar allí mismo, y se mordió el labio inferior.
Buscó anclarse en lo siguiente que llamó su atención. —¿Me podrías enseñar esas señas?— Sonrió. —Quizás así podríamos hablar sin la necesidad de lápiz y papel— Los ojos de Seraphine brillaron ante la oferta, tomando de las manos a Mizuki, asintiendo con energía. Y de pronto, el alma casi se le escapa del cuerpo al ver el saludo que cometía, no pudiendo evitar sentirse estúpida al devolverlo, sus mejillas sonrojadas y sonrió. —¿Revo?
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
—[#FF69B4] Escribe | Piensa | Actúa
