El Yakuza afirmaba sin cesar que Owen desconocía por completo la fuerza de su amada y, en parte, era cierto; Al pelirrojo le afloraba la inseguridad que, por activa y por pasiva, buscaba analizar las palabras del alto mafioso a su lado que le ayudaba a practicar aquello. No es que el chico le estuviese manipulando, sino, que estaba empezando a entender el significado tan llamativo del "ver sin ver" que el propio Sohem había buscado tanto señalar.
Se mantuvo silente, mientras sintió la incomodidad de, por acto reflejo, querer mover su brazo izquierdo, sin posibilidad de actuar de más. Los Berrys se habían detenido de caer, ¿Cuánto había sido? Era imposible saberlo. Pudo sentir cómo "era visto como un pichón" por varios envidiosos que, especificamente, más se enfocaban en Jin que había llamado lo suficiente la atención con la caída y repiqueteo de cada monedita. Lo que sí detuvo el discurso del mafioso fue su afirmación: "Ser vulnerable en mi mundo es perder lo que quieres, por eso es mejor no tenerlo" -Mmm...- su derecha fue hacia el mentón, comenzando a frotarlo mientras veía los dibujitos del piratita con sombrero de paja. Parecía que ambos habían encontrado diferentes tipos de fortaleza -Creo que eres un poco edgy, colega.- acotó, mientras veía como nuevamente obtenía premio tras premio con sus grandes dotes para identificar cuándo y de qué manera caían las monedas de la máquina.
En cuanto él terminó sus sentencias y el chico aprovechaba ese ritual que había adquirido, mantenía aún el ojo izquierdo cerrado, como si aquella orientación fuese mucho más poderosa que la diestra. Otra vez, destellos de colores innumerables, distintos, esta vez resonaban con mucha más intensidad, ¿Acaso las palabras de Jin le estaban ayudando? Muchísimo, el sujeto no se imaginaba cuanto -Entiendo a lo que te refieres.- seguía mirando los carruseles luminosos mientras que, a su lado, nuevamente el tintineo de las moneditas se hacía presente debido a que el alto compañero de espada afirmaba, una y otra vez, "que Owen era distinto y que había cambiado" -Claro que he cambiado, Jin. Tú también lo has hecho.- no se sentía amedrentado por sus palabras, de hecho, era curioso cómo, las mismas, estaban provocando el sentido opuesto: Fortalecían la idea contrariada que Jin había fabricado sobre la fortaleza y que resultó tan distinta en el pelirrojo -Cuando salí de los Blues, aquella vez en Samba,- hablaba con complicidad, mientras pudo sentir un destello rosado, conocido, pero quería aprovechar la conversación para ver si era capaz de seguir el hilo de sus ideas mientras detectaba los colores que apagaban un poco el foco de visión -tenía un pánico atroz por que le pasara algo, sigo teniéndolo.- bajó la mirada, colocando la mano derecha sobre la maquinita y bajando la palanca en el insante que un "Tic-Tac" se hizo presente en el aparato delante de él -Pero si he llegado tan lejos, Jin,- volteó para verle, pudiendo ver cómo otra vez la maquinita acertaba con números más leves, otorgándole un premio escueto, pero premio al fin -es gracias al amor que siento por ella.- miró hacia abajo, se distrajo un poco, haciendo que las siluetas desaparecieran. Cada vez se mantenían más rato -Si me quedaba en Isla Del Karate o si hubiese salido sin oficio ni beneficio como me estuve manejando hasta hace tiempo, habría muerto hace tiempo y porque si. No sé, asesinado por un sujeto como tú,- empezaba a contar con los dedos, cerrando el puño y abriendo el pulgar -vendiendo droga como lo hacía,- el índice -reventado a golpes por un Marine,- el del medio -a balazos,- el anular -o simplemente mandado a matar. Pero, ¿Sabes algo, rey?- sonrió, con simpatía, manteniendo ese ojo izquierdo cerrado -Ella da razones para que, si voy a morir, sea por algo. Mi sueño es cambiar de este mundo terrible que me tocó vivir. Ella tiene el poder de cambiar las cosas sin siquiera usar la fuerza bruta, ¿Me explico?-.
Buscaba compartir su anhelo, ese deseo que Owen proyectaba tan fuerte en la chica que quería -Tú has encontrado la fortaleza en la falta de debilidades. A mi mi máxima debilidad me vuelve fuerte tío, muy fuerte. Hace no demasiado...- desvio su mirada, incómodo -...casi me matan, un tío extraño junto a Marines y otros piratas. Ella estaba ahí, saqué fuerzas que no tenía para salvarle, ¿Acaso eso no es fortaleza, colega?- y las moneditas, rebotando en sus zapatillas, se detuvieron, frunciendo el ceño para delimitar "qué era la fuerza verdadera".
Se mantuvo silente, mientras sintió la incomodidad de, por acto reflejo, querer mover su brazo izquierdo, sin posibilidad de actuar de más. Los Berrys se habían detenido de caer, ¿Cuánto había sido? Era imposible saberlo. Pudo sentir cómo "era visto como un pichón" por varios envidiosos que, especificamente, más se enfocaban en Jin que había llamado lo suficiente la atención con la caída y repiqueteo de cada monedita. Lo que sí detuvo el discurso del mafioso fue su afirmación: "Ser vulnerable en mi mundo es perder lo que quieres, por eso es mejor no tenerlo" -Mmm...- su derecha fue hacia el mentón, comenzando a frotarlo mientras veía los dibujitos del piratita con sombrero de paja. Parecía que ambos habían encontrado diferentes tipos de fortaleza -Creo que eres un poco edgy, colega.- acotó, mientras veía como nuevamente obtenía premio tras premio con sus grandes dotes para identificar cuándo y de qué manera caían las monedas de la máquina.
En cuanto él terminó sus sentencias y el chico aprovechaba ese ritual que había adquirido, mantenía aún el ojo izquierdo cerrado, como si aquella orientación fuese mucho más poderosa que la diestra. Otra vez, destellos de colores innumerables, distintos, esta vez resonaban con mucha más intensidad, ¿Acaso las palabras de Jin le estaban ayudando? Muchísimo, el sujeto no se imaginaba cuanto -Entiendo a lo que te refieres.- seguía mirando los carruseles luminosos mientras que, a su lado, nuevamente el tintineo de las moneditas se hacía presente debido a que el alto compañero de espada afirmaba, una y otra vez, "que Owen era distinto y que había cambiado" -Claro que he cambiado, Jin. Tú también lo has hecho.- no se sentía amedrentado por sus palabras, de hecho, era curioso cómo, las mismas, estaban provocando el sentido opuesto: Fortalecían la idea contrariada que Jin había fabricado sobre la fortaleza y que resultó tan distinta en el pelirrojo -Cuando salí de los Blues, aquella vez en Samba,- hablaba con complicidad, mientras pudo sentir un destello rosado, conocido, pero quería aprovechar la conversación para ver si era capaz de seguir el hilo de sus ideas mientras detectaba los colores que apagaban un poco el foco de visión -tenía un pánico atroz por que le pasara algo, sigo teniéndolo.- bajó la mirada, colocando la mano derecha sobre la maquinita y bajando la palanca en el insante que un "Tic-Tac" se hizo presente en el aparato delante de él -Pero si he llegado tan lejos, Jin,- volteó para verle, pudiendo ver cómo otra vez la maquinita acertaba con números más leves, otorgándole un premio escueto, pero premio al fin -es gracias al amor que siento por ella.- miró hacia abajo, se distrajo un poco, haciendo que las siluetas desaparecieran. Cada vez se mantenían más rato -Si me quedaba en Isla Del Karate o si hubiese salido sin oficio ni beneficio como me estuve manejando hasta hace tiempo, habría muerto hace tiempo y porque si. No sé, asesinado por un sujeto como tú,- empezaba a contar con los dedos, cerrando el puño y abriendo el pulgar -vendiendo droga como lo hacía,- el índice -reventado a golpes por un Marine,- el del medio -a balazos,- el anular -o simplemente mandado a matar. Pero, ¿Sabes algo, rey?- sonrió, con simpatía, manteniendo ese ojo izquierdo cerrado -Ella da razones para que, si voy a morir, sea por algo. Mi sueño es cambiar de este mundo terrible que me tocó vivir. Ella tiene el poder de cambiar las cosas sin siquiera usar la fuerza bruta, ¿Me explico?-.
Buscaba compartir su anhelo, ese deseo que Owen proyectaba tan fuerte en la chica que quería -Tú has encontrado la fortaleza en la falta de debilidades. A mi mi máxima debilidad me vuelve fuerte tío, muy fuerte. Hace no demasiado...- desvio su mirada, incómodo -...casi me matan, un tío extraño junto a Marines y otros piratas. Ella estaba ahí, saqué fuerzas que no tenía para salvarle, ¿Acaso eso no es fortaleza, colega?- y las moneditas, rebotando en sus zapatillas, se detuvieron, frunciendo el ceño para delimitar "qué era la fuerza verdadera".
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-Hablo- , Narro , -Pienso-
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