Un prisionero justo [AV. T2] [Presente Abs.]
#35
El cuerpo de Etsuki se tensó de pronto, como si un hilo invisible le hubiera atravesado los músculos, y Sigrid lo notó antes de entenderlo. La firmeza en la mirada de la muchacha se quebró apenas un segundo, su respiración se volvió irregular, y el peso de su alabarda cedió lo suficiente para que el acero de ambas dejara de chocar. La vikinga parpadeó confundida, girando la cabeza lo justo para ver a Enji a unos pasos, con esa sonrisa incómoda que siempre parecía esconder algo, comprendiendo al instante que el sargento había intervenido con su maldita Akuma no Mi.
 
No fue victoria lo que sintió. Fue un vacío extraño, como si la pelea hubiera perdido sentido de golpe. Etsuki cayó de rodillas, luego de costado, el veneno haciendo su trabajo junto con los cortes que ambas se habían dado, y Sigrid apretó los dientes con fuerza, bajando su alabarda de inmediato. Aquello no era un triunfo honorable era una necesidad amarga que no le gustaba para nada. —Ero-Gunso— murmuró entre dientes, sin mirarlo siquiera, porque sabía que si lo hacía le gritaría. Se agachó junto a Etsuki, comprobando su pulso con sus manos enormes, pero sorprendentemente cuidadosas. Seguía viva y eso estaba bien, tenía que seguir viva. —No te mueras, tonta— añadió en voz baja, casi como una hermana mayor regañando, mientras arrancaba un trozo de tela para improvisar presión sobre una herida.
 
Por un momento, la imagen de la División 93 cruzó su mente, Juan gritando órdenes, Akira trepado en árboles, Enji metiéndose en problemas, todos avanzando como podían, creyendo en algo que quizá ni entendían del todo. Sigrid sintió un nudo en la garganta, no quería más marines caídos por ideales que se chocaban como olas contra roca. —Esto no termina así— dijo al fin, levantando la mirada hacia Enji y los demás, seria por primera vez en mucho tiempo. —La llevaremos al Ala médica. Responderá por lo que hizo, sí, pero viva, todos deben volver vivos— La vikinga esposó y cargó a Etsuki con cuidado, como si fuera una niña dormida en lugar de una enemiga hace segundos, y comenzó a caminar, pesada pero firme, con el casco reflejando la luz entre los árboles. Su sonrisa no volvió; solo quedó una determinación silenciosa, la de alguien que aún cree en la justicia, incluso cuando duele aplicarla.
 
Sigrid dejó escapar el aire despacio, apoyando la base de su alabarda contra el suelo húmedo mientras el silencio comenzaba a caer sobre el campo como una manta pesada. La adrenalina seguía vibrándole en los brazos, pero ya no había choque de acero ni gritos; solo el murmullo del viento y los cuerpos rendidos de quienes, hacía apenas minutos, defendían su propia idea de justicia. Miró primero a Megumi, que había bajado las armas con la mirada vacía; luego a Takako, que tarde o temprano caería ante la piel dura de Juan; y por último a Tamiel, inmóvil por el veneno de Enji. La vikinga cerró los ojos un segundo, tragándose el orgullo y la rabia mezclados, porque en su pecho lo que sentía no era victoria, sino cansancio.
 
—Douglas escapó, no tenemos nada más que hacer aquí.— dijo al fin, con esa voz suya grande y firme que aun así cargaba un dejo de tristeza. No era cobardía, era disciplina, un marine no pelea por pelear, pelea para cumplir el deber, y el objetivo ya no estaba allí. Sigrid giró el rostro hacia sus compañeros de la División 93, buscando sus ojos uno por uno, como asegurándose de que todos seguían enteros. —Amarren a los que siguen vivos como hizo Akira, revisen heridas, luego me encargaré de tratarlos y nadie remate a nadie, por favor— comentó, más suave, porque no quería otra muerte inútil cargando sobre sus hombros.

Cosas Vikingas
[Imagen: Ndhw6vS.jpeg]
  Responder


Mensajes en este tema
RE: Un prisionero justo [AV. T2] [Presente Abs.] - por Sigrid Birkisson - 21-02-2026, 05:52 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)