21-02-2026, 07:29 PM
El hombre elevó la mirada, viendo a Tezca directamente a los ojos, manteniendo su media sonrisa. —Vaya, qué lástima. Jin es muy afortunado de poder disfrutarle entonces. — Descruzó sus manos, descendiendo una de ellas bajo el escritorio, retirando una tarjeta de presentación que estiró sobre la mesa, empujándola hasta el final de la mesa hasta donde estaba el rubio menor. —Aquí tiene mi contacto. Estaré atento a su trabajo. Estoy seguro de que hará algo excelente, señor Norova. Es un placer contar con sus servicios. — Retrocedió su espalda hasta alcanzar su sillón, mirando fijamente a Tezca un poco más, descendiendo la mirada, y volviendo a ascenderla lentamente. —Puede retirarse pero... En cuanto a Jin... — Sus ojos se volvieron al pelinegro, quien no se había movido de la posición. —Tendrá que dejarlo aquí un momento. Hay algo que tenemos que atender en privado. — Se puso en pie, caminando ahora hasta Tezca, elevando su mano hasta el mentón. La altura del hombre, añadiendo su musculatura, lo hacían claramente mucho más grande de lo previsto. Perfectamente podría alcanzar los dos metros, incluso un poco más. Su dedo índice se posicionó en el mentón de Tezca con una sonrisa maliciosa. —Si cambia de opinión, me encantará verlo en alguna cama.
Lo soltó, despacio, elevando ahora la mirada en Jin, quien no había cambiado de expresión, aunque en sus espaldas los puños se apretaban con firmeza, tensando los músculos que no se apreciaban gracias al traje con el que estaba vestido. —Ahora, retírese, solo será un momento.
Y, sin embargo, la negativa lo tomó por sorpresa. Arqueó una ceja, observando al joven. Miró a Jin de reojo, quien se mantuvo silencioso antes de regresar la mirada a Tezca. Le estaba comenzando a molestar su desobediencia. —Viejo. — La mano de Raigo había frenado apenas segundos de encontrarse estrangulando a Tezca, solo a milímetros de él. —Creo que Norova tiene razón. Él es mi guardian, soy su jefe y prefiero mantener la conversación cuando... no haya testigos. — La mano de Raigo descendió lentamente, observando su ventana. Ciertamente era tarde. —Además, estoy seguro de que no querrá que la mujer escape.
Raigo inhaló el aire en sus pulmones y exhaló, caminando hasta la ventana con calma. —Está bien, los dos podéis iros. Ya hablaremos más adelante, Jin.
Miró a Tezca, acercándose a él y le hizo una señal con una sacudida con su cabeza para que lo siguiera antes de dar la orden. —Vámonos, Norova. — Salir de allí también era un desafío como ninguno. Miradas fijas sobre ellos, la sensación de que, incluso después de despedirse de Raigo, todavía tenían las miradas sobre ellos. El estado de alerta de Jin estaba por las nubes. Ni siquiera el tabaco, que había vuelto a encender, parecía calmarlo. Lo bueno es que todo salió mejor de lo que esperaba, Tezca había soportado bien la presión... Solo quería regresar, descansar... Y de hecho no lo miró, no le habló en ningún momento mientras regresaban a la casa que previamente habían abandonado. Situación tan tensa no la había padecido nunca. Normalmente sabía controlarse mejor, y más delante de Raigo, también estaba molesto por la humillación de ser golpeado frente al hombre que tanto apreciaba... Pero mejor él que Tezca, sin duda.
Al fin, hogar dulce hogar. Hasta que la llave no hizo el giro y no sonó el “clic” de la puerta tras cerrarse, asegurándola de nuevo con llave y cadena, no pudo sentir el alivio inundarlo. Elevó su mano sobre su cabeza, habiendo dejado entrar primero a tezca. El sudor de la tensión, la adrenalina, el estrés, de repente ahora parecía todo caerle encima.
Se sentía agotado mentalmente. Su espalda estaba apoyada en la puerta principal, sus manos temblando por toda la situación que le había dado hasta entonces. Estaba tratando de aclarar sus pensamientos. Ni siquiera podía moverse, su cuerpo completo ahora temblaba por todo lo que había tenido que soportar por dentro y, sin embargo, incluso bajo esa tensión de adrenalina, buscó la mirada de Tezca, sin saber si estaba mejor, si se había adelantado o solo lo observaba. Por encima de él, ahora, por increíble que pareciera, su preocupación fue dirigida al rubio frente a él.
Lo soltó, despacio, elevando ahora la mirada en Jin, quien no había cambiado de expresión, aunque en sus espaldas los puños se apretaban con firmeza, tensando los músculos que no se apreciaban gracias al traje con el que estaba vestido. —Ahora, retírese, solo será un momento.
Y, sin embargo, la negativa lo tomó por sorpresa. Arqueó una ceja, observando al joven. Miró a Jin de reojo, quien se mantuvo silencioso antes de regresar la mirada a Tezca. Le estaba comenzando a molestar su desobediencia. —Viejo. — La mano de Raigo había frenado apenas segundos de encontrarse estrangulando a Tezca, solo a milímetros de él. —Creo que Norova tiene razón. Él es mi guardian, soy su jefe y prefiero mantener la conversación cuando... no haya testigos. — La mano de Raigo descendió lentamente, observando su ventana. Ciertamente era tarde. —Además, estoy seguro de que no querrá que la mujer escape.
Raigo inhaló el aire en sus pulmones y exhaló, caminando hasta la ventana con calma. —Está bien, los dos podéis iros. Ya hablaremos más adelante, Jin.

—Claro.
Miró a Tezca, acercándose a él y le hizo una señal con una sacudida con su cabeza para que lo siguiera antes de dar la orden. —Vámonos, Norova. — Salir de allí también era un desafío como ninguno. Miradas fijas sobre ellos, la sensación de que, incluso después de despedirse de Raigo, todavía tenían las miradas sobre ellos. El estado de alerta de Jin estaba por las nubes. Ni siquiera el tabaco, que había vuelto a encender, parecía calmarlo. Lo bueno es que todo salió mejor de lo que esperaba, Tezca había soportado bien la presión... Solo quería regresar, descansar... Y de hecho no lo miró, no le habló en ningún momento mientras regresaban a la casa que previamente habían abandonado. Situación tan tensa no la había padecido nunca. Normalmente sabía controlarse mejor, y más delante de Raigo, también estaba molesto por la humillación de ser golpeado frente al hombre que tanto apreciaba... Pero mejor él que Tezca, sin duda.
[***]
Al fin, hogar dulce hogar. Hasta que la llave no hizo el giro y no sonó el “clic” de la puerta tras cerrarse, asegurándola de nuevo con llave y cadena, no pudo sentir el alivio inundarlo. Elevó su mano sobre su cabeza, habiendo dejado entrar primero a tezca. El sudor de la tensión, la adrenalina, el estrés, de repente ahora parecía todo caerle encima.

—Al fin...
Se sentía agotado mentalmente. Su espalda estaba apoyada en la puerta principal, sus manos temblando por toda la situación que le había dado hasta entonces. Estaba tratando de aclarar sus pensamientos. Ni siquiera podía moverse, su cuerpo completo ahora temblaba por todo lo que había tenido que soportar por dentro y, sin embargo, incluso bajo esa tensión de adrenalina, buscó la mirada de Tezca, sin saber si estaba mejor, si se había adelantado o solo lo observaba. Por encima de él, ahora, por increíble que pareciera, su preocupación fue dirigida al rubio frente a él.

—¿Estás bien, Tezca?
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
