Para Owen empezaba a resultar un poco más complejo recolectar las moneditas que, a diferencia del mafioso que guardaba en un saquito contenedor, las del muchacho se apilaban en forma de montañas, generando que los más ludópatas babearan sin cesar ni un solo segundo. La habilidad del alto sujeto no muy lejos de él con las maquinitas demostraba una destreza sin igual, una que el chico desconocía que podía tenerse con elementos que, desde que él tenía uso de razón, simplemente jugaban con la probabilidad.
En el instante que le escuchaba y utilizaba a su madre como anzuelo, nuevamente, antes de colocar una nueva monedita, Owen desvió la mirada casi al instante -...- ahora sí se sacó de quicio, había perdido el norte, detuvo la mano justo en el instante que estaba por introducirse en la rendija y, peor todavía, todas esas emociones que estaba empezando a presenciar y sentir por todos lados había desaparecido casi que por completo. Su ceño se frunció, mientras que Jin seguía y seguía provocándolo, casi como si buscase deliberadamente desconcentrarle para que el objetivo de localizar a Sohem y su aura fallase, ya que el mafioso demostró que la obtención de medio millón de berrys, ciertamente, sería muy fácil con aquellas maquinitas.
Él empezó a cuestionarlo todo como si supiese, y la paciencia del pelirrojo, que resultaba ser algo mecha corta, empezó a cortarse. Empezó a esconder su rostro, a fruncir el ceño, a apretar los dientes y encorvar un poco la espalda a cada declaración y sentencia. Primero comenzó a cuestionar una religión de la cual Jin desconoce por completo sobre Gwen, ¿O acaso él sabía algo más que nunca había dicho? Luego, los sentimientos de Owen que habían sido claros desde el principio: Mi fortaleza es distinta a la tuya. Y ahora, para máximo remate, osaba mencionar a su madre y el cómo todo esto se gestó desde un principio, "¿Qué es lo que crees que ella pueda cambiar sola", "La fuerza que presumes es la que puede matarme", "¿Cómo habría terminado todo si ellos hubiesen ido mejor preparados?". Cada palabra que el mafioso decía, ahora sí, generaba una provocación en el pelirrojo en el cual nacía un sentimiento de hostilidad que crecía más y más.
Podía sentirse la fuerte rabia del muchacho que ni siquiera había terminado de introducir la monedita adentro del hueco. Su brazo izquierdo, totalmente enyesado, flotaba a su lado. Había esperado que terminase de hablar para poder encararlo de una santísima vez, porque parecía no entender nada de lo que le estaba diciendo en un primer lugar. Al insultarlo, ni le miró, ocultando esos ojos celeste brillante en la sombra de sus cabellos para aprovechar aquel banquito diseñado a propósito para que fuese sumamente cómodo y que el ludópata pueda estar horas eternas sentado en la máquina.
Volteó, soltando la moneda para introducirla en la máquina y bajar la palanca para accionarla sin siquiera prestar atención a lo que iba a salir. Ahora sí estaba enfadado -Primero, te pones a hablar de un cojón de cosas que ni puto sabes.- estaba enfadado, mucho, la primera vez que estaba tan enojado -Te pones a cuestionar si yo quiero o no quiero dar mi vida por esa chica, ¿Qué mierda te importa, imbécil?- había tenido varios minutos de paciencia en su sermoneo, pero el pelirrojo, ahora si, había sacado los dientes -Te pones a cuestionar la fe, de un idealismo, de un bla, bla, bla.- a cada "bla" se mostraba sumamente prepotente y desafiante, juntando todos los dedos a excepción del gordo para "imitar una boca que se abre y se cierra" mientras movía su cabeza hacia la izquierda y la derecha. Su aura se estaba impacientando, agitando, incomodando y avivando solamente por culpa de sus palabras -Y ahora, pedazo de putísimo anormal, ¿Se te ocurre mencionar a mi madre, que la ̵̘̩̣͌̏͊͆͜͠P̵̧͙̯̋̑̍͊͜͝Ů̷̧͕͍̦̄T̵̗̈͛̈́͘Ạ̷̠̦͈͑̍̚ se levantó del asiento, emitiendo un fuerte pulso de su presencia sin siquiera poder controlarlo -Ú̶̙̇̈́̇͆N̸̦͓̐ͅĨ̴̥͘C̵̡͈̪̪͝Ą̷̛̯͓̭̔́͜ ̵̨̗̦̏͋͜R̴͉͚͈̩̄͌̔̑̈́A̸̳̯͎͌̕͠Ż̶̨̬̘̂̋Ó̷̻͈̋͆͒̚Ṇ̴͔͒̈- se levantó de su silla, encarándolo, con mucha violencia -POR LA QUE ESTOY EN ESTE PUTÍSIMO CASINO ES PORQUE ME HICISTE SUBIRME A ESE P̷̪̽Û̸͙T̵̽͜O̴͇͝- señaló con la derecha hacia afuera, otra vez, disparando el pulso de su presencia -BARCO LLENO DE ANORMALES,- las personas a diez metros a la redonda, comenzarían a incomodarse con la propia existencia de un Owen desatado y verdaderamente entrado en cólera -CUANDO PODRÍA HABERME QUEDADO CON GWEN, FORMANDO LA FAMILIA QUE NUNCA PUDE TENER,- su paso se había acercando más y más hacia Jin, casi acortando la distancia hasta quedar cara a cara así él estuviese sentado -¿ES POR TU MALDITA Y GILIPOLLEZCA C̷͔̔U̷͓̾L̴̃ͅP̵͇̄A̸̪̅?- muchos de los presentes que sentían la ferocidad de las palabras del pelirrojo no podían aguantar su presencia, empezando a generar su círculo a su alrededor de individuos que se mostraban expectantes pero paralizados con su presencia, asustados, dejando esa mirada asesina y provocativa llena de envidia por tener "la suerte" que ambos estaban teniendo con sus tiradas a un pavor sin control.
Debido a la imposibilidad de moverse, una incomodidad tan gigantesca que hasta había silenciado a buena parte de los presentes a diez metros a la redonda, varios de los vasitos llenos de berrys que sostenían muchos colapsaban hacia el suelo y caían su contenido, haciendo que repiquetee cada monedita. Nadie osaba acercarse a la interacción que el pelirrojo estaba teniendo allí y que había fuertemente acaparado y llamado la atención de los presentes. Su pecho se inflaba y desinflaba sin control, con unas ganas atroces de reventar a golpes al sujeto que yacía delante suyo y que, objetivamente y de manera cierta, había sido el iniciador de todo lo que estaba aconteciendo en la vida de Owen desde que abandonó Isla del Karate -...- le miró fijamente, con un deseo atroz de arrancarle la cabeza de cuajo, pero se limitó a ir hacia atrás y volverse a sentar. Enfocó sus orbes celestes llenos de ira en los carruseles de la maquinita, su tirada había dado solamente cien berrys -Espero que insultándote así me dejes en paz. No vuelvas- volteó a verle, envuelto en ira -a sermonearme nunca más, y muchísimo menos con la puta razón por la cual casi me muero hace meses en aquella isla y que encontré a Gwen a punto de ser aplastada por escombros. O cuando casi nos matan varios Marines y cazarrecompensas cuando nos topamos contigo. Eres el origen de- señaló su brazo enyesado -este brazo quebrado. He intentado ser paciente, he intentado no querer hacerte la cicatriz de la frente más grande de lo que es,- y ahora, lo desafió por completo, mostrándose verdaderamente enrrabiado -pero te estás ganando a pulso que lo haga.-.
En el instante que le escuchaba y utilizaba a su madre como anzuelo, nuevamente, antes de colocar una nueva monedita, Owen desvió la mirada casi al instante -...- ahora sí se sacó de quicio, había perdido el norte, detuvo la mano justo en el instante que estaba por introducirse en la rendija y, peor todavía, todas esas emociones que estaba empezando a presenciar y sentir por todos lados había desaparecido casi que por completo. Su ceño se frunció, mientras que Jin seguía y seguía provocándolo, casi como si buscase deliberadamente desconcentrarle para que el objetivo de localizar a Sohem y su aura fallase, ya que el mafioso demostró que la obtención de medio millón de berrys, ciertamente, sería muy fácil con aquellas maquinitas.
Él empezó a cuestionarlo todo como si supiese, y la paciencia del pelirrojo, que resultaba ser algo mecha corta, empezó a cortarse. Empezó a esconder su rostro, a fruncir el ceño, a apretar los dientes y encorvar un poco la espalda a cada declaración y sentencia. Primero comenzó a cuestionar una religión de la cual Jin desconoce por completo sobre Gwen, ¿O acaso él sabía algo más que nunca había dicho? Luego, los sentimientos de Owen que habían sido claros desde el principio: Mi fortaleza es distinta a la tuya. Y ahora, para máximo remate, osaba mencionar a su madre y el cómo todo esto se gestó desde un principio, "¿Qué es lo que crees que ella pueda cambiar sola", "La fuerza que presumes es la que puede matarme", "¿Cómo habría terminado todo si ellos hubiesen ido mejor preparados?". Cada palabra que el mafioso decía, ahora sí, generaba una provocación en el pelirrojo en el cual nacía un sentimiento de hostilidad que crecía más y más.
Porque parecía que Jin Onizuka no tenía memoria.
![[Imagen: cqagFku.png]](https://i.imgur.com/cqagFku.png)
-Escúchame una cosita, putísimo gilipollas.-
Podía sentirse la fuerte rabia del muchacho que ni siquiera había terminado de introducir la monedita adentro del hueco. Su brazo izquierdo, totalmente enyesado, flotaba a su lado. Había esperado que terminase de hablar para poder encararlo de una santísima vez, porque parecía no entender nada de lo que le estaba diciendo en un primer lugar. Al insultarlo, ni le miró, ocultando esos ojos celeste brillante en la sombra de sus cabellos para aprovechar aquel banquito diseñado a propósito para que fuese sumamente cómodo y que el ludópata pueda estar horas eternas sentado en la máquina.
Volteó, soltando la moneda para introducirla en la máquina y bajar la palanca para accionarla sin siquiera prestar atención a lo que iba a salir. Ahora sí estaba enfadado -Primero, te pones a hablar de un cojón de cosas que ni puto sabes.- estaba enfadado, mucho, la primera vez que estaba tan enojado -Te pones a cuestionar si yo quiero o no quiero dar mi vida por esa chica, ¿Qué mierda te importa, imbécil?- había tenido varios minutos de paciencia en su sermoneo, pero el pelirrojo, ahora si, había sacado los dientes -Te pones a cuestionar la fe, de un idealismo, de un bla, bla, bla.- a cada "bla" se mostraba sumamente prepotente y desafiante, juntando todos los dedos a excepción del gordo para "imitar una boca que se abre y se cierra" mientras movía su cabeza hacia la izquierda y la derecha. Su aura se estaba impacientando, agitando, incomodando y avivando solamente por culpa de sus palabras -Y ahora, pedazo de putísimo anormal, ¿Se te ocurre mencionar a mi madre, que la ̵̘̩̣͌̏͊͆͜͠P̵̧͙̯̋̑̍͊͜͝Ů̷̧͕͍̦̄T̵̗̈͛̈́͘Ạ̷̠̦͈͑̍̚ se levantó del asiento, emitiendo un fuerte pulso de su presencia sin siquiera poder controlarlo -Ú̶̙̇̈́̇͆N̸̦͓̐ͅĨ̴̥͘C̵̡͈̪̪͝Ą̷̛̯͓̭̔́͜ ̵̨̗̦̏͋͜R̴͉͚͈̩̄͌̔̑̈́A̸̳̯͎͌̕͠Ż̶̨̬̘̂̋Ó̷̻͈̋͆͒̚Ṇ̴͔͒̈- se levantó de su silla, encarándolo, con mucha violencia -POR LA QUE ESTOY EN ESTE PUTÍSIMO CASINO ES PORQUE ME HICISTE SUBIRME A ESE P̷̪̽Û̸͙T̵̽͜O̴͇͝- señaló con la derecha hacia afuera, otra vez, disparando el pulso de su presencia -BARCO LLENO DE ANORMALES,- las personas a diez metros a la redonda, comenzarían a incomodarse con la propia existencia de un Owen desatado y verdaderamente entrado en cólera -CUANDO PODRÍA HABERME QUEDADO CON GWEN, FORMANDO LA FAMILIA QUE NUNCA PUDE TENER,- su paso se había acercando más y más hacia Jin, casi acortando la distancia hasta quedar cara a cara así él estuviese sentado -¿ES POR TU MALDITA Y GILIPOLLEZCA C̷͔̔U̷͓̾L̴̃ͅP̵͇̄A̸̪̅?- muchos de los presentes que sentían la ferocidad de las palabras del pelirrojo no podían aguantar su presencia, empezando a generar su círculo a su alrededor de individuos que se mostraban expectantes pero paralizados con su presencia, asustados, dejando esa mirada asesina y provocativa llena de envidia por tener "la suerte" que ambos estaban teniendo con sus tiradas a un pavor sin control.
![[Imagen: Ts8bHN9.png]](https://i.imgur.com/Ts8bHN9.png)
-¿Sabes cuál es mi único error, subnormal? ¿Lo sabes? Haberme topado contigo. Eso SÍ que fue un putísimo error.-
Debido a la imposibilidad de moverse, una incomodidad tan gigantesca que hasta había silenciado a buena parte de los presentes a diez metros a la redonda, varios de los vasitos llenos de berrys que sostenían muchos colapsaban hacia el suelo y caían su contenido, haciendo que repiquetee cada monedita. Nadie osaba acercarse a la interacción que el pelirrojo estaba teniendo allí y que había fuertemente acaparado y llamado la atención de los presentes. Su pecho se inflaba y desinflaba sin control, con unas ganas atroces de reventar a golpes al sujeto que yacía delante suyo y que, objetivamente y de manera cierta, había sido el iniciador de todo lo que estaba aconteciendo en la vida de Owen desde que abandonó Isla del Karate -...- le miró fijamente, con un deseo atroz de arrancarle la cabeza de cuajo, pero se limitó a ir hacia atrás y volverse a sentar. Enfocó sus orbes celestes llenos de ira en los carruseles de la maquinita, su tirada había dado solamente cien berrys -Espero que insultándote así me dejes en paz. No vuelvas- volteó a verle, envuelto en ira -a sermonearme nunca más, y muchísimo menos con la puta razón por la cual casi me muero hace meses en aquella isla y que encontré a Gwen a punto de ser aplastada por escombros. O cuando casi nos matan varios Marines y cazarrecompensas cuando nos topamos contigo. Eres el origen de- señaló su brazo enyesado -este brazo quebrado. He intentado ser paciente, he intentado no querer hacerte la cicatriz de la frente más grande de lo que es,- y ahora, lo desafió por completo, mostrándose verdaderamente enrrabiado -pero te estás ganando a pulso que lo haga.-.
Defuse the bomb:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
![[Imagen: Fusaneitor.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Fusaneitor.gif)
