22-02-2026, 01:07 AM
Observó su reacción interés, no era el primer mink que interactuaba, no obstante, era el primero con el que podía hablar con tanta soltura y tocar sin miedo, recordando como en el pasado solían vigilar las interacciones de los esclavos, volviéndolo casi imposible de formar amistades y haciendo un puño, recorrió donde le faltaba su dedo meñique, habiéndose convertido en un pequeño recordatorio que no debía de mostrarse amables con todos, pero aun así, Seraphine no podía parecer controlarse, siendo ahora libre, quería hacer cuantos amigos pudiese y sonrió, mirándolo directo a los ojos, tener a Moja como amigo no sonaba tan mal.
Le costó un poco apartar su mano de aquella zona; sin duda, se sentía suavecito, y miró sus dedos con interés, sintiendo algo de envidia. ¿Cómo se sentiría la piel humana para él? No pudo evitar pensar que quizás fuese algo reptiliana, escamosa o a saber, estirando su brazo, recorrió este con la yema de sus dedos, grabando la diferencia en su mente. —¿Cómo se siente mi piel para ti?— Ladeó la cabeza con interés; el moverse le dolía un poco, pero con el pasar de los minutos, se volvía más un ardor molesto y placentero al mismo tiempo le parecía curioso que, con su tacto algo menguado, fuese el pelaje de Moja lo que más podía sentir.
Le sacó la lengua.
—Serás más pesado que yo— Colocó sus manos sobre la cintura. —Pero sigo siendo la más alta.
Sonrió, casi sintiéndose como una cría al hacer aquella comparación; no obstante, algo existía en sus casi cuatro metros de los cuales se sentía orgullosa, sintiendo que era, quizás, una de sus cualidades más interesantes, por no decir casi únicas, pero mientras más se veía a sí misma en el espejo, mientras más tiempo se desarrollaba como persona, encontrándose a sí misma, estaba encontrando más lados que le gustaban de sí misma y los que no, costándole un poco el pensar que eran suyos.
Y cuando le corrigió el rumbo, la de cabellos largos no pudo evitar sonrojarse hasta las orejas, rechinando con sus dientes; sin duda, el sentido de la orientación no era su fuerza. —Recomendación para la próxima vez, ponerme correa— Pensó que debía de ser una imagen un tanto curiosa al ver una gigante siendo arrastrada por alguien más bajo; sin embargo, aquello le arrancó una pequeña risa y, por unos instantes, aquella reacción se cortó cuando sintió uno de los dientes rozarse contra su dedo y, por consecuencia, los labios.
Sonrojándose, apartó la mirada; no tuvo para nada en cuenta aquello.
Asintió y antes de darse cuenta de lo que hacía, el cuerpo de la skypean se movió sola, sin importarle que nadie más le viese, un simple paso de baile, se volvió otro, un pequeño giro por aquí para allá, manteniendo una sonrisa de pura alegría, olvidándose por completo del mundo que la rodeaba, habiéndose olvidado por completo que esa pasión por el baile fue la que le condenó, siendo la voz de Moja que la devolvió al presente de golpe, frenando con elegancia antes de impactar contra el menor y con tranquilidad, extendió su brazo hacia el pelinegro.
—¿Qué es lo primero que te gustaría hacer en el festival?
Le costó un poco apartar su mano de aquella zona; sin duda, se sentía suavecito, y miró sus dedos con interés, sintiendo algo de envidia. ¿Cómo se sentiría la piel humana para él? No pudo evitar pensar que quizás fuese algo reptiliana, escamosa o a saber, estirando su brazo, recorrió este con la yema de sus dedos, grabando la diferencia en su mente. —¿Cómo se siente mi piel para ti?— Ladeó la cabeza con interés; el moverse le dolía un poco, pero con el pasar de los minutos, se volvía más un ardor molesto y placentero al mismo tiempo le parecía curioso que, con su tacto algo menguado, fuese el pelaje de Moja lo que más podía sentir.
Le sacó la lengua.
—Serás más pesado que yo— Colocó sus manos sobre la cintura. —Pero sigo siendo la más alta.
Sonrió, casi sintiéndose como una cría al hacer aquella comparación; no obstante, algo existía en sus casi cuatro metros de los cuales se sentía orgullosa, sintiendo que era, quizás, una de sus cualidades más interesantes, por no decir casi únicas, pero mientras más se veía a sí misma en el espejo, mientras más tiempo se desarrollaba como persona, encontrándose a sí misma, estaba encontrando más lados que le gustaban de sí misma y los que no, costándole un poco el pensar que eran suyos.
Y cuando le corrigió el rumbo, la de cabellos largos no pudo evitar sonrojarse hasta las orejas, rechinando con sus dientes; sin duda, el sentido de la orientación no era su fuerza. —Recomendación para la próxima vez, ponerme correa— Pensó que debía de ser una imagen un tanto curiosa al ver una gigante siendo arrastrada por alguien más bajo; sin embargo, aquello le arrancó una pequeña risa y, por unos instantes, aquella reacción se cortó cuando sintió uno de los dientes rozarse contra su dedo y, por consecuencia, los labios.
Sonrojándose, apartó la mirada; no tuvo para nada en cuenta aquello.
Asintió y antes de darse cuenta de lo que hacía, el cuerpo de la skypean se movió sola, sin importarle que nadie más le viese, un simple paso de baile, se volvió otro, un pequeño giro por aquí para allá, manteniendo una sonrisa de pura alegría, olvidándose por completo del mundo que la rodeaba, habiéndose olvidado por completo que esa pasión por el baile fue la que le condenó, siendo la voz de Moja que la devolvió al presente de golpe, frenando con elegancia antes de impactar contra el menor y con tranquilidad, extendió su brazo hacia el pelinegro.
—¿Qué es lo primero que te gustaría hacer en el festival?
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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