[Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku)
#32
—¿A qué le tienes tanto miedo, Owen?

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-A muchas cosas, pero a ti no te temo.-

Jin parecía tener un poder total y completamente sobrenatural. Mientras que muchos de los presentes simplemente se quedaron mirando el espectáculo que hacía el pelirrojo, atónitos, el mafioso ni se le movió un cabello. ¿Acaso él tenía algún poder especial, como le ocurre al pelirrojo? Se sintió repentinamente cansado, como quien se queja a viva voz de algo y la mente pierde el ruido. Parpadeó varias veces como quien le baja la tensión luego de la fuerte confrontación, sentándose pesadamente en la silla. Su vista se nubló momentáneamente, pero el pecho empezó a dejar de sentirse pesado y con aquel nudo en la garganta que cargaba prácticamente desde que había salido de Samba, en el South Blue. Las voces de todos los presentes empezó a mitigarse, el tono de voz del mafioso que el chico conocía perfectamente se difuminaba, las palabras en su cabeza empezaban a sonar "—Te la estoy dando porque tú mismo me la has preguntado. Justamente a eso me... estaba refiriendo. Ahora solo estás haciendo el ridículo. Si no te gusta, abandona y vuelve a" y un eco feroz invadía todo su entorno. Empezó a sentarse fuertemente tranquilo, extraño. Era como si haber hecho aquel descargo hubiese provocado una tranquilidad inenarrable, como quien se quita una mochila que lleva meses cargando y finalmente puede reposar.

A su lado, Jin había logrado volver a acertar los números del carrusel, pero Owen no lo escuchaba. Cuando volteó a verle, su vista se había opacado, oscurecido, pero el mafioso irradiaba oscuridad granate. No estaba cerrando uno de sus ojos para concentrarse, pero tampoco era capaz de pensar en absolutamente nada, ni tampoco lo deseaba. Un pitido invadió su cabeza -¿Qué...está pasando?- veía los labios de Jin moverse, pero no podía prestarle atención a sus palabras por culpa del silbato en los tímpanos. Empezó a sentirse...nervioso por la novedad: Su respiración había cambiado ligeramente. Empezó a sentir las tensiones de sus músculos, al igual que su cuello tensado producto la amenaza que había realizado al de ojos celeste-grisáceo cerca de él. Desviaba su mirada hacia la izquierda y hacia la derecha, cientos de colores y formas.

La voz Jin empezó a amplificarse, una y otra vez, como si fuese un eco invertido que le llamaba a despertar -¡!- parpadeó muchas veces, esta vez sí que no se había confundido -Espera.- levantó la palma derecha, estirando el brazo para detenerle mientras su mirada, perdida, parecía querer escuchar algo: El sonidito de la maquinita a su lado. Levantó el dedo índice -Espera...- y, sosteniendo el mamotreto que tenía por brazo izquierdo, cerró los ojos. No pensó en nada, y pudo ver otra vez: El Yakuza, granate humeante. De entre todas, a su derecha, pudo, automáticamente, ver dos rosadas chicle, a no demasiado lejos que ellos. Llevó su diestra hacia la palanca, la máquina carecía de colores, pero era fácilmente posible encontrarla con un manotazo al aire -Ahora.- y bajó la palanquita, saliendo una nueva combinación final: "Siete, Pirata con sombrero de Paja con un Siete, y Siete". Las monedas empezaron a brotar mientras la pila se volvía más y más grande pero, a diferencia de antes, las personas ya parecían haber abandonado las intenciones hostiles hacia ambos dos que no cesaban con sus ganancias. De hecho, podía sentir las emociones ajenas como propias mientras sus ojos se mantenían ocultos tal y como lo hacia Gwen -Nos tienen miedo.- acotó, haciendo que el repicar de las monedas mitigase un poco sus palabras al igual que los estruendosos colores y ruidos de la maquinita.

Ya había perdido total y completamente la cuenta de cuánto había obtenido en total, pero la montaña de monedas se había vuelto tan abrumadora que parecía ser suficiente, incluso, para obtener un poquito más adicional -Creo que es suficiente.- y, viendo que quien estaba a su lado todavía seguía completamente paralizado -Presta.- aprovechó para quitarle el saco que había tenido y que había cargado con una pila de Berrys suficientes. Acomodó sus brazos con su derecha para juntar los codos y encorvar las palmas hacia adentro, como quien pide limosna. Así, empezó a descargar aquel gran puñado de Berrys que había conseguido y que, aún, seguía completamente congelado en el lugar, ¿Acaso respiraba? Eso era secundario. No dudó en comenzar a guardar las monedas, ¡CHICK-SHIK!, el rechinar del metal era abrumador, eran demasiadas y se escurrían sin parar. Con la destreza de una mano, ciertamente, era muy difícil de maniobrar aquello hasta que tomó firmemente la parte superior -Qué increíble, colega.- comentó. Aún resultaba complicado, pero si mantenía la mente completamente en blanco y sin los ruidos habituales (Preocuparse por el estado de su compañera, de su integridad física, de su complejo de inferioridad al creerse menos) podía expandir su ser para poder sentir a otros, dejando de ser, y empezando a sentir -No puedo describirlo.- se levantó de su sillita. Dos auras rosas, MUY rosas, rosa chicle, una sentada al lado de la otra -Es el mismo color que vi sin querer hace un rato. Ese tiene que ser el Maestro.- ¿Porqué no le decía Sohem? No es que su nombre se le haya olvidado, pero, otra vez, había salido de forma tan natural que no lo pudo evitar.

Pero lo que más le iluminó su corazón, era ver los colores que se grabaría en sus retinas para siempre.

Rosa, un poquito más oscura, con un núcleo blanco y humeante.

Tanto Sohem como Gwen tenían auras sumamente parecidas en color, casi idénticas.

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-Puedo reconocer esa silueta a diez kilómetros a la redonda.-

Owen comenzó a aproximarse hacia aquellos dos rosados. Los rostros de las personas se habían mitigado y pasaban a ser manchones de colores. El pelirrojo los desviaba con su cuerpo como si estuviese en una discoteca perdido, extrañadísimo de todo lo nuevo que era capaz de ver de manera terriblemente borrosa y de forma intermitente. Los ruidos del casino, el sonido de arrastre de su saco, todo eran elementos distractores que no le permitían mantenerse pendiente lo suficiente. Los colores iban y venían, una y otra vez . La presencia del enmascarado, ahora pelirosa, se intensificó de repente y sin explicación -¡! ¿Qué hace?- haciendo que ese vaivén de color, ciertamente, se haya vuelto claro durante unos buenos segundos, pudiendo llegar hasta el encuentro.

Fue notable, pero esa reacción generó una emoción de sorpresa en Gwen, una que provoca un pequeño sobresalto interno, casi de vértigo -Puedo sentirla.- era una mesa de Póker, Owen y probablemente Jin habrían llamado la atención no solo por su aspecto, sino, por esos dos bolsones repletos de monedas que allí tenían. El pelirrojo, como siempre descuidado y acomplejado por su brazo izquierdo enyesado, se le caía uno que otro berry que era capturado por los más curiosos. La bolsa no daba más de sí. Sohem no traía su característico casco y su apariencia distaba años luz de como uno podría imaginarse lo que hay detrás del mismo. Estaban en el medio de algo, había cierta intensidad que el chico no podía explicar, pero casi que sin utilizar la capacidad de "ver sin ver", podía cortarse la tensión con un cuchillo.

[Imagen: 25d42f16ce26a13c23ce52dbdc23b2f1.jpg]
-¿Acaso...ella es capaz de verme? ¿Qué...pensará? ¿Le gustaré?-

Porque pese a tener un corazón férreo, seguía siendo un muchachito con muchas inseguridades.

Defuse the bomb:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3309 + 0 = 3309
Energia: 2521 + 0 = 2521
Espiritu: 447 + 9 = 456


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RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - por Owen Yang - 22-02-2026, 05:22 AM

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