22-02-2026, 05:08 PM
Solo cuando volvió a escucharlo se percató de que el rubio se había adelantado. Dejó escapar otro suspiro, cerrando los ojos. La tensión ahora hacía que la corbata le apretara el cuello. Elevó su mano, aflojándola en un nuevo intento de liberar estrés, dejando escapar un suspiro de cansancio.
Se interrumpió, viendo cómo la mano apretaba con tanta firmeza el vaso de agua que tenía entre sus manos. Retiró su mano de la corbata, ahora algo más aflojada. Seguía con algunos temblores, ahora viendo mejor el estado de su amado y qué tanto se había estado conteniendo hasta entonces. Lo sabía; Tezca no estaba bien, para nada. Dejó caer sus hombros, si él mismo no se calmaba, dudaba que consiguiera calmar al rubio. Pudo ver qué tanto se había esforzado, soportado y aguantado solo para salir de esa, cuando perfectamente pudo echarlo todo a perder. El vaso se rompió poco después y él se acercó, manteniendo sus zapatos que inicialmente iba a retirar en su entrada. Evitaría así los cristales.
Se acercó a él, queriendo ayudar. No acostumbraba a tomar una escoba y recogedor, pero allí se encontraba, tratando de ayudarlo hasta que lo escuchó. Elevó su mirada hasta el rubio, seguía conteniéndose, lo veía, lo sabía. Lo vio acercarse, no le agradaba la idea de tener que separarse después de una situación así, pero tampoco era quién para atarlo a su lado. Cerró los ojos, tratando de respirar y elevó la diestra, paseando con un cuidado único la mano por la mejilla del contrario en forma de caricia. Quizás pudiera sentir sus temblores, quizás no. Si el rubio observaba con detenimiento, en el cuello del pelinegro comenzaron a apreciarse unas marcas rojizas, probablemente que iban a mantenerse por algunos días. Marcas que el propio Raigo había provocado al estrangularlo, solo haciéndose más visible la fuerza que poseía y el poco cuidado que había tenido con él. A Jin le importaba entre nada y menos, dado que claramente el que tenía delante era quien más afectado estaba. Deseó poder ofrecer su abrazo, su beso pero... ¿siquiera buscaba realmente ese tacto en un momento así? ¿Cómo podía actuar ahora? Era demasiado complicado, sentimientos que normalmente calculaba, sabía qué hacer, pero delante de Tezca se quedaban en el aire. ¿Qué era lo mejor?
Sus palabras sonaron suaves, buscando su mirada detrás de sus gafas, apartando suavemente la mano, deslizándola con cuidado. Después de lo ocurrido, quizás ni siquiera quisiera que lo tocara, por eso terminó apartando su mano. Pese a recordar las palabras que dijo él mismo, superarlo juntos, no sentía que pudiera cumplirlo. —Pero tampoco voy a obligarte. Si quieres estar en el hostal, puedes ir pero, si prefieres quedarte o volver, sabes que eres más que bienvenido. — Descendió su mirada, inhalando el aire en sus pulmones. Incluso de ese modo podía sentir sus propios temblores. —Si quieres descargar algo conmigo, solo hazlo. Ahora que él no está...
La idea regresó como una bofetada, el pensamiento que lo había atormentado apenas el hacía poco tras la discusión. Acaso...
Buscó su mirada, ahora dando un paso hacia atrás, ahora peleando consigo mismo. Apretó sus labios, desviando la mirada en otra dirección, percatándose del arrepentimiento de semejante pregunta. —No... No importa. No hace falta que respondas. — Era mejor no saberlo porque, si resultaba una respuesta afirmativa, solo demostraría que él también era tan inadecuado como cualquiera para permanecer a su lado. Le dio la espalda, buscando las llaves en su bolsillo. —Si al final decides irte, al menos... ¿Me dejarás acompañarte? — No se atrevió a mirarlo directamente, tampoco sabía qué decir. Sentía que cada vez que Raigo estaba presente, desde que hizo acto de su presencia, la tensión solo pasaba de mejor a peor, como una montaña rusa interminable en la que, cuando él no estaba, todo iba bien pero, cuando se encontraban con él, solo empeoraba.

—Sabía que iba a ser duro... Espero que-...
Se interrumpió, viendo cómo la mano apretaba con tanta firmeza el vaso de agua que tenía entre sus manos. Retiró su mano de la corbata, ahora algo más aflojada. Seguía con algunos temblores, ahora viendo mejor el estado de su amado y qué tanto se había estado conteniendo hasta entonces. Lo sabía; Tezca no estaba bien, para nada. Dejó caer sus hombros, si él mismo no se calmaba, dudaba que consiguiera calmar al rubio. Pudo ver qué tanto se había esforzado, soportado y aguantado solo para salir de esa, cuando perfectamente pudo echarlo todo a perder. El vaso se rompió poco después y él se acercó, manteniendo sus zapatos que inicialmente iba a retirar en su entrada. Evitaría así los cristales.
Se acercó a él, queriendo ayudar. No acostumbraba a tomar una escoba y recogedor, pero allí se encontraba, tratando de ayudarlo hasta que lo escuchó. Elevó su mirada hasta el rubio, seguía conteniéndose, lo veía, lo sabía. Lo vio acercarse, no le agradaba la idea de tener que separarse después de una situación así, pero tampoco era quién para atarlo a su lado. Cerró los ojos, tratando de respirar y elevó la diestra, paseando con un cuidado único la mano por la mejilla del contrario en forma de caricia. Quizás pudiera sentir sus temblores, quizás no. Si el rubio observaba con detenimiento, en el cuello del pelinegro comenzaron a apreciarse unas marcas rojizas, probablemente que iban a mantenerse por algunos días. Marcas que el propio Raigo había provocado al estrangularlo, solo haciéndose más visible la fuerza que poseía y el poco cuidado que había tenido con él. A Jin le importaba entre nada y menos, dado que claramente el que tenía delante era quien más afectado estaba. Deseó poder ofrecer su abrazo, su beso pero... ¿siquiera buscaba realmente ese tacto en un momento así? ¿Cómo podía actuar ahora? Era demasiado complicado, sentimientos que normalmente calculaba, sabía qué hacer, pero delante de Tezca se quedaban en el aire. ¿Qué era lo mejor?

—Me gustaría que te quedaras...
Sus palabras sonaron suaves, buscando su mirada detrás de sus gafas, apartando suavemente la mano, deslizándola con cuidado. Después de lo ocurrido, quizás ni siquiera quisiera que lo tocara, por eso terminó apartando su mano. Pese a recordar las palabras que dijo él mismo, superarlo juntos, no sentía que pudiera cumplirlo. —Pero tampoco voy a obligarte. Si quieres estar en el hostal, puedes ir pero, si prefieres quedarte o volver, sabes que eres más que bienvenido. — Descendió su mirada, inhalando el aire en sus pulmones. Incluso de ese modo podía sentir sus propios temblores. —Si quieres descargar algo conmigo, solo hazlo. Ahora que él no está...
La idea regresó como una bofetada, el pensamiento que lo había atormentado apenas el hacía poco tras la discusión. Acaso...

—¿Crees que soy igual que él...?
Buscó su mirada, ahora dando un paso hacia atrás, ahora peleando consigo mismo. Apretó sus labios, desviando la mirada en otra dirección, percatándose del arrepentimiento de semejante pregunta. —No... No importa. No hace falta que respondas. — Era mejor no saberlo porque, si resultaba una respuesta afirmativa, solo demostraría que él también era tan inadecuado como cualquiera para permanecer a su lado. Le dio la espalda, buscando las llaves en su bolsillo. —Si al final decides irte, al menos... ¿Me dejarás acompañarte? — No se atrevió a mirarlo directamente, tampoco sabía qué decir. Sentía que cada vez que Raigo estaba presente, desde que hizo acto de su presencia, la tensión solo pasaba de mejor a peor, como una montaña rusa interminable en la que, cuando él no estaba, todo iba bien pero, cuando se encontraban con él, solo empeoraba.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
