22-02-2026, 06:24 PM
—...
Esto no puede ser cierto. La mandíbula cae ante la extraña escena que se presenta: grandes aves de carroña vuelan hacia los cuerpos para deshacerse de ellos, ya sea por alimento o lo que fuere.
—Debemos irnos de aquí —Lo primero que dice, lo dice con severidad, mientras el peso del cuerpo parece vencerla—... Hmmmm… no hay nada que podamos hacer con esas aves, ya que no traje mi arma como para dispararles, y tampoco podría lastimar a un animal —La derrota se revela en el suspiro—. Sin embargo, podemos presentar todas las pruebas recogidas, más un informe de lo que vimos.
Uno de los puntos positivos de tener memoria eidética es, en efecto, retener de manera precisa los detalles y las ubicaciones exactas de los cadáveres. Además, ella también puede ver a lo lejos el sendero marcado por su compañero, el lugar por el que, aparentemente, el verdadero perpetrador logró escapar sin interrupciones.
—Esas aves no se ven nada amigables… pero preferiría no intervenir. Dispararle a un ave está fuera de la mesa.
No tolera el maltrato animal bajo ninguna circunstancia. El cuerpo se estremece con ligereza de solo pensar en ello. Suspira, manteniéndose lo más entera posible mientras vuelve la mirada a St. George, con más calma.
—¿Crees que te puedes mover? —Le extiende la mano con cuidado—. Volveremos por donde vinimos. Tal vez tengamos la posibilidad de encontrarnos con el resto de nuestros compañeros.
Si él aceptara su mano, ella haría todo lo posible por ayudarlo a moverse. Tendría que recomponerse de manera natural para que la situación no lo estrese más de lo que ya lo hace. El peso de la realidad le permite entender que, quiera ella o no, aún le falta muchísimo. Agradece saber que está caminando en la dirección que ella cree correcta y acertada.
Tienen asegurado lo más importante de la misión: las pruebas. Con eso bastará para darles un panorama general, seguido de un informe detallado de toda la situación.
Esto no puede ser cierto. La mandíbula cae ante la extraña escena que se presenta: grandes aves de carroña vuelan hacia los cuerpos para deshacerse de ellos, ya sea por alimento o lo que fuere.
—Debemos irnos de aquí —Lo primero que dice, lo dice con severidad, mientras el peso del cuerpo parece vencerla—... Hmmmm… no hay nada que podamos hacer con esas aves, ya que no traje mi arma como para dispararles, y tampoco podría lastimar a un animal —La derrota se revela en el suspiro—. Sin embargo, podemos presentar todas las pruebas recogidas, más un informe de lo que vimos.
Uno de los puntos positivos de tener memoria eidética es, en efecto, retener de manera precisa los detalles y las ubicaciones exactas de los cadáveres. Además, ella también puede ver a lo lejos el sendero marcado por su compañero, el lugar por el que, aparentemente, el verdadero perpetrador logró escapar sin interrupciones.
—Esas aves no se ven nada amigables… pero preferiría no intervenir. Dispararle a un ave está fuera de la mesa.
No tolera el maltrato animal bajo ninguna circunstancia. El cuerpo se estremece con ligereza de solo pensar en ello. Suspira, manteniéndose lo más entera posible mientras vuelve la mirada a St. George, con más calma.
—¿Crees que te puedes mover? —Le extiende la mano con cuidado—. Volveremos por donde vinimos. Tal vez tengamos la posibilidad de encontrarnos con el resto de nuestros compañeros.
Si él aceptara su mano, ella haría todo lo posible por ayudarlo a moverse. Tendría que recomponerse de manera natural para que la situación no lo estrese más de lo que ya lo hace. El peso de la realidad le permite entender que, quiera ella o no, aún le falta muchísimo. Agradece saber que está caminando en la dirección que ella cree correcta y acertada.
Tienen asegurado lo más importante de la misión: las pruebas. Con eso bastará para darles un panorama general, seguido de un informe detallado de toda la situación.
Resumen
Inventario
Karmas
