09-11-2023, 06:56 AM
El libertinaje de Alzeid asediaba a Irina, que la combatía con su gran capacidad para que cualquier tema no le importara especialmente. Asentía con la cabeza hasta que llegó al punto donde indicó que tomaron la habitación para los dos por un claro motivo, como no, sexual. — Siento romper el míto. Pero fue algo meramente monetario. — La agente del gobierno cerró sus especiales ojos, hundiéndose en su decepción interna. Nunca una misión se hubo tornada tan pesada en tan poco tiempo. Daryl no ayudaba, se envalentonó escupiendo una broma de mal gusto a Irina. - Está intentando impresionar de nuevo a su amigo. Qué le pasa, el no era así antes, ¿le gustará Alzeid? - Pensó para sí misma terminándose el té de un último sorbo. No contestó a Daryl, tan solo se quedó impasible ahí. Tenebris resultó ser mucho más agudo que todos los que estaban allí, el cuervo de Irina graznó y señaló (parecía) a una invitada en escena. Nadie miraría al cuervo salvo Irina, que terminó por confirmar la sospecha de que alguien les estaba espiando. ¿Como no hacerlo? si es que eran todos llamativisimos.
— No la he perdido de vista. — Abrió el ojo derecho, cuando solo era uno el que miraba parecía más grande de lo habitual. Para sorpresa de nadie, Daryl se abalanzó hacia la mujer. — Esta misión no está saliendo como debería. No puedo llevar a cabo ningún encargo con un compañero completamente borracho y perdido por sus lascivas necesidades y ... Bueno, tú Alzeid, aún estoy calibrando hasta que punto eres más útil que molesto. — No pudo no ser honesta con ello. Dejó caer la taza en la mesa, con delicadeza. Descruzó sus piernas y miró a la patética situación de su compañero con la pelirroja. Si tenían el menor indicio de que se trataba de una espía, debían reducirla y torturarla, ¿qué hacía Daryl?. — Agente Alzeid. — Susurró. — Demuestrame por qué eres un agente del Chipher Pol. — Lo enfocó con sus perturbadores ojos. Las pupilas tomaban formas diversas, las ondulaciones variaban y el color, antaño anaranjado por el sol, se tornaba algo más rojizo debido a la sombra de la pamela.
— Daryl está fuera de sus cabales, ha perdido el norte, después pensaré en si hacer pública o no está información sobre él a los altos mandos. Se comporta como un perro sin bozal. — Se limpió la comisura de los labios, despacito. — Has sido el primero en verbalizar que hay alguien que nos está mirando muy concienzudamente. ¿Sabes lo que hay que hacer? — Le penetraba el alma con la mirada. Poner la confianza de una acción poco clara en alguien como Alzeid podía ser una locura y también una manera de ganarse la confianza de Irina, que no era fácil.
— No la he perdido de vista. — Abrió el ojo derecho, cuando solo era uno el que miraba parecía más grande de lo habitual. Para sorpresa de nadie, Daryl se abalanzó hacia la mujer. — Esta misión no está saliendo como debería. No puedo llevar a cabo ningún encargo con un compañero completamente borracho y perdido por sus lascivas necesidades y ... Bueno, tú Alzeid, aún estoy calibrando hasta que punto eres más útil que molesto. — No pudo no ser honesta con ello. Dejó caer la taza en la mesa, con delicadeza. Descruzó sus piernas y miró a la patética situación de su compañero con la pelirroja. Si tenían el menor indicio de que se trataba de una espía, debían reducirla y torturarla, ¿qué hacía Daryl?. — Agente Alzeid. — Susurró. — Demuestrame por qué eres un agente del Chipher Pol. — Lo enfocó con sus perturbadores ojos. Las pupilas tomaban formas diversas, las ondulaciones variaban y el color, antaño anaranjado por el sol, se tornaba algo más rojizo debido a la sombra de la pamela.
— Daryl está fuera de sus cabales, ha perdido el norte, después pensaré en si hacer pública o no está información sobre él a los altos mandos. Se comporta como un perro sin bozal. — Se limpió la comisura de los labios, despacito. — Has sido el primero en verbalizar que hay alguien que nos está mirando muy concienzudamente. ¿Sabes lo que hay que hacer? — Le penetraba el alma con la mirada. Poner la confianza de una acción poco clara en alguien como Alzeid podía ser una locura y también una manera de ganarse la confianza de Irina, que no era fácil.
karmas
