23-02-2026, 04:29 AM
—Me estoy concentrando, mmm ¿tu vida, dices? Eso es algo nuevo— Mis caderas seguían moviéndose con poco disimulo, pero también era así ya mi forma de caminar, y gustaba de que otras personas notaran de mi figura sin necesidad de tocarla, solo con ser vista era una linda forma de coquetear. Esperaba también que llegara el momento para que pudiéramos “tomar el té”. ¿Se bebe como el alcohol?
Yuuki y yo nos acercábamos a cada puerta, ella era quien las abría, pero ninguna puerta cedió hasta que al fin encontramos una que estaba muy mal cerrada, por lo que fue fácil que ingresáramos a esa habitación. Entré con mi acompañante de esta misión secreta, que secreta entre nosotras no lo era, pero sentía… que podía confiar en ella. Tenía una carita y una forma de hablar que la hacía agradable. Sonreí cuando vi que ella iniciaba a buscar en las cosas algo que robar, era motivada.
Mientras tanto fui donde el armario a revisar la ropa de quienes dejaron sus cosas… tenía ganas de quitarme el traje de capitan y ponerme algo bonito, algo bueno. Tomé y desplegué a mi vista un pequeño vestido celeste, cuando lo hice, Yuuki se acercó con algo que encontró. ¿Qué es lo que la tiene emocionada? —Ah vaya, sí, es hermoso— le comenté al ver la joya colgando en sus manos.
El humor de la mujer era relajante, ella dijo que ya tenía uno, me estaba regalando la joya que acababa de robar, y claro que la acepté. Asentí y dejé que colocara el collar en mi cuello. —¿En serio lo crees? Oh no, no quiero tener mala suerte, lo llevaré conmigo— Lo último de la suerte me dio un poco de miedo, por lo que creo que lo tendré que llevar incluso cuando me tenga que bañar.
Luego un pequeño rugido surgió de mi estomago, tenía hambre, mucha hambre, y como ya hicimos lo que quería hacer Yuuki, ya era hora de disfrutar de algo las dos juntas —Miau. ¡Que hambre tengo!, vamos al salón, mira, ¿te gusta este vestido? Lo voy a usar— Me di vuelta para quedar frente a ella, tomé el vestido con ambas manos y se lo mostré. Entonces cuando lo volví a dejar a un lado, me saqué el pantalón y el traje de capitan.
—Antes de ir al salon acompáñame a devolver este disfraz… poque obviamente no es mio. Miau— Estaba decidida en volver a donde había dejado al real capitan tirado en el suelo. Esperaba encontrarlo así… Me quité también la túnica, pero no me quité el collar. Quedé desnuda para empezar a ponerme el vestido celeste. Ya lista, jalé a la mujer alada de la mano con suavidad y la saqué de la habitación. Con la otra mano llevaba conmigo la ropa del capitan.
Caminamos por el pasillo hasta detenernos frente a la oficina del capitan… —Creo que aprendí algo de abrir puertas…— Moví la manilla y lo logré, la puerta se abrió y ahí seguía tirado el hombre. —Esta ropa es de este hombre, tengo que volvérselo a poner— Me arrodillé en el suelo para ponerle la parte de arriba, después la parte de abajo, pero abajo costó más por su bulto —Que dificil, no le entra porque tiene un pene muy gordo, jisjisjis— me reí, cuando lo logré lo senté en su puesto.
—oh… ¿fui rápida verdad? Quedé cansada, ahora sí que necesitaremos de ese té— suspiré colocando mis manos sobre mis caderas.
Yuuki y yo nos acercábamos a cada puerta, ella era quien las abría, pero ninguna puerta cedió hasta que al fin encontramos una que estaba muy mal cerrada, por lo que fue fácil que ingresáramos a esa habitación. Entré con mi acompañante de esta misión secreta, que secreta entre nosotras no lo era, pero sentía… que podía confiar en ella. Tenía una carita y una forma de hablar que la hacía agradable. Sonreí cuando vi que ella iniciaba a buscar en las cosas algo que robar, era motivada.
Mientras tanto fui donde el armario a revisar la ropa de quienes dejaron sus cosas… tenía ganas de quitarme el traje de capitan y ponerme algo bonito, algo bueno. Tomé y desplegué a mi vista un pequeño vestido celeste, cuando lo hice, Yuuki se acercó con algo que encontró. ¿Qué es lo que la tiene emocionada? —Ah vaya, sí, es hermoso— le comenté al ver la joya colgando en sus manos.
El humor de la mujer era relajante, ella dijo que ya tenía uno, me estaba regalando la joya que acababa de robar, y claro que la acepté. Asentí y dejé que colocara el collar en mi cuello. —¿En serio lo crees? Oh no, no quiero tener mala suerte, lo llevaré conmigo— Lo último de la suerte me dio un poco de miedo, por lo que creo que lo tendré que llevar incluso cuando me tenga que bañar.
Luego un pequeño rugido surgió de mi estomago, tenía hambre, mucha hambre, y como ya hicimos lo que quería hacer Yuuki, ya era hora de disfrutar de algo las dos juntas —Miau. ¡Que hambre tengo!, vamos al salón, mira, ¿te gusta este vestido? Lo voy a usar— Me di vuelta para quedar frente a ella, tomé el vestido con ambas manos y se lo mostré. Entonces cuando lo volví a dejar a un lado, me saqué el pantalón y el traje de capitan.
—Antes de ir al salon acompáñame a devolver este disfraz… poque obviamente no es mio. Miau— Estaba decidida en volver a donde había dejado al real capitan tirado en el suelo. Esperaba encontrarlo así… Me quité también la túnica, pero no me quité el collar. Quedé desnuda para empezar a ponerme el vestido celeste. Ya lista, jalé a la mujer alada de la mano con suavidad y la saqué de la habitación. Con la otra mano llevaba conmigo la ropa del capitan.
Caminamos por el pasillo hasta detenernos frente a la oficina del capitan… —Creo que aprendí algo de abrir puertas…— Moví la manilla y lo logré, la puerta se abrió y ahí seguía tirado el hombre. —Esta ropa es de este hombre, tengo que volvérselo a poner— Me arrodillé en el suelo para ponerle la parte de arriba, después la parte de abajo, pero abajo costó más por su bulto —Que dificil, no le entra porque tiene un pene muy gordo, jisjisjis— me reí, cuando lo logré lo senté en su puesto.
—oh… ¿fui rápida verdad? Quedé cansada, ahora sí que necesitaremos de ese té— suspiré colocando mis manos sobre mis caderas.
