[Presente Relativo] Bienvenidos a Loguetown, el Alfa y el Omega.
#15
"Para la justicia solo hace falta un plan... Aplicarla. Terence Blackmore, queda detenido por agresión pública de un agente oficial de la Marina.  Ahora no se resista y no se convierta en un fugitivo. Hay testigos de lo sucedido y montar un escándalo atraerá a las autoridades aquí. Sea tan inteligente como demuestra ser y dese cuenta de quien manda" – vociferó el marine, con una cara totalmente desencajada, voz herrumbrosa y como si acabara de salir de algún tipo de trance motivando un trauma.

¿Quizá había tocado una tecla sensible? Eso jugaría a mi favor, pues a menudo la gente tensa, totalmente furibunda es la más fácil de hacer incurrir en un error.
El marinero quería jugar, y no entendí muy bien porque quería seguir con esto más allá del orgullo, pues era consciente de que todo estaba a mi favor:

Había establecido la suficiente cercanía y lejanía con el pelirrojo para crear una sensación de confianza y nos habíamos reunido algo más de cinco minutos en una cafetería vespertina a la luz de las velas y de las pocas estrellas que quedaban, algo que destilaba un toque pasional y romántico a la velada.
También me había cerciorado de susurrar al oído ocasionalmente, de ajustar la vela y hacer algo con la llama para reforzar esa imagen ritual ante el fuego y asimismo de crear una escena que desde fuera pudiera entenderse como una ruptura donde el despecho podría ser la clave de toda esta acción.
Eso había llevado a que todos los transeúntes reaccionaran de manera natural ante su escena, que solo estaba siendo seguida por los ojos de unos cuantos curiosos con gran apetito por el morbo de la situación.

De igual manera, había preparado el terreno incluso mejor, pues él era consciente de que no podía derrotarme y de la diferencia de nivel entre ambos.
Por si no fuera suficiente, yo solamente tenía que filtrar la carta a las autoridades si me detenían para hacer que él fuera expulsado de por vida de su gloriosa Marina por tratos con una conocida familia de esclavistas, ya que había numerosas pruebas como la escritura manuscrita de la carta podían confirmarlo, aspectos únicos de cada individuo como la presión contra el papel, o los sutiles matices de la inclinación de varias letras solían ser aspecto más que suficiente, aunque un análisis forense probablemente revelaría más.  
A mi me apoyaba mi familia, acostumbrada a los tejemanejes con las autoridades, por lo cual probablemente no duraría apenas tiempo detenido… ¿Y él? Claramente perdería su sueño de por vida.

Era una lástima para el señor Vulkan, en cierto modo su estilo directo me caía en gracia y además estaba dispuesto a considerar su oferta en el futuro, pero una vez más había decidido meter la pata y pecar de orgullo, algo nefasto en los negocios.
Ante aquella escena, que tasé en la mirada de los visitantes de la cafetería y algún otro curioso que se había acercado a husmear, comencé a fingir de acuerdo con mi plan:

- “Vulkan, si me quieres déjame ir. No se ya cómo decírtelo, no quiero seguir contigo, no montes otra escena por favor. Quedémonos con los buenos recuerdos”- dije al aire, en un tono algo dramático pero profundo, mirando al suelo y poniendo una sonrisa casi nostálgica y vulnerable, mientras me tocaba el corazón, que también era el hogar de la carta que él me había visto de seguro volver a guardar.
Algunos curiosos estaban aflojando sus miradas y otros tensos por la dirección del cañón de su arma, pero entonces yo me giré y comencé a caminar tranquilamente hacia el lado opuesto donde me dirigía originalmente, restándole importancia a la escena y de la misma forma haciendo pasivamente que la gente de los alrededores entendiera que esta era otra rabieta de muchas románticas que habían sucedido.
No cejé en mi gesto de desasosiego, con un porte algo altivo, como era natural en una trifulca sentimental, pero también algo cabizbajo, en un gesto de decepción que muchos pensarían que era por la relación romántica que se rompía. Incluso alguna de las parejitas que se encontraban en las cercanías teniendo una cita comenzaron a vociferar mensajes de ánimo y disconformidad a partes iguales hacia el pelirrojo.
-“¡Vamos puedes encontrar a alguien mejor!” – “¡Déjale en paz, no ves que no quiere estar contigo! ¡Acosador!” – “Estos jóvenes, ya no saben como hacer funcionar sus relaciones…” - completaban las voces, algunos incluso tirándole bolas de papel fabricadas con las servilletas que dispensaba el local para cesar pronto, comenzándose a tornarse en conversaciones mundanas y privadas.

Una treta perfecta y sin fisuras.

Proseguí entonces mi marcha, por uno de los muchos callejones que llevaban al centro. Si me seguía y se ponía más en evidencia, sería claramente su ruina.
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RE: [Presente Relativo] Bienvenidos a Loguetown, el Alfa y el Omega. - por Terence Blackmore - 13-08-2023, 07:36 PM

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