23-02-2026, 05:29 PM
(Última modificación: 23-02-2026, 05:36 PM por Akira Raito.)
La recepción del mensaje fue clara desde el cuartel, la tensa voz de la oficial de la sala de mandos, Eleonor Camell, se lo hizo entender junto con las expresiones que el den den mushi de Juan le dejaba reconocer a medida que hablaba. Y al parecer de Akira, esto no era la primera vez que pasaba. La autoridad era algo evidente, pero ese tono de voz y esa seguridad al joven marine le hacían entender que desde arriba se esperaban que alguna de las divisiones de novatos intentara entrometerse en esta misión.
—Chicos el den den… Sus caras… Creo que contaban con que Douglas escapara… —expresó mientras le devolvía a Juan el caracol una vez finalizo la transmisión, asegurándose de que le habían copiado desde central.
Acto seguido acompañó al resto de sus compañeros a abandonar la escena, dejando sobre el hombro de su amigo al pistolero inconsciente y atándole las manos a la espalda a Takako, quien apenas opuso resistencia al navegante mientras le hacía un sencillo nudo de marinero con el cinturón para sujetarle las muñecas, un nudo que se apretaría más y más si ejercía cualquier tipo de fuerza. Akira seguía serio.
Enji y Sigrid cargaron a sus respectivos rivales también a hombros dado que estaban inconscientes, y el mono había cambiado totalmente su actitud. Ahora parecía un mono amigable, juguetón, como cualquier mono, y eso que también estaba esposado. Ya casi de vuelta, a Akira no paraba de darle vueltas en la cabeza aquella corta conversación con la oficial Camell. Aquella calma con la que les transmitió la recepción del mensaje había sido profesional, pero ¿y si ella también estaba implicada en estas insurgencias dentro del cuerpo? Akira tenía claro que en llegar le transmitiría el reporte de la información a otro superior, por si acaso.
La información del comunicado real del teniente era muy diferente al de la carta de unos simples novatos, era difícil que supieran escribir un comunicado mayor con tanto detalle sin ayuda de alguien que ya se había dedicado a ello… Y a pesar de eso habían caído en la trampa. Douglas no había podido ser porque no estaba en la isla, así que en Baterilla debía de haber más fanáticos de ese tipo de justicia que defendía el exsargento.
—No creo que te vayan a regañar Juanito, además, si caes tu caemos todos, somos un equipo —le intentó animar con una sonrisa, aunque parecía bastante animado ya de por sí. Habían capturado a la división 107, que estaban casi con un pie en el otro lado, y se les había escapado un delincuente peligroso y ahí estaba, riéndose y haciendo bromas—. Pero Juan, ¡que esta chica todavía está consciente!, ¡Que te escucha! ¡ Tchakikikikiyah! —refiriéndose a Takako, que parecía en una nube al estar siendo escoltada por Akira.
—¡Y TÚ, DEJA DE LLAMARME RUBIALES O TE PEGO COMO HIZO EL MONO! ¡Lo que le dije fue que por qué nos ataca y que ha roto un árbol! —respondió de forma agresiva a Enji mientras le pegaba la frente a la suya, realmente odiaba que le llamara “Rubiales” y ya se lo había dicho en alguna otra ocasión—. ¡Dime rubio, o rubito, pero ¿rubiales?! —apretó los dientes.
—Tienes bastante trabajo cuando lleguemos Sigrid… La verdad, esperaba que esa chica de brazos ortopédicos aguantara un poco más, se la veía muy convencida de su estupidez… —si no llegaban a morir por el veneno, que realmente esperaba que no, la médica de la división iba a tener bastante trabajo, más todavía siendo ella quien había estado presente en el combate, así que seguramente le tocaría a ella dirigir la toma de pruebas médicas y todo eso que hacían los médicos.
—Para la próxima, debemos estar más alerta… Aunque he de reconocer que nos he visto bastante bien coordinados —sonrió.
—Chicos el den den… Sus caras… Creo que contaban con que Douglas escapara… —expresó mientras le devolvía a Juan el caracol una vez finalizo la transmisión, asegurándose de que le habían copiado desde central.
Acto seguido acompañó al resto de sus compañeros a abandonar la escena, dejando sobre el hombro de su amigo al pistolero inconsciente y atándole las manos a la espalda a Takako, quien apenas opuso resistencia al navegante mientras le hacía un sencillo nudo de marinero con el cinturón para sujetarle las muñecas, un nudo que se apretaría más y más si ejercía cualquier tipo de fuerza. Akira seguía serio.
Enji y Sigrid cargaron a sus respectivos rivales también a hombros dado que estaban inconscientes, y el mono había cambiado totalmente su actitud. Ahora parecía un mono amigable, juguetón, como cualquier mono, y eso que también estaba esposado. Ya casi de vuelta, a Akira no paraba de darle vueltas en la cabeza aquella corta conversación con la oficial Camell. Aquella calma con la que les transmitió la recepción del mensaje había sido profesional, pero ¿y si ella también estaba implicada en estas insurgencias dentro del cuerpo? Akira tenía claro que en llegar le transmitiría el reporte de la información a otro superior, por si acaso.
La información del comunicado real del teniente era muy diferente al de la carta de unos simples novatos, era difícil que supieran escribir un comunicado mayor con tanto detalle sin ayuda de alguien que ya se había dedicado a ello… Y a pesar de eso habían caído en la trampa. Douglas no había podido ser porque no estaba en la isla, así que en Baterilla debía de haber más fanáticos de ese tipo de justicia que defendía el exsargento.
—No creo que te vayan a regañar Juanito, además, si caes tu caemos todos, somos un equipo —le intentó animar con una sonrisa, aunque parecía bastante animado ya de por sí. Habían capturado a la división 107, que estaban casi con un pie en el otro lado, y se les había escapado un delincuente peligroso y ahí estaba, riéndose y haciendo bromas—. Pero Juan, ¡que esta chica todavía está consciente!, ¡Que te escucha! ¡ Tchakikikikiyah! —refiriéndose a Takako, que parecía en una nube al estar siendo escoltada por Akira.
—¡Y TÚ, DEJA DE LLAMARME RUBIALES O TE PEGO COMO HIZO EL MONO! ¡Lo que le dije fue que por qué nos ataca y que ha roto un árbol! —respondió de forma agresiva a Enji mientras le pegaba la frente a la suya, realmente odiaba que le llamara “Rubiales” y ya se lo había dicho en alguna otra ocasión—. ¡Dime rubio, o rubito, pero ¿rubiales?! —apretó los dientes.
—Tienes bastante trabajo cuando lleguemos Sigrid… La verdad, esperaba que esa chica de brazos ortopédicos aguantara un poco más, se la veía muy convencida de su estupidez… —si no llegaban a morir por el veneno, que realmente esperaba que no, la médica de la división iba a tener bastante trabajo, más todavía siendo ella quien había estado presente en el combate, así que seguramente le tocaría a ella dirigir la toma de pruebas médicas y todo eso que hacían los médicos.
—Para la próxima, debemos estar más alerta… Aunque he de reconocer que nos he visto bastante bien coordinados —sonrió.
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