¿Crónica de un nunca jamás? :: Privado :: Pasado
#14
Esos monstruos seguían con sus estupideces sobre salvarme, cuando eran ellos los únicos responsables de mi sufrimiento. Hablaban entre ellos como si mi presencia no fuese ni siquiera una molestia, era solo algo que comentar para ellos, como quien ve un gato cruzando la calle. Empezaron a torturar brutalmente a Zheng, aplastando su cabeza contra la madera del barco, pero, con todo el dolor de mi corazón, no podía hacer nada para salvarlo y ahora tenía un asunto de mayor prioridad del que encargarme, tenía que encontrar una manera de sacar de aquí a María, aunque ello supusiese dar mi vida para lograrlo.

Los tripulantes de Zheng fueron a salvar a su capitán, era un orgullo ver a hombres tan valientes darlo todo para salvar a los suyos, pensé que igual podrían darme tiempo para agarrar al tipo que tenía agarrada a María y tirarme con él al agua, pero antes de que pudiese dar un paso, aquel camarón los agarró a ambos —Maldita sea…— Musité, mientras veía como todas las opciones se apagaban frente a mis ojos. Tenía que haber algo, un rayo de esperanza que brillase, una forma de salir de esta…Pero no había nada, ningún tripulante capaz de hacer nada, ni mucho menos yo, lo que me hacía maldecir mi debilidad. 

Las torturas continuaron mientras que, con una voz ahogada, fruto de la desesperación y el horror de sus acciones, intentaba suplicar que se detuviesen —Basta… Por favor basta…— Pero mi voz no llegaba a nadie, mis palabras se perdían en la distancia del mar adornadas con el sonido atroz del acto depravado que estaban cometiendo los piratas. 

Cuando estaba a punto de dejarme caer sobre mis rodillas, el camarón agarró al último de los tripulantes de Zheng que quedaba con vida en el barco y, como si fuese un trapo sucio, lo lanzó contra mi. Intenté recibirlo con la mayor suavidad posible para amortiguar el impacto. Traté de tranquilizarlo, pero el pobre estaba histérico —Tranquilo, ponte detrás mía— Mis palabras no transmitían esperanza ninguna, solo una declaración de que haría lo posible por impedir lo inevitable. 

Me había rendido, todo se había acabado, pero fue en ese entonces cuando sus palabras despertaron el fuego en mi interior. 

—PAPAAAAA—

No podía hacerlo, no podía rendirme, no delante de ella, le había hecho creer que su padre era alguien genial, alguien fuerte y respetable, y ahora estaba dando un espectáculo lamentable. —¡¡Ya voy Piraña!! Tu papá va a salvarte— Mientras dejaba al tripulante a un lado y me dispuse a cargar contra él, escuché el brazo de mi niña romperse, ahora lo tenía claro… Lo mataría, mataría a cualquiera que intente ponerle una mano encima a mi hija. 

Los dos piratas que acompañaban a ese bastardo se interpusieron en mi camino, no sin antes rematar a Zheng, por quien no pude hacer nada —Lo siento amigo…— Un sudor frío recorría mi frente, no tenía nada que hacer contra ellos en igualdad de números, y me superaban tres a uno, o eso pensaba hasta que el capitán saltó del barco para escapar por el agua. —¡¡ESPERA!!— Ya no tenía tiempo para dudas, era todo o nada, cargué contra mis oponentes para poder saltar al rescate de María, pero todo sucedió en un parpadeo. Sin que me diese tiempo a reaccionar dos golpes impactaron en mi, estampándome contra el mástil del barco. 

Mi conciencia empezó a desvanecerse, todo estaba borroso y perdí la noción del tiempo —Pi…raña… Papi va… a…— Mis palabras se ahogaban en la sangre que salía de mi boca y de repente, mientras oía risas de fondo, acompañadas por el sonido de las olas chocar contra la cubierta del barco, todo quedó negro.

Me desperté en mi cama como todos los días, con la pequeña María corriendo  por toda la habitación mientras decía —¡¡Levy Levy!! ¡Levanta que es tarde! Tenemos que ir al pueblo que hoy son los bailes— Yo me quedé acurrucado en la cama, era muy típico en mi y ella lo sabía mejor que nadie, por lo que insistía con sus voces mientras me zarandeaba con energía y con un grito de agonía desgarrador me dijo —PAPAAA PAAPAAA— Entonces, abrí los ojos, no me encontraba en mi cuarto, estaba varado en la playa, sobre los restos de un barco. Nada había sido un sueño… No fue una pesadilla…Era la cruel realidad, se la habían llevado. Cubierto de arena y aún desorientado, como si no pudiese afrontar la realidad, miré a mi alrededor. Era la playa, aquella playa donde estuve con ella, aquella donde esa pequeña niña, aterrada del mundo me mordió, la playa estaba dolorosamente tranquila, como si fuese ajena a todo lo que había sucedido, hasta que mi llanto desesperado rompió con el silencio.

 —¡¡¡UAAAAA!!! ¡¡¡UAAAA!!!—

Mi llanto desesperado sonó infantil, se la habían llevado…Me la habían quitado… Mi piraña…

—Hablo—
—Pienso—
Off
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
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RE: ¿Crónica de un nunca jamás? :: Privado :: Pasado - por Juan Sebastian - 23-02-2026, 08:36 PM

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