Un prisionero justo [AV. T2] [Presente Abs.]
#40
Había pasado demasiado rápido para el gusto de Sigrid. El combate, los gritos, el polvo, la sangre, todo se había comprimido en unos minutos que parecieron eternos mientras ocurrían, pero que ahora, camino a la base, se sentían como un mal sueño que se deshacía con el trote constante hacia la base. La vikinga iba caminando rígida, la alabarda apoyada en su espalda como si fuera una compañera más del equipo, mirando el horizonte con esa seriedad poco común en ella. Akira ya había hablado por den den mushi con la base y la orden había sido clara, regresar de inmediato. Sin persecución, sin refuerzos, sin preguntas urgentes.
 
Sigrid frunció el ceño, confundida, rascándose la nuca bajo el casco. —¿Tan normal es que se escape un tipo así?— murmuró, más para sí misma que para los demás. No entendía, para ella, cada criminal era un deber personal, cada fuga una espina clavada en el orgullo de la Marina, pero al parecer, para los superiores, Douglas escapando era casi rutina, como si esperaran que volviera a aparecer tarde o temprano. Eso le incomodaba mucho. Miró a sus compañeros de la División 93 uno por uno, buscando en sus caras alguna respuesta, alguna pista de que aquello tenía sentido, pero solo encontró cansancio y silencio.
 
Aun así, la vikinga no dejó que la duda le robara la determinación. Se golpeó el pecho con el puño, firme. —Bueno, si escapó hoy, lo atraparemos mañana.— dijo con esa sonrisa enorme que siempre regresaba, como si fuera su forma de desafiar al mundo. —La justicia tarda, pero llega, ¿sí o no? NAAATATATATA.— Su risa tronó fuerte, tratando de levantar el ánimo del grupo, aunque por dentro sentía un nudo raro, uno que no quería nombrar.
 
Mientras cargaba a su contrincante, cerrando un momento los ojos, imaginando el cuartel, el ala médica, el olor a vendas limpias y sopa caliente. Pensó en los enemigos que habían dejado vivos, en Douglas corriendo en algún lugar, en la próxima misión que seguro llegaría antes de que pudieran descansar de verdad y aun así, en medio del cansancio, la vikinga se permitió un susurro testarudo, casi infantil —La próxima vez no se me escapa.— Porque Sigrid podía dudar de órdenes, de superiores, incluso de la forma en que la Marina hacía las cosas, pero jamás de su propio deber. Y mientras la todos avanzaban hacia la base, su mano se cerró con más fuerza sobre la alabarda, como jurando en silencio que ese nombre, Douglas, volvería a cruzarse en su camino y cuando ocurriera ella estaría lista.

Cosas Vikingas
[Imagen: Ndhw6vS.jpeg]
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RE: Un prisionero justo [AV. T2] [Presente Abs.] - por Sigrid Birkisson - 23-02-2026, 08:51 PM

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