24-02-2026, 02:23 AM
El amigo del acero confiaba en algo tan primitivo que aun seguía funcionando en el reino animal; la ley del más fuerte, pues conocía bien el mundo en el que vivía. Solo ser el más fuerte le daría la libertad absoluta y hasta entonces se reservaría sus sueños más ocultos para el mismo allí donde nadie pudiera apagarlos a excepción de su propia cabeza que nunca, repito nunca, quebraría hasta el punto de olvidarlos. Dejo el vaso en la mesa con delicadeza alejándolo de la serpiente mientras escuchaba a sus compañeros. Runin parecía conocer bien a su serpiente pero Barald estaba dispuesto a ganarse a su nueva amiga a pesar de las advertencia de su dueña; consentirla a partir de ahora será su nueva misión. El pelinegro era un hombre analítico guiado por una mezcla entre la intuición y lógica, si algo se le escapaba era porque no tenía importancia. Veía el fuego en los ojos de la Amazona al hablar ilusionada por el nuevo viaje, derrochaba la pasión de vivir su libertad así como ella eligiera solo había que acompañarla, no necesitaba que nadie la dijera cuanto podría brillar. El rubio mostró decisión, ni si quiera lo pensó; depositaba la confianza en sus compañeros esperando recibir la misma. Era un hombre perspicaz con una gran seguridad, lo mostraba hasta con su manera de moverse. Barald recordaría sus palabras y respetaría sus límites, ni si quiera preguntaría que era aquello tan importante que tenía que hacer, llegado el momento lo sabría. Arqueó una ceja al escuchar un nombre conocido salir por su boca y saco de un bolsillo su cajetilla de tabaco, colocándose un cigarro en la boca sin encenderlo, solo sosteniéndolo con los labios dando lugar a un pequeño silencio por su parte.
La música de ambiente arropaba el local de forma cálida bajo la tenue luz de neón de los letreros, era un lugar cool para tener una reunión, esperaba que sus compañeros disfrutaran de la reunión para poner rumbo hacía el nuevo destino, el Grand Line, aunque ¿Cómo llegarían estos tipos al Grand Line? eso era desconocido para Barald, confiaba en la capacidad de navegación de Ryota y en que el destino se pusiera a su favor. - Vivir la vida que realmente merezco, una de la que este orgulloso de contar. - Rompió el silencio mientras miraba a ambos. Su tono de voz siempre era calmado y tranquilo, así como su manera de moverse. - Vengo de una isla donde siempre es invierno; allí la nieve cubre todo cuanto puedas ver. - Tenía que contarlo, ellos tenían que saber lo que significaría acompañarle. - Mi familia es un tanto ... complicada y mi padre demasiado soberano, vengo de una familia rica de Roshwan y quieren matarme por no seguir sus pasos, así como estaba pensado. - Tras aquellas palabras, saco su encendedor del bolsillo dio una calada y prosiguió echando el humo hacia un lado. - Tengo 30 hermanos, unos quieren traerme de vuelta, otros quieren matarme y otros quizás todavía piensen que estoy muerto. La cosa es que me persiguen desde hace un tiempo, deje mi vida anterior por esto; corréis un gran peligro navegando conmigo. Son fuertes, solo puedo huir de momento. - Su mirada cambio de golpe, se volvió fría así como su lugar de origen.
![[Imagen: J7yQqsD.jpeg]](https://i.imgur.com/J7yQqsD.jpeg)
- Pero en algún momento peleare, espero contar con vuestra ayuda. -
Tras sus palabras pudo ver a uno de los trabajadores del bar acompañar a un sujeto desconocido irrumpiendo en la "reunion" ¿es que no dije que no molestara nadie? Aquel tipo se mostraba amistoso y amigable. Barald notó como su tic nervioso daba lugar de manera recurrente en su ojo ante algo inesperado como aquello, elevó su mano con la palma abierta indicándole al seguridad que no pasaba nada, dándole a entender que sus actos estaban bien hechos. El rubio allí presente saco aquel papel después de desbaratar su mochila y tirar sus pertenencias por todos los lados, era de esperar que Ryota invitara a alguien sin avisar, se veía en el papel perfectamente el nombre de Ryota. Lejos de desconfiar de aquel tipo se fio de el, su intuición y su lógica dieron el aprobado. - Agghhh descuida, te creo. - Dio una calada de nuevo a su cigarrillo para tirar el humo al lado, esperaba calmar a aquel tipo parecía alterado al haber llegado tarde. Comenzó a señalar uno a uno a los integrantes de los Hanu Mahana a medida que iba diciendo sus nombres - El es Tezca, ella es Runin, esta serpiente que esta en mi hombro es Cardan y yo soy Barald. - Y tras una pausa prosiguió. - Y como has llegado tarde pues bueno, te perdiste algunas cosas pero ya nos iremos conociendo.- Tras darle la introducción de quienes iban a acompañarle en sus nuevos mejores días de su vida decidió hablar a todos los allí presentes. - ¿Qué os parecería si cenamos algo y ... montamos una buena? esta noche tenemos que celebrar que por fin estamos juntos. - Barald tenía ganas de celebrar este momento, quien sabe que cantidad de vivencias vivirían en aquella noche.
Karmas
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