24-02-2026, 12:27 PM
La chica, una vez de pie, era alta. Bastante alta. Yuuki quedó bastante impresionada con el tamaño al que algunos de los Skypiean podían llegar a terminar. Ella misma era alta, pero no demasiado. Sin embargo, la chica era algo completamente distinto. Pero a pesar de su tamaño, parecía ser una persona bastante peculiar, especialmente por su forma de comunicarse. Yuuki se aguantaba las ganas de chismosear la razón de no usar su voz. Aunque lo dejaría para luego. Luego en esa noche, pues no lo dejaría así como así.
Se ofreció ella misma a limpiar las heridas de la muchacha con su pañuelo. Y no era lo mismo que usar desinfectante y gasas apropiadas. Pero ayudaba un poco con la sangre visible por el momento.
Y mientras limpiaba a intervalos, se enteró de tres cosas. La primera era el nombre de la chica. Seraphine. Era un nombre hermoso. Yuuki tenía los ojos brillosos de emoción de conocer el nombre de la muchacha. Era hermosa y angelical en todos los sentidos. No como Yuuki, que era más por aparentar. Seraphine era hermosa en su totalidad.
Lo segundo que notó es que tenía un pasado triste. Y uno que hizo que la pelirrosa pusiera una cara seria. ¿Quién era capaz de ponerle grilletes a una Skypiean? Era algo más que buscaría aprender. Para Yuuki, la libertad lo era todo. Nadie debía ser prisionero de nadie.
Terminó de limpiar a Seraphine y miró alrededor por la comida. Había mucha, afortunadamente, en aquella fiesta. Eso fue lo tercero que notó Yuuki, que la damita a quien se había encontrado era algo glotona... pero con el tamaño que se gastaba, era apenas razonable.
—Ven, vamos a encontrarte algo para comer. Y también para mí. Ciertamente...
Tomó la mano de Seraphine y guio el camino hasta una mesa. Daba pasos largos, pero pausaditos, de modo que pudiera acompasar el caminar de la Skypiean. Se parecía demasiado a su madre, ¿Quizás eran familiares lejanos? Quizás. O seguramente solo estaba imaginando cosas. Llevaba ya unos varios días fuera de casa y se había ido sin despedirse.
Al llegar a la mesa, Yuuki ofreció unas brochetas a Seraphine y, luego de esperar a que ella las tomara de sus manos, llamó a uno de los organizadores de la fiesta para que le ayudara limpiando las raspaduras de las manos de Seraphine. El hombre, muy amable, aceptó y trajo rápido un kit de primeros auxilios, ofreciéndose a sí mismo para ayudar a la chica de cabello bicolor.
Y mientras le limpiaba las heridas, comentaba que los novios de la fiesta se habían escapado y que los estaban buscando. Incluso les pidió a las dos que podrían necesitar de su ayuda, y que incluso iban a ofrecer una recompensa por encontrarlos. Yuuki sonrió de medio lado, siempre estaba lista para ganar unos berries extra. Echó una mirada a Seraphine y quedó a la espera de su respuesta. Siempre era mejor si contaba con una aliada para algo como la búsqueda de alguien perdido.
Se ofreció ella misma a limpiar las heridas de la muchacha con su pañuelo. Y no era lo mismo que usar desinfectante y gasas apropiadas. Pero ayudaba un poco con la sangre visible por el momento.
Y mientras limpiaba a intervalos, se enteró de tres cosas. La primera era el nombre de la chica. Seraphine. Era un nombre hermoso. Yuuki tenía los ojos brillosos de emoción de conocer el nombre de la muchacha. Era hermosa y angelical en todos los sentidos. No como Yuuki, que era más por aparentar. Seraphine era hermosa en su totalidad.
Lo segundo que notó es que tenía un pasado triste. Y uno que hizo que la pelirrosa pusiera una cara seria. ¿Quién era capaz de ponerle grilletes a una Skypiean? Era algo más que buscaría aprender. Para Yuuki, la libertad lo era todo. Nadie debía ser prisionero de nadie.
Terminó de limpiar a Seraphine y miró alrededor por la comida. Había mucha, afortunadamente, en aquella fiesta. Eso fue lo tercero que notó Yuuki, que la damita a quien se había encontrado era algo glotona... pero con el tamaño que se gastaba, era apenas razonable.
—Ven, vamos a encontrarte algo para comer. Y también para mí. Ciertamente...
Tomó la mano de Seraphine y guio el camino hasta una mesa. Daba pasos largos, pero pausaditos, de modo que pudiera acompasar el caminar de la Skypiean. Se parecía demasiado a su madre, ¿Quizás eran familiares lejanos? Quizás. O seguramente solo estaba imaginando cosas. Llevaba ya unos varios días fuera de casa y se había ido sin despedirse.
Al llegar a la mesa, Yuuki ofreció unas brochetas a Seraphine y, luego de esperar a que ella las tomara de sus manos, llamó a uno de los organizadores de la fiesta para que le ayudara limpiando las raspaduras de las manos de Seraphine. El hombre, muy amable, aceptó y trajo rápido un kit de primeros auxilios, ofreciéndose a sí mismo para ayudar a la chica de cabello bicolor.
Y mientras le limpiaba las heridas, comentaba que los novios de la fiesta se habían escapado y que los estaban buscando. Incluso les pidió a las dos que podrían necesitar de su ayuda, y que incluso iban a ofrecer una recompensa por encontrarlos. Yuuki sonrió de medio lado, siempre estaba lista para ganar unos berries extra. Echó una mirada a Seraphine y quedó a la espera de su respuesta. Siempre era mejor si contaba con una aliada para algo como la búsqueda de alguien perdido.

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)