24-02-2026, 01:04 PM
Dia 20 de Verano, Año 17.
El ferry reduce velocidad. Y Kazan lo siente antes de verl, la manera en que el motor cambia el ruido que hace. Se incorpora desde la borda donde lleva dos horas apoyado, lo suficiente para que la madera haya protestado con crujidos continuos e incluso ahora hay algo de su contorno que permanece ahí como si la madera se fuera acomodado a su peso y haya dejado un surco. Y finalmente ahí está. Isla Karate emerge del mar como un puño cerrado apuntando al cielo, parece que la isla sabe que los allí presentes dominan artes marciales y ha modificado su estructura para hacer honor a ello. Desde diez metros de altura Kazan tiene mejor perspectiva que cualquier otro pasajero, y lo que ve le hace soltar el humo de la pipa más despacio de lo habitual. "Esto es más grande de lo que imaginaba. Seguro que Seraphine se perdería aquí, por suerte vengo solo y sera un viaje rapido"
El muelle se acerca y Kazan puede ver la madera oscura, sólida, construida para aguantar más que pescado y turistas o turistas que son pescado. Hay gente en el embarcadero aunque no mucha, pero la que hay se mueve con una postura particular. Columna recta y pies separados exactamente igual en cada persona. La forma en que alguien camina cuando su cuerpo ha sido educado durante años para ocupar el espacio con precisión no son meros pescadores o ciudadanos son artistas marciales. Kazan toca un cuerno con dos dedos mientras los observa desde cubierta, una duda nace en su mente. -Por las profundidades... hasta los estibadores tienen planta de maestro aquí. Ga-ha-ha-ha-ha! Seguro que aqui todos saben Kungfu- La risa se expande por todo el lugar llamando la atención como siempre, algo que Kazan estaba ya mas que acostumbrado y no le daba la menor importancia.
El ferry atraca con un golpe sordo y las cuerdas de amarre caen como todo esta previsto. La pasarela desciende lentamente y Kazan nota que es demasiado estrecha, y ademas demasiado corta. Kazan la evalúa con calma y decide que el muelle está suficientemente cerca para un paso de su envergadura. Da un paso directo desde cubierta al embarcadero, sus quince toneladas aterrizando con un impacto que hace vibrar diez metros de tablones en todas direcciones inclusive hace que la gente intente huir por aquello. Pero otras simplemente siguen con su vida. Definitivamente una buena señal.
Con el kanaboo en la mano derecha, y la pipa en la izquierda empieza a caminar lentamente para no asustar a nadie. El pueblo es acogedor y bonito, casas labradas en la piedra y que parecen coexistir con el paisaje. Hace que Kazan se sienta agusto, esta simpleza le hacer enternecerse y por encima de todo le hace sentir que ha venido a buscar respuestas al sitio indicando. Respuestas en forma de entrenamiento.
Entrenamiento.
El collar de cuentas descansa contra su pecho. Lo roza sin pensarlo mientras orienta su cuerpo hacia ese sonido. "Alguien aquí sabe mover el agua sin tocarla. Veintitrés años matando con fuerza bruta... a ver si todavía puedo aprender algo distinto. Be water" Un niño de no más de ocho años se ha detenido a cuatro metros, mirándolo con la boca abierta. Kazan baja la vista hacia él y el niño se queda mirandolo aun mas asombrado sin huir
-Escucha bien, pequeño. ¿Dónde encuentro al mejor maestro de esta isla?-
