24-02-2026, 08:16 PM
La decepción llenó su interior cuando parecía aceptar el acompañamiento, siendo sinónimo el volver a quedarse solo allí. Como había mencionado, no era quién para obligarlo, más en una situación como esa, sensación que duró verdaderamente poco, sustituyéndolo un halo de alivio. No es que el humor de ambos fuera a aliviarse por la compañía, pero sentía que al menos así era mejor. —Claro, comprendo. — Ahora al menos sentía una mayor seguridad.
Pese a solicitar ausencia de respuestas y no ser dada de forma directa, sí le llegó de forma indirecta. Sintió, por un momento, miedo. Miedo de que aquello que llevaba unos días atormentándolo fuera real, miedo de no saber cómo gestionar aquello. Una media sonrisa, cansada, asomó de entre sus labios, ahora con el alivio inundándolo como nunca pensó antes. Cerró sus ojos, ¿cómo había estado tan ciego? “¡Soy Tezca Norova!” Una palabra que había dado más pie a una aclaración de sus pensamientos.
Nombre inicial, nombre con el que se había presentado, sin el adorno importante de su clan, sin el apellido que se le había ofrecido. Dejó sus manos libres, ahora acercándose al contrario, dejando caer su rostro sobre el hombro contrario. Ahora solo quería su cercanía, lejos de la atracción, lejos de sus besos, ahora solo quería sentir su cercanía, nada más, nada menos. —No planeo ser como él... Aunque me haya enseñado todo lo que sé.
Elevó su mano, buscando el tacto de la suya. Si la rechazaba, no iba a hacer un mundo de ello, comprendía si lo que buscaba era un poco más de espacio, más después de la situación. Solo, un poco más, quería su olor, su cercanía, su... confianza. Comprender cómo reconfortarlo, cómo aliviarlo. Elevó su mano, buscando la suya, deslizando sus dedos con cuidado. Estaban lejos de la entrada principal y sentía su corazón apretarse como nunca antes. Era imposible no sentir el alivio en su pecho cada vez que estaba cerca de él. Se convertía en una silenciosa fortaleza, una confianza que no había ofrecido nunca a nadie.
—Nunca te llegué a hablar más de mí... — Separó su rostro, despacio, sin alejar del todo su mano. Si al final no era aceptada, la apartaría. —Creo... que estoy preparado. Te lo debo. — Su pasado, su historia, sus temores, sus objetivos... todo. Quería contárselo todo, que lo supiera. Odiaba normalmente hacer mención al tema pero, por alguna extraña razón, con Tezca sentía que no se vería juzgado. ¿Sería cierto?
Le divirtió recordar el momento que estaban en la cama, tratando de levantarse y vestirse, reencontrarlo dormido una vez más cuando salió de la ducha. Elevó su mano, paseándola por su cabello, con cuidado. —Te lo contaré cuando estés mejor, creo que ahora no es el momento. — Porque no estaba de buen humor, y probablemente hablar más de Raigo solo iba a empeorar más la situación. —Ve a dormir... — Hizo una pausa, mirando el pasillo por el que habían dormido. —Quizás hoy me toque a mí prepararte algo de cenar. Puedes descansar si quieres mientras tanto.

—Entonces, estoy un poco más tranquilo quedándote.
Pese a solicitar ausencia de respuestas y no ser dada de forma directa, sí le llegó de forma indirecta. Sintió, por un momento, miedo. Miedo de que aquello que llevaba unos días atormentándolo fuera real, miedo de no saber cómo gestionar aquello. Una media sonrisa, cansada, asomó de entre sus labios, ahora con el alivio inundándolo como nunca pensó antes. Cerró sus ojos, ¿cómo había estado tan ciego? “¡Soy Tezca Norova!” Una palabra que había dado más pie a una aclaración de sus pensamientos.

—Tienes razón. Solo soy Jin.
Nombre inicial, nombre con el que se había presentado, sin el adorno importante de su clan, sin el apellido que se le había ofrecido. Dejó sus manos libres, ahora acercándose al contrario, dejando caer su rostro sobre el hombro contrario. Ahora solo quería su cercanía, lejos de la atracción, lejos de sus besos, ahora solo quería sentir su cercanía, nada más, nada menos. —No planeo ser como él... Aunque me haya enseñado todo lo que sé.
Elevó su mano, buscando el tacto de la suya. Si la rechazaba, no iba a hacer un mundo de ello, comprendía si lo que buscaba era un poco más de espacio, más después de la situación. Solo, un poco más, quería su olor, su cercanía, su... confianza. Comprender cómo reconfortarlo, cómo aliviarlo. Elevó su mano, buscando la suya, deslizando sus dedos con cuidado. Estaban lejos de la entrada principal y sentía su corazón apretarse como nunca antes. Era imposible no sentir el alivio en su pecho cada vez que estaba cerca de él. Se convertía en una silenciosa fortaleza, una confianza que no había ofrecido nunca a nadie.
—Nunca te llegué a hablar más de mí... — Separó su rostro, despacio, sin alejar del todo su mano. Si al final no era aceptada, la apartaría. —Creo... que estoy preparado. Te lo debo. — Su pasado, su historia, sus temores, sus objetivos... todo. Quería contárselo todo, que lo supiera. Odiaba normalmente hacer mención al tema pero, por alguna extraña razón, con Tezca sentía que no se vería juzgado. ¿Sería cierto?

—Pero creo que... necesitas descansar. Debes estar todavía con sueño.
Le divirtió recordar el momento que estaban en la cama, tratando de levantarse y vestirse, reencontrarlo dormido una vez más cuando salió de la ducha. Elevó su mano, paseándola por su cabello, con cuidado. —Te lo contaré cuando estés mejor, creo que ahora no es el momento. — Porque no estaba de buen humor, y probablemente hablar más de Raigo solo iba a empeorar más la situación. —Ve a dormir... — Hizo una pausa, mirando el pasillo por el que habían dormido. —Quizás hoy me toque a mí prepararte algo de cenar. Puedes descansar si quieres mientras tanto.
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