25-02-2026, 02:41 PM
La luz dorada lo encontró de espaldas, con la misma velocidad que todas las anteriores. No era la primera vez que algo lo golpeaba mientras caía y tampoco sería la última, pero el Ōgon Kyōmei tenia un dolor peculiar, un dolor abrasador y perforante a partes iguales. La explosión lo envolvió en el instante exacto en que sus talones perdieron el borde del muelle. "Otra vez."
El agua recibió a Kazan de buen grado, como siempre. Quince toneladas rompiendo la superficie levantaron una columna que alcanzó la altura de los tejados antes de que la gravedad trajera esa espuma de vuelta, y en el fondo del puerto, entre la espuma y el eco amortiguado del impacto, Kazan se dejó hundir los primeros metros sin oponer resistencia. Su cuerpo ardia completamente y el agua le calmaba en ciera metida. El pecho dolia con la memoria del golpe y los dedos de la mano derecha apretaron Kurogane por puro reflejo, el peso familiar del arma recordándole que seguía siendo él mismo aunque el resto del mundo estuviera lleno de agua y luz dorada. Desde el fondo, mirando hacia arriba, el muelle era una sombra rectangular recortada contra el brillo del mediodía. Y desde esa sombra llegaron palabras. ...Shin Hasegawa... ...recuérdalo... ...personas como tú ya no tengan que nacer en jaulas...
Los dedos de la mano izquierda encontraron el collar de cuentas de madera flotando levemente contra su pecho. Las cuentas eran lisas bajo el agua fue lo que sintió al tocarlas "Un marine que quiere rehacer el mundo. Ga-ha..." La risa no llegó a salir. Se quedó a mitad de camino, convertida en burbujas. Porque lo gracioso y lo serio a veces es lo mismo y Kazan había aprendido en la arena que forzar una conclusión solo llevaba a un pensamiento equivoco. Hasegawa Shin, marine, más rápido que cualquier cosa que hubiera enfrentado en tierra. Y con ideales demasiado parecidos a los mios.
"El océano no tiene favoritos, palomita. Pero a veces parece que sí."
Se dejó llevar por la corriente del fondo durante varios metros, alejándose del muelle en dirección oeste. La túnica amarilla se agitaba en el agua como una bandera.
Derrota, que palabra. La palabra tenía peso, demasiado peso. No el peso del fracaso, eso era otra cosa, sino el peso de una medida justa. Había entrado en su juego y habia sido dominado por completo. La aritmética siempre había estado decidida. "Muerto no sirves. Herido sí. Herido y recordando ese nombre." Shin Hasegawa. Las cuentas del collar giraron una a una bajo sus dedos. Siete años como revolucionario y seguía aprendiendo que los enemigos más peligrosos no eran los que querían destruirte.
La corriente del fondo lo llevó otros tres metros hacia el oeste. Por encima, el muelle de Baquella empezaba a quedar atrás. Tenía tiempo, demasiado tiempo para aprender algo que nunca se habia planteado. Aprender a manejar el agua de la mejor manera posible, el agua es aliada, el agua es vida.
![[Imagen: JmzdDWY.jpeg]](https://i.imgur.com/JmzdDWY.jpeg)
El agua recibió a Kazan de buen grado, como siempre. Quince toneladas rompiendo la superficie levantaron una columna que alcanzó la altura de los tejados antes de que la gravedad trajera esa espuma de vuelta, y en el fondo del puerto, entre la espuma y el eco amortiguado del impacto, Kazan se dejó hundir los primeros metros sin oponer resistencia. Su cuerpo ardia completamente y el agua le calmaba en ciera metida. El pecho dolia con la memoria del golpe y los dedos de la mano derecha apretaron Kurogane por puro reflejo, el peso familiar del arma recordándole que seguía siendo él mismo aunque el resto del mundo estuviera lleno de agua y luz dorada. Desde el fondo, mirando hacia arriba, el muelle era una sombra rectangular recortada contra el brillo del mediodía. Y desde esa sombra llegaron palabras. ...Shin Hasegawa... ...recuérdalo... ...personas como tú ya no tengan que nacer en jaulas...
Los dedos de la mano izquierda encontraron el collar de cuentas de madera flotando levemente contra su pecho. Las cuentas eran lisas bajo el agua fue lo que sintió al tocarlas "Un marine que quiere rehacer el mundo. Ga-ha..." La risa no llegó a salir. Se quedó a mitad de camino, convertida en burbujas. Porque lo gracioso y lo serio a veces es lo mismo y Kazan había aprendido en la arena que forzar una conclusión solo llevaba a un pensamiento equivoco. Hasegawa Shin, marine, más rápido que cualquier cosa que hubiera enfrentado en tierra. Y con ideales demasiado parecidos a los mios.
"El océano no tiene favoritos, palomita. Pero a veces parece que sí."
Se dejó llevar por la corriente del fondo durante varios metros, alejándose del muelle en dirección oeste. La túnica amarilla se agitaba en el agua como una bandera.
Derrota, que palabra. La palabra tenía peso, demasiado peso. No el peso del fracaso, eso era otra cosa, sino el peso de una medida justa. Había entrado en su juego y habia sido dominado por completo. La aritmética siempre había estado decidida. "Muerto no sirves. Herido sí. Herido y recordando ese nombre." Shin Hasegawa. Las cuentas del collar giraron una a una bajo sus dedos. Siete años como revolucionario y seguía aprendiendo que los enemigos más peligrosos no eran los que querían destruirte.
La corriente del fondo lo llevó otros tres metros hacia el oeste. Por encima, el muelle de Baquella empezaba a quedar atrás. Tenía tiempo, demasiado tiempo para aprender algo que nunca se habia planteado. Aprender a manejar el agua de la mejor manera posible, el agua es aliada, el agua es vida.
![[Imagen: JmzdDWY.jpeg]](https://i.imgur.com/JmzdDWY.jpeg)
Resumen
Bélico
