13-08-2023, 08:06 PM
Por unos segundos parecía que el ambiente se estaba relajando, entonces tuvo que cogerla de la mano. De nuevo se le subieron los colores. En momentos como esos se arrepentía de ser tan inocente, y sobre todo de que fuera tan evidente para todo el mundo. Había mencionado su isla natal, ¿cuál sería? Observó cómo se acercó a la orilla y salió del agua. Claro, para ella era muy cómodo hablar desde ahí, pero no había caído en que para él seguramente no era tan fácil. Además que no quería imaginarse el frío que debería estar sintiendo. Se sintió mal, igual si no le hubiese llevado allí, si estuvieran en otro lugar... No quería que estuviera incómodo. Su mente divagó brevemente sobre qué podría hacer ella para que entrase en calor, pero a no ser que de repente los gyojins desarrollaran poderes de fuego, no podía hacer nada.
La mujer asintió, era consciente de lo valiosos que eran los de su especie, un dato que la perturbaba y le daban escalofríos. ¿Cómo podía ser que la vida costase dinero? Por un momento recordó su época esclavizada. Pero sacudió la cabeza. No era el momento, no era el lugar para recordar cosas tan tristes. - Lo entiendo. - Le respondió, con la mirada algo cabizbaja. El mundo era realmente un lugar muy hostil.
Volvió a llamarla bonita, pero no solo eso, sino que apartó un mechón rubio de su pelo para colocarlo detrás de lo que eran sus orejas. Su rostro se inclinó instintivamente sobre su mano, haciendo que ésta reposara sobre su mejilla. Tal era su calor corporal, que le dio la sensación de que en cualquier momento el agua a su alrededor comenzaría a entrar en estado de ebullición. Sus miradas eran tan penetrantes, tan inquisitivas, se sentía indefensa, completamente a su merced. En su interior, sabía que si él le decía “ven”, ella iría, y eso le daba un poco de rabia. ¿Cuándo había permitido que nadie tuviese tanto control sobre ella? Pero había algo, único y tremendamente atractivo. Era como una sensación de peligro, la idea de que estás dejándote llevar demasiado, haciendo algo que no deberías, pero que te encanta a la vez. Dios, nunca se había sentido así. Si tuviese vello corporal, se le habrían erizado, tendría toda la piel de gallina.
Se acercó más a él, empezando a salir del agua y entrar en la orilla. - Bueno... Ya salí una vez acompañada... De isla Gyojin, me refiero. Pero no salió bien. - Hizo una pequeña pausa donde se mordió los labios, claramente nerviosa. - Si estoy sola, puedo hacer lo que quiera. - Concluyó. Era mejor no dar demasiados detalles, entrar en ese tema ahora no es lo que buscaba en absoluto. No dejaba de mirarle. Era precioso.
